Reporte Católico Laico

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María García de Fleury: “Los nuevos desafíos llegan en todos los órdenes. La DSI responde”

María García de Fleury: “Los nuevos desafíos llegan en todos los órdenes. La DSI responde”

“La Doctrina Social de la Iglesia no es un recetario de lo que tienes que hacer sino que aporta las ideas para actuar de acuerdo a los retos”.

 

En entrevista para RCL, María García de Fleury, socióloga, Licenciada en Educación con especialización en Historia y Pedagogía Religiosa, profesora universitaria y autora de libros -entre otros- como Caminos hacia la Felicidad y Doctrina Social de la Iglesia en el III Milenio, habla sobre la necesidad de respuestas del magisterio de la Iglesia a cada tiempo de la humanidad, sobre la unión familiar y los desafíos de la Iglesia de cara a la Doctrina Social. Todo esto, con motivo de la XI Semana a la DSI organizada en Maracaibo.

 

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¿Por qué actualizó su libro “La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) en el Tercer Milenio”?

La Doctrina Social de la Iglesia hay que actualizarla sistemáticamente porque es un tema sumamente dinámico en el sentido de que los tiempos cambian, los momentos teóricos cambian y entonces la Doctrina Social, basándose en los principios del evangelio, se va adecuando. El libro que dice “edición revisada y ampliada” se complementa con los nuevos Papas a lo largo del tiempo. El primer libro llegaba hasta una parte del pontificado de Juan Pablo II(no estaba completo), luego viene Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco, y cada uno va aportando a los nuevos sucesos.

 

La DSI debe adaptarse a los nuevos tiempos pero ¿cuáles son los desafíos a  los que debe hacer frente ante esta nueva generación alejada de la religiosidad?

Los nuevos desafíos llegan en todos los órdenes. Primero, el Papa Francisco arrancó su pontificado hablando de la ecología, de la integración del ser humano con la naturaleza y ése es un punto muy importante que se destaca dentro la DSI. Nuestro Dios creo todo y le dijo al hombre que creciera, se multiplicara y defendiera la naturaleza. Antiguamente no se había desbalanceado como pasa hoy día que hemos atentado gravemente contra ella y se han desatado efectos climáticos que están destruyendo el planeta. Por otra parte, es importante el respeto a la dignidad humana. El ser humano necesita ser respetado porque somos hijos de Dios y como tal hay que verlo. Hoy por hoy se pisotea la naturaleza humana que se cambia y se invierte, dispuesta por Dios desde todos los tiempos como hombre y mujer, como matrimonio, como familia para el desarrollo y el crecimiento del ser humano. Básicamente, creo que la  defensa de la dignidad del ser humano, dela  familia, del matrimonio son grandes desafíos que por supuesto inciden directamente en los derechos humanos y en el trato que tenemos uno hacia los otros.

 

Usted profundiza en su libro sobre “los aportes de la Iglesia para entender al hombre como una persona solidaria”. Puede comentarlo? 

Todos los seres humanos venimos de otros seres humanos, entonces necesitamos ser solidarios, es decir, necesitamos ver al otro pero no solamente saber que existe sino mirarlo a los ojos,  ver las necesidades de los demás y compartir lo que podamos con ellos ya sea afecto, bienes materiales y espirituales. Hay que compartir con los demás, eso es ser solidario y al mismo tiempo aprender a perdonar, a vivir en armonía.

 

¿El venezolano aun es solidario?

 

Aquí hay mucho trabajo solidario de personas que ayudan con sus propios recursos- sobre todo de católicos practicantes- en el sentido de que hay una solidaridad con las personas que tienen hambre o que necesitan medicina. Si bien el Gobierno o las instituciones no se están ocupando de eso, mucha gente por su cuenta se está agrupando, formando comunidades para hacer lo que se llama ahora “la sopa comunitaria”- una olla de sopa gigante que comparten con muchos necesitados. La gente que le sobra medicina o que sabe dónde conseguirlas, avisan o las comparten. Hay mucho trabajo, en algunos casos de manera explícita y en otros de manera mucho más callada pero está sucediendo y esa es la razón por la cual hay muchos venezolanos que siguen viviendo.

 

El tema que está tratando en la XI semana de la DSI es La Comunidad política y la Iglesia Católica, ¿cómo se experimenta esa relación en Venezuela?

La comunidad política la formamos todos los que vivimos dentro de un país; pero los que se dedican exclusivamente a la actividad política deben tener muy clara la necesidad de fomentar la participación en los asuntos colectivos. Una de las enseñanzas de la DSI es el deber ineludible de buscar el bien común, la justicia, la solidaridad, la libertad y siempre con énfasis en el compromiso personal. Pero lamentablemente es claro que, de un tiempo para acá, hemos dejado el trabajo de la política de Gobierno a otras personas, nosotros como católicos no la hemos asumido, estamos sufriendo las consecuencias y es hora de que volvamos a retomarlo porque es un punto importantísimo para nuestra vida, tanto individual como de comunidad.

 

¿Por qué cree que se hace necesario seguir organizando la semana de la DSI?

Recordemos la importancia de difundir los mensajes y eso pasa por la reiteración, la repetición. Y por otra parte, los tiempos cambian. Lo que estaba sucediendo en Venezuela hace 20 años no es lo que está sucediendo ahora; pero lo que vivíamos hace cuatro años tampoco es, ni por asomo, lo que está pasando ahora. Los tiempos van cambiando y hay que ir afrontando las necesidades de cada período. Por eso es necesario que sigamos hablando del tema y actuando.

 

Hay personas que ven a la DSI como un documento que se compiló y no como el compromiso que debía asumir cada uno…

La DSI no puede ser ni un reglamento, ni un recetario de lo que tú tienes que hacer sino que te orienta según los tiempos y acontecimientos. Cada momento es diferente de acuerdo al lugar, retos y circunstancias y los católicos tenemos que conocer qué dice la Iglesia, que no es otra cosa sino las enseñanzas de Jesús adaptadas al momento histórico que se está viviendo. Pero no es un recetario donde puedes buscar “contra el hambre qué se hace?”, por ejemplo.

 

¿Qué es lo más difícil de entender o seguir de la DSI?

Si nosotros siguiéramos los 10 mandamientos y siguiéramos esa enseñanza de Jesús quien dijo que en el momento del juicio final te van a preguntar: “tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber; fui forastero, y me recogiste; estuve desnudo, y me cubriste; enfermo, y me visitaste; estuve en la cárcel y viniste a mí”- (M. 25:31). Cuestiones netamente sociales que difícil ha sido poner en práctica. Qué difícil es que cada uno de nosotros se desprenda de sí mismo para cumplir una de esas cosas! Al ser humano le cuesta mucho darse al otro pero eso es lo que tenemos que hacer y para ello debemos estar sistemáticamente trabajando. De allí la DSI.

 

¿Actualmente, cuál es el tema neurálgico que plantean estos tiempos? 

Uno de los más importantes es el matrimonio y la familia porque quienes trabajan por destruirlos piensan que de esa manera dominarán, cosa que es cierta. Esos dos puntos son el centro y el núcleo de cada persona, eso es lo que da seguridad al ser humano. Entonces, debemos enfocarnos en la unión familiar y concientizar a la gente acerca de la importancia de formar uniones sólidas y a lo largo del tiempo. Es simple: papá, mamá, e hijos.

 

¿Cómo usted comunica este mensaje a la sociedad?

Por ejemplo, el viernes hay un gran evento en favor de la familia para hablar, justamente, sobre los desafíos de la familia de hoy. Actualmente, hay muchas organizaciones tratando este tema y lo único que podemos hacer es hablar y hacer ver a la gente los problemas que se desencadenan cuando la familia se rompe y las maravillas que encuentras cuando mantienes un matrimonio. Porque el drama no se circunscribe a tu soledad personal. Son los hijos y todo el ambiente que te rodea lo que se deteriora y sufre.-

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Isaic Calderón/RCL