Reporte Católico Laico

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La Rebelión Popular

La Rebelión Popular

RCL les invita a leer a Carlos Canache Mata.-

Un análisis objetivo de la situación nacional conduce a extrañar que se haya prolongado por tanto tiempo. Las protestas populares no han cesado desde que se iniciaron el pasado primero de abril.  El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social señaló que entre el primero de abril y el siete de mayo se registraron 946 protestas, con el lamentable saldo de 39 muertos y cientos de heridos. El pueblo sigue en la calle y el régimen acentúa la represión.

El periodista cubano Carlos Alberto Montaner ha observado que “las (protestas) de la ‘primavera árabe’ fueron más breves y triunfaron”. Hay consenso general de que el régimen ha entrado en “el principio del fin”, pero la incógnita sigue porque, como dice el padre Luis Ugalde, “estamos en la fase de desenlace, sí, pero puede ser corta y nos enteramos al día siguiente, o puede ser larga, pero esto no tiene marcha atrás”. La política no es campo fértil  para la profecía,

La reconocida ONG Provea, que desde hace años lleva el pulso de la lucha por los derechos humanos, ha opinado que las protestas en curso son “la primera rebelión popular realizada en Venezuela durante el siglo XXI”, destacando que, a pesar de su carácter pacífico, el régimen ha respondido con brutal represión, “generando la vulneración masiva de derechos humanos garantizados por la Constitución”.  La rebelión es civil y nacional porque se extiende en los 24 Estados, en ciudades y poblaciones pequeñas “y los manifestantes han generado estrategias y símbolos propios de resistencia pacífica que dan la vuelta al mundo”. Rechazan el golpe de Estado y el fraude de la Asamblea Constituyente inconstitucional. Se apuesta a la vía electoral y a la vuelta de la democracia y la libertad.

La rebelión popular ha sido enfrentada por el llamado Plan Zamora que, a diferencia del Plan Ávila de la época de Chávez, integra la acción de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana con la participación protegida de los grupos paramilitares conocidos como “colectivos armados”, auténticas bandas de facinerosos que, para alarma del país y la comunidad internacional, cometen impunemente sus tropelías bajo el amparo del Estado.

El 24 de diciembre de 1952, Alberto Carnevali, Secretario General de AD en la clandestinidad, llamó “a la rebelión civil” contra la dictadura de Pérez Jiménez, que había asesinado a Ruiz Pineda y cometido el fraude electoral del 30 de noviembre de aquel año, designando, con actas falsificadas, una Asamblea Constituyente integrada “por sumisos pordioseros del servilismo nacional”. Ante eso, Carnevali le dijo al pueblo que “no nos queda otro camino que declarar un estado de rebelión permanente contra la dictadura…será ‘la rebelión legítima contra los opresores’ de que nos hablan los más  elevados principios políticos de todos los tiempos”.

Como entonces, ahora, cuando  confrontamos la dictadura militar-civil que encabeza Maduro,  la acción de masas, la presencia permanente en la calle, es la única arma para la rebelión civil, para la  pacífica rebelión popular, legitimada y consagrada en el artículo 350 de la Constitución de Venezuela.

Carlos Canache Mata