Reporte Católico Laico

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“Un millardito, por favor…”

“Un millardito, por favor…”

RCL les invita a leer a Raúl Sanz Machado.-

A comienzos del 2004, hace ahora 13 años, el Presidente Chávez, en su dominguero “Aló Presidente”, hizo la célebre solicitud al entonces autónomo Banco Central, de “un millardito de dólares” para fortalecer sus ya mermadas reservas presupuestarias. Al siguiente año, en julio de 2005, Chávez no ocultaba su satisfacción por la decisión de la dócil Asamblea Nacional de aprobar la reforma de la Ley del Banco Central que le permitió disponer de la abrumadora suma de 6.000 millones de dólares, equivalentes entonces a Bs.12.800 millones, provenientes de los ingresos petroleros y asignados a las  reservas  internacionales, vía Fondo de Desarrollo Endógeno FONDENE, convertido  así, en una suerte de “caja no tan chica” a la orden de Miraflores, para su manejo  discrecional. ¿Destino de semejante caudal?: “Transformación física de los barrios, dotación de equipos de alta tecnología para la red hospitalaria, maquinarias para el área agro-industrial y la construcción de obras de infraestructura dentro de la promoción del “desarrollo endógeno y el nuevo modelo productivo” (sic).  Se iniciaba así la caudalosa dispersión de 2.000.000 de millones de dólares, (2 billones) manejados   por el régimen socialista XXI, en 18 años, sin una contrapartida verificable, cuantificable y justificable. Una suerte de “caja de pandora”  desviada de sus objetivos esenciales.

 

Para finales de 2005 Fondene disponía de $9.000 millones (19 billones, 350 mil millones de bolívares) que incluían Bs. 6 billones 20.000 millones, provenientes del Fondo Especial para el Desarrollo FONDESPA, creado en mayo de 2004 por PDVSA para el “financiamiento de obras del Gobierno Central, además de las misiones educativas, sanitarias y alimentarias” (sic). De esta opulenta masa de recursos, Chávez destinó Bs. 57.000 millones provenientes de Fondespa para diversas comunidades del área metropolitana con el objeto de “mejorar las condiciones habitacionales de familias en pobreza extrema”(sic.) De ello se cumplen 14 años. Los ranchos prevalecen. Según fuentes confiables, en el decenio comprendido entre 2002-2012, PDVSA desvió Bs.174.000 millones de dólares en actividades distintas a las de su competencia en el área petrolera, cuya deuda con el BC alcanzó la suma de Bs.75.000 millones, lo que determinó la progresiva declinación de la exploración y producción de petróleo, situada hoy en menos de 2 millones de barriles diarios y el consiguiente endeudamiento, para cubrir compromisos.  El saldo de la deuda interna y externa, según la Oficina Nacional de Crédito, al cierre del 2015 era de $858.1 millones, mientras que el economista y Diputado José Guerra sitúa la deuda externa, al presente,  incluyendo la de PDVSA y el Fondo Chino, en el orden de $150.000 MM.

 

Las reservas internacionales que para el mes de abril de 2010 se ubicaron en $29.100 millones, hoy 7 años después están en la alarmante cifra de $10.580 millones, aunque habría que descontar las reservas pasivas constituidas por acreencias pendientes como

 

 

las  de Cuba,  Nicaragua, el  Caribe y otras, además  de las reservas  semi-liquidas en oro y

bonos, etc. De manera que la reserva neta, líquida, disponible es según el Banco Central, de apenas $182, –menudo chichero– lo que incide severamente en las importaciones de bienes esenciales como comida, medicamentos y muchos otros, mientras que la inflación, al cierre de 2016, se ubicó entre 550 y 700%, según las fuentes consultadas.

II

Este sucinto recuento, invita a echar una ojeada, para el necesario conocimiento o recordatorio de las presentes generaciónes, a los hombres que por contraste, tuvieron en sus manos la economía nacional hace ahora 50 años, en la tan malhadada IV República. Eran los tiempos de los gobiernos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Rafael Caldera (I) cuando tres venezolanos de excepción tuvieron en sus manos, la concepción, planificación,  manejo y  supervisión de la Economía y las Finanzas; más que dóciles ministros “desechables”, fueron calificados expertos que aplicaron sólidos criterios financieros por encima de intereses políticos y se desempeñaron como asesores presidenciales, además de  dejar huella en importantes instituciones del mundo, vinculadas a la Economía  y al Desarrollo.

 

Juan Pablo Pérez Alfonzo, Ministro de Fomento en 1945;  durante 10 años, estudió, exiliado en USA, el problema petrolero en profundidad, hasta 1959 cuando regresó y fue nombrado por Rómulo Betancourt, Ministro de Minas e Hidrocarburos. Ese año presidió la delegación venezolana al 1° Congreso Petrolero Arabe, en El Cairo, donde se gestó y  fundó la Organización de Países Exportadores de Petróleo –OPEP— el 14 de Septiembre de 1959 en Bagdad, junto con Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela, países que en conjunto aportaban el 88% de la producción mundial. En 1960 se creó por su iniciativa la Corporación Venezolana del Petróleo bajo la consigna de “No más concesiones”, concibiendo en su reemplazo los “contratos de servicio”. Retirado en 1963, siguió activo alertando sobre los peligros del consumismo y de los proyectos “faraónicos” con endeudamiento público y la desviación de recursos para otros fines. “Tenemos –decía- que cerrar el chorro petrolero y ponernos a trabajar”. No se le hizo caso.

Manuel Pérez Guerrero, Doctor en Ciencias Políticas UCV y Economista de la Universidad de París, se incorporó al Departamento de Economía y Finanzas de la Sociedad de las Naciones en 1937-38.  Ministro de Finanzas, y Canciller de la República,  le correspondió

representar a Venezuela en la ONU, como también negociar la reforma tributaria y del petróleo como Ministro de Minas, para incorporarse después a la Secretaría de la ONU donde por  años cumplió una  sobresaliente  trayectoria siendo designado  en 1969 como

Embajador en la organización mundial y luego Secretario general de UNTACD –Conferencia de la ONU para la Economía y el Desarrollo–. Siendo, además, Ministro de Estado para Asuntos Económicos Internacionales

José Antonio Mayobre. Los dos sucesores del eminente Economista argentino Raúl Presbich, en relevantes cargos internacionales relacionados con la Economía  y  el  Desarrollo,  fueron los  venezolanos  José Antonio Mayobre  en  la  CEPAL –Comisión  Económica  para América Latina y el Caribe– y  Manuel  Pérez  Guerrero en la UNCTAD. Mayobre fue el primer venezolano en obtener el título de postgrado en la prestigiosa  London School of Economics, en 1945-46. Gobernador alterno ante el Fondo Monetario Internacional, hizo una pasantía en la industria privada. Exiliado por la dictadura, en México, en 1950 se desempeñó como sub-director de CEPAL.  De regreso a Venezuela  fue Director de la Corporación Venezolana de Fomento y Ministro de Hacienda en 1958 donde inició la sustitución de importaciones mediante estímulos de protección a la industria nacional. Fue Ministro de Minas e Hidrocarburos, Asesor del Banco Central, se integró a los Consejos Ejecutivos de las Universidades Metropolitana y Simón Bolívar y del Consejo Nacional de Energía. Gracias a las políticas de protección de la industria petrolera, Mayobre señalaba hace 50 años: “De 2.437.000  barriles diarios, que Venezuela exportaba en 1958, se alcanzó en 1965 a 3.297.000 barriles por día”,  casi 40% más que la producción actual. Con el apoyo de los gobiernos de la época, Juan P. Pérez Alfonzo, Manuel Pérez Guerrero y José Antonio Mayobre, fueron los artífices que hicieron de Venezuela, a través de PDVSA, el país de vanguardia en la industria petrolera. Y con las manos limpias.

 

En  la década de los años ´90,  la notable personalidad internacional del Ingeniero Dr. Luis Giusti López, designado por el Presidente Rafael Caldera para presidir a PDVSA, con lujo de aciertos. Giusti unificó la industria con las subsidiarias Maravén, Corpovén y Lagovén para fortalecer y mejorar las funciones operativas de producción, refinación y exportación; ejecutó la política de “Apertura Petrolera” que permitió la participación de capitales extranjeros para producir en la Faja del Orinoco, las cuantiosas reservas de petróleo extra-pesado, aprovechó las ventajas derivadas de sus antecesores y la meritocracia, ratificando la posición de vanguardia de PDVSA en el mundo. En reconocimiento a su ejemplar  trayectoria, recibió en noviembre de 1988, el importante galardón “Ejecutivo Petrolero del Año”, otorgado por unanimidad por altos ejecutivos petroleros del mundo, durante la 9ª. Conferencia Oil and Gas, en Londres. Hoy, el acádemico Luis Giusti López figura como miembro de una docena o más, de instituciones de alto nivel científico y tecnológico en USA y reconocida personalidad mundial en las áreas de energía, petróleo y desarrollo, para orgullo de Venezuela.

 

En la década de los años ´70, ´80 y ´90, otros venezolanos de excepción, como el General Rafael Alfonzo Ravard, Humberto Calderón Berti, Juan Chacín, Andrés Sosa Pietri, Gustavo Roosen, entre otros,  tuvieron en sus manos la dirección de la Casa Matriz, que hizo de PDVSA la segunda empresa productora del mundo y una de las mejores administradas.  En síntesis, la IV no parece tan  crematística, como insiste la V.  Pero, la meritocracia tenía sus días contados, cuando Chávez anunció, al inicio de su mandato, que además del millardito, PDVSA debía servir a la Nación en lugar de ser un Estado dentro de otro Estado.(sic)  No advirtió que PDVSA, era la “gallina de los huevos de oro” cuya misión era y es producir petróleo para generar beneficios a favor  del país, en lugar de convertirse en una suerte de “mega-mercado” para vender papel toilette, toallas sanitarias, pañales o sembrar yuca o hacer negocios extraños de dudosa transparencia, con el petróleo. Las consecuencias no pueden ser más dramáticas. PDVSA,  RIP.

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Raúl Sanz Machado