Reporte Católico Laico

/

Hawking: Ciencia y ateísmo

Hawking: Ciencia y ateísmo

RCL les invita a leer a Raúl Sanz Machado.-

El siglo XX, trajo al mundo, a uno de los más prominentes científicos, en las áreas de la Física Teórica, Astrofísica, Cosmología, además de investigador y divulgador británico, nacido en Oxford en 1942, declarado ateo, o mejor dicho agnóstico y que enfrenta la Ciencia para intentar el desconocimiento de un Ser Supremo, que para él no existe. No es. Miembro de la Real Sociedad de Londres, entre otras  instituciones, Stephen Hawking es un extraño caso de superación a la grave dolencia que lo ha inmovilizado progresivamente desde los 21 años de edad, cuando se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica, con un pronóstico de vida de dos años; sin embargo ha sobrevivido  milagrosamente por más de siete décadas, aunque paulatinamente ha ido perdiendo el uso de brazos y piernas y el resto de la musculatura voluntaria, incluyendo el cuello. Así mismo perdió la facultad de hablar, hasta que en 1985 se le practicó una traqueotomía y se le aplicó un ingenioso sintetizador de voz para poder comunicarse, lo que le permite pronunciar palabras o frases breves,  que implica un arduo esfuerzo. Recluido a una silla de ruedas, Hawking puede manejarla, mediante un ordenador operado por leves movimientos de la cabeza y los ojos. Todo  un valiente ejemplo de lucha y dignidad, que mantiene intacta su capacidad de pensamiento racional, lo que le ha permitido continuar sus investigaciones hasta el presente, a sus 75 años de edad.

Entre sus trabajos más importantes –junto a su colega Roger Penrose- se destacan sus innovadores teoremas respecto a las peculiaridades espacio-temporales en el marco de la relatividad general y la predicción teórica de que los agujeros negros del espacio emitieran radiación.  Entre las obras en el área de la Matemática Aplicada, Física Teórica, y Física Cuántica, se destaca su “Breve Historia del Tiempo”,  best sellers del The Sunday Times británico durante cerca de 240 semanas.  En su investigación acerca del origen del Universo (Agujeros negros, pequeños universos y otros ensayos) publicado en 1993, Stephen Hawking asienta: “La Ciencia podría afirmar que el Universo tenía que haber conocido un comienzo,  Luego afirma: “En el Universo primitivo está la respuesta a la pregunta fundamental sobre el origen de todo lo que vemos hoy, incluida la vida”.  En esta afirmación el científico soslaya la teoría “creacionista” para declararse ateo: “Mientras más examinamos el Universo –dice–, descubrimos que de ninguna manera es arbitrario, sino que obedece a ciertas leyes bien definidas…parece muy razonable suponer que haya principios unificadores, de modo que todas las leyes, sean parte de una Ley Mayor –¿Ley Sobrenatural?–

 

En su discurso de divulgación científica, Hawking, emplea a menudo la palabra DIOS, pero explica que lo hace en sentido metafórico: “No soy religioso, —expresa— creo que el Universo está gobernado por las leyes de la Ciencia –lo cual es lógico– .  Esas leyes pudieran ser creadas por Dios, pero Dios no interviene para reemplazar las leyes”.  Sin embargo, descarta a Dios al afirmar que:  “…la creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada… no es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo…en el pasado era lógico creer que Dios creó el Universo, pero ahora la Ciencia ofrece una explicación más convincente… “ “…lo que quise decir cuando dije que conoceríamos la Mente de Dios, era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo.  La religión cree en los milagros, pero estos no son compatibles con la ciencia”.  Precisamente por esa razón son milagros; la ciencia no puede explicarlos.

Al plantear la cuestión secular entre ciencia racional y el sincretismo religioso que, a través de la conciliación doctrinal consagra la existencia de un Ser Supremo  –Dios, Jehová, Alah— abundan los testimonios de prominentes científicos e historiadores: Según el astrónomo alemán Johannes Kepler: “Dios es grande en su poder e infinita su sabiduría”. El científico británico Isaac Newton: “Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos es un inmenso océano. El universo ha salido de un Ser omnisciente y omnipotente”.  El matemático francés Baron de Cauchy: “Creo en la divinidad de Cristo, como todos los grandes astrónomos y matemáticos del pasado”. Charles Darwin, autor de la teoría evolucionista en contraposición al creacionismo: “Jamás he negado la existencia de Dios, la teoría evolucionista es totalmente compatible con la Fe en Dios”.  El inventor del telégrafo inalámbrico, Marconi: “Soy creyente, no sólo como católico, sino como científico”. El sabio Einstein: “En todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre ante el cual debemos sentirnos humildes”.  El agudo historiador venezolano Manuel Caballero:  “Yo soy ateo, gracias a Dios” . Además como buen larense, era devoto de N.S. de La Divina Pastora.

Además quedan los testimonios desde el siglo XVII aC. de los patriarcas, desde Abraham, Isaac y Jacob, portadores de la creencia en Un Dios, registrados en el Antiguo Testamento y en la Génesis que contiene el origen de todo lo creado: “…el sexto día Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Macho y hembra los creo…! con la misión de crecer y multiplicarse y poblar al mundo. El Nuevo Testamento incluye la genealogía de Jesucristo con 42 descendientes, desde Abraham hasta El Mesías.

 

 

A ellos se agregan los historiadores del siglo primero, entre ellos Cayo Suetonio Tranquilo, Tácito, Plutarco,  Flavio Josefo, Tito Livio y Plinio, entre otros, quienes conocieron a Jesús y dejaron sus testimonios escritos. Todo ello no invalida la portentosa obra de investigación de Stephen Hawking, que lo ha llevado hasta la más recóndita evidencia del origen de la vida, dejando de lado la supuesta “generación espontanea” hasta el punto extremo, cuando la razón científica cede espacio al hecho sobrenatural.

Raul Sanz Machado

Raúl Sanz Machado