Reporte Católico Laico

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Hacer memoria de Cristo resucitado

Hacer memoria de Cristo resucitado

Reflexiones del Obispo de San Cristóbal (Táchira), Mons Mario  Moronta.- Pablo le dirige a Timoteo, uno de sus más cercanos y queridos discípulos, una serie de recomendaciones para su vida cristiana y su trabajo apostólico. Una de ellas tiene forma de imperativo y es directa: “haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos” Este mandato encierra una inmensa riqueza para todo un proyecto de vida, pues hace referencia a una realidad que debe vivirse de manera decidida. No se trata de un simple recordatorio para algunos momentos de la vida. Es mucho más que eso, pues encierra en el fondo una profesión de fe a través del testimonio del creyente Timoteo (aplicado a todo discípulo de Jesús).

 

Hemos de destacar en primer lugar lo que le pide Pablo a su hijo espiritual: “HAZ MEMORIA”. Generalmente lo suelen traducir en algunas versiones como “Acuérdate”. No es incorrecta esta traducción, pero se corre el riesgo de reducir entonces, por parte del lector o del intérprete, el auténtico sentido de la memoria. No se quiere hacer una mera conmemoración o una simple referencia puntual de vez en cuando. “Hacer memoria” es más que recordar: es hacer presente, en la vida cotidiana,  la realidad que se ha de testimoniar. Por eso, el discípulo es invitado a hacer realidad, mediante su propio testimonio, con sus actos, con sus pensamientos, el misterio que se anuncia. En nuestro caso, Pablo le dice claramente a Timoteo a quién ha de  hacer presente: A Jesucristo Resucitado.

 

El mandato es preciso: hacer presente en la vida a Jesucristo Resucitado. Esto tiene que ver mucho con el mandamiento evangelizador según la versión de Lucas, quien recuerda las palabras de Jesús a sus apóstoles: “Ustedes son mis testigos… hasta los confines del mundo”. A lo largo del libro de los Hechos de los Apóstoles, en los discursos de Pedro se deja ver muy claramente esto, cuando reafirma que los apóstoles “son testigos de Jesús”.

 

Pablo nos lo enfatiza: Hacer memoria de Jesucristo, el Resucitado, “conforme al Evangelio que predica”. Hay dos elementos importantes en esta explicitación paulina. En primer lugar, como ya se ha indicado, el testimonio con el cual se hace realidad la memoria es acerca de una Persona (no sólo de su mensaje): Jesucristo, y resucitado. No se queda sólo en las otras facetas de la vida del Señor, que son importantísimas. Va a la manifestación de la divinidad del Señor con su Resurrección. Además, al hablar y manifestar al Resucitado, se está dando a conocer su misión, salvar a la humanidad. El Resucitado sigue dando la vida a todos, luego de su entrega en la Cruz. La Resurrección es el culmen de su obra y el triunfo definitivo ante la oscuridad y la muerte.

 

El segundo elemento importante a destacar lo conseguimos en la expresión paulina de su predicación del Evangelio. Evangelio significa el anuncio de la gran y buena noticia de la salvación. Es lo que proclama continuamente Pablo y los Apóstoles. El Evangelio anuncia la noticia hermosa de Jesús, con su vida, con sus hechos, pero sobre todo con el hecho transformador de su Pascua, de su Resurrección.

 

Esto es importante tenerlo muy en cuenta hoy entre nosotros. La tarea de evangelizar conlleva precisamente este imperativo de Pablo a Timoteo. Los creyentes discípulos y misioneros de Jesús, con nuestro testimonio debemos hacer memoria también viva de Jesucristo Resucitado, según el Evangelio que debemos anunciar. No podemos caer en la tentación de quedarnos con caricaturas de Jesús, o con comentarios anecdóticos de sus enseñanzas, o de  un pietismo exagerado que no nos lleva a un compromiso de fidelidad al Señor.

 

Ese testimonio que hace memoria del Resucitado nos conduce a morir con él, a vivir con él, a mantenernos firmes para participar en su reino… y aunque lo neguemos o dejemos de dar testimonio Él no nos abandona pues permanece fiel a su misión de salvación. Ante las miles de tentaciones de manipular la figura de Cristo o de reducirla a meros actos de piedad sin referencia a la vida y a la fe, sencillamente la invitación de Pablo nos ayuda a mantenernos firmes en la fe y despiertos para ver la luz esplendorosa que brota de la resurrección de Cristo.

 

Hoy, en el marco de la nueva evangelización, la propuesta imperativa de Pablo tiene mucha vigencia y es acá donde los creyentes tenemos que jugárnosla: HACER MEMORIA DE JESUCRISTO RESUCITADO

Monseñor Mario Moronta

+Mario Moronta R., Obispo de San Cristóbal.