Reporte Católico Laico

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“El escándalo de la verdad”

“El escándalo de la verdad”

COMENTARIO AL EVANGELIO

(Lc 12, 49-53)

 

“El escándalo de la verdad” podría servir de título para el nexo entre los textos de la Palabra de Dios de este domingo. La verdad que proclama el profeta Jeremías escandaliza a sus contemporáneos (primera lectura). Las palabras de Jesús sobre el fuego del juicio, sobre el bautismo en la sangre de la cruz y sobre la espada que divide, también escandalizaron a sus oyentes, porque no respondían a sus expectativas. No pocas veces escandaliza a los hombres la pedagogía divina.

 

Al centrarnos en el texto del evangelio de este día, descubrimos que Jesús se dirige a sus contemporáneos con palabras hirientes, escandalosas: 1) Habla del fuego del juicio, capaz de quemar y destruir la situación presente para generar una nueva; 2) Habla de bautismo en referencia a la sangre de la cruz, en la cual Él deberá ser bautizado para lavar los pecados del mundo cargados sobre sí; y 3) Dice claramente que no ha venido a traer la paz sobre la tierra, sino la espada que divide a los hombres: con Cristo o contra Cristo, sin posibilidad de estado neutral.

 

Ante estos tres signos que Jesucristo ofrece a sus contemporáneos, éstos no saben leerlos correctamente, juzgarlos como es debido, y se escandalizan. La verdad que Jesucristo les predica es un escándalo insoportable. Un escándalo que costó a Jesucristo la condenación y la muerte ignominiosa en una cruz.

 

Hasta aquí, puede darnos la impresión de que Jesús cambia radicalmente su mensaje. La Buena Nueva nos parece tan hermosa, tan atenta a los débiles y pequeños, tan llena de amor y solicitud hasta por los pecadores y enemigos, que su mensaje no puede ser otro que el de una gran paz y armonía entre todos los hombres. En el texto que nos ocupa, sin embargo, Jesús parece decir todo lo contrario. Su mensaje no viene a producir paz y concordia entre todos, sino que lleva a la división incluso entre los miembros más allegados de la familia, padres e hijos, nueras y suegras.

 

La explicación está en que, en boba de Jesús, lo dicho no es cualquier mensaje, cualquier propuesta, sino que se trata de la presencia misma del Reino de Dios en sus palabras y sus gestos, en sus milagros y sus actuaciones. No cabe oír esa Buena Nueva del Reino y permanecer neutral o indiferente; no cabe entusiasmarse con Jesús y seguir en lo mismo de siempre. Por eso hay que optar con pasión, hay que tomar decisiones y actuaciones que implican cambios muy radicales en la vida. Más allá incluso de los vínculos familiares, por muy respetables que estos sean, el que no pone por delante a Jesús, incluso sobre su propia familia, no puede ser su discípulo (Lc 14, 26).

 

En esta Venezuela nuestra, en medio de las dificultades y conflictos que vivimos, muchos parecen perder el coraje que da la esperanza, piensan que es inútil la denuncia, la profecía, el martirio; dando paso al exilio, al silencio, al saber sobrevivir con astucia a este momento difícil y esperar no se sabe muy bien qué. El Enemigo Malo parece triunfar atenazando con el miedo y la falsa resignación. Conviene preguntarse: ¿será que ya las palabras de Jesús en el evangelio de hoy no encuentran en nuestro tiempo su momento de aplicación? “He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!”, dijo el Señor.

 

Pbro. Francisco José Morales Villegas.

Seminario Santa Rosa de Lima.

 

 

 

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Encuentros con la Palabra

Domingo XX del Tiempo Ordinario – Ciclo C (Lucas 12, 49-53) –14 de agosto de 2016

“Yo he venido a prender fuego en el mundo”

 

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

 

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida. Los niños querían saber sobre muchas cosas: cómo ser buenas personas, por qué había personas malas, por qué algunas personas hacen daño, pelean son agresivos y violentos… Él les dijo: “Una gran pelea esta ocurriendo dentro de mi; es entre dos lobos. Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, competencia, superioridad, egolatría. El otro es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, dulzura, generosidad, amistad, benevolencia, empatía, verdad, compasión, y fe. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de cada uno de ustedes, y dentro de casi todos los seres de la tierra”. Lo niños se quedaron pensando un rato esa realidad de la que el abuelo les estaba hablando. De pronto, uno de los niños preguntó a su abuelo: “¿Y cuál de los lobos ganará la pelea dentro de cada uno de nosotros?” El viejo cacique respondió: “simplemente… el que alimentes”.

 

Esta historia del viejo cacique revela la lucha que existe en nuestro propio interior y en el mundo entero. Hay dos fuerzas enfrentadas entre sí, que se disputan nuestras decisiones. Una de ellas tiene origen en Dios y la otra en el pecado. Jesús nos dice que no ha venido a traer paz a la tierra entre estas dos fuerzas, él ha venido a traer fuego. “Porque de hoy en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

 

Jesús no está hablando aquí de castigos o maldiciones a la humanidad. Está hablando de esta lucha que nos atraviesa interiormente y que atraviesa nuestras vidas y nuestras relaciones. Jesús no quiere una paz mal entendida entre estas fuerzas que se disputan nuestras decisiones y que lo hacían tambalear a él mismo: “Tengo que pasar por una terrible prueba, y ¡cómo sufro hasta que se lleve a cabo!” Una paz a cualquier precio es un error descomunal. Ya sea entre grupos sociales, entre nuestras propias tendencias interiores, o en la relación de una pareja. Esa paz a cualquier precio ha hecho que muchas veces nos hayamos hecho cómplices del mal en el mundo. No podemos ser neutrales ante cualquier conflicto. Seguir a Jesús, supone tomar partido por la justicia, el amor, la comunión, la reconciliación …

 

Tenemos en Colombia una coyuntura muy particular. Estamos a las puertas de la firma de un acuerdo de paz con uno de los grupos guerrilleros más agresivos y dañinos que haya conocido un país. Hemos alimentando durante muchos años al lobo de la guerra, y podemos alimentar ahora al lobo de la paz… Por esto, la pregunta de los nietos del cacique también la podríamos hacer nosotros hoy al Señor: “¿Cuál de los dos lobos ganará? Y la sabia respuesta del abuelo, será la que recibiremos: “Ganará el lobo que tu mismo alimentes en tu interior”. ¿Cuál es el lobo que tu estás alimentando?

 

* Sacerdote jesuita, Profesor Asociado de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá.-