Reporte Católico Laico

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Mons Fernando Castro en la explanada de la Basílica del Valle

Mons Fernando Castro en la explanada de la Basílica del Valle

En la “Peregrinación por la Paz”.

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  1. La primera fuente de paz es el agradecimiento a Dios. Madre mía, te vengo a dar gracias porque tu hijo Jesucristo nos ha enseñado a ser agradecidos con Dios nuestro Padre, a Él le agradecemos por ser tú su Madre bendita, que te veneramos en esta Basílica bajo la advocación de la Virgen del Valle.Eres la Madre de todos, porque eres la Madre de Jesucristo. Un corazón agradecido es lo opuesto al corazón prepotente y arrogante, que se olvida de ti, de tus dones y bondades. Ayúdanos a ser agradecidos para tener los mismos sentimientos del corazón de Cristo. Destierra de nuestra vida la exclusión, el sectarismo, la imposición ideológica que nos hace perder el sentido, el foco de los dones de Dios para corromperlos con banderías humanas y prejuicios tóxicos y venenosos.

 

  1. “Vístanse como escogidos de Dios, santos y amados, con entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia” Carta a los Colosenses.Madre mía, estas fueron las disposiciones del corazón de tu hijo Jesucristo. Ser misericordiosos, benignos, humildes, mansos, tolerantes, en definitiva “santos”: es una tarea a conseguir. Es el ejemplo que nos da tu Hijo Jesucristo.DANOS LOS SENTIMIENTOS DEL CORAZÓN DE TU HIJO: Y que sin duda nos ayudas constantemente: queremos un corazón libre de odios, de resentimientos y de afán de venganza. Queremos un corazón puro que sepa perdonar, no juzgar y comprender. Queremos Madre mía un corazón con convicciones y determinaciones para luchar por la libertad que Cristo nos ha ganado. Queremos un corazón humilde, para rectificar nuestros errores. Queremos un corazón pacífico que nunca use la violencia. Queremos un corazón comprometido con la causa de la libertad.
  2. “No os doy la paz, como el mundo la da”.Queremos la verdadera paz, la que tú nos das. ¿Y cómo da la paz el mundo? El mundo ofrece poder (las ideologías del mal). El mundo nos ofrece todo fácil, sin trabajar, promesas de conseguir todo sin esfuerzo, mucha flojera. El mundo ofrece el placer como modo de vida. La apariencia. Vivir de promesas. Nosotros los mismos creyentes cuantas veces caemos en borracheras, excesos: es la sensualidad revestida con mil disfraces. Sin embargo la paz de Cristo es la libertad, ganada con su propia vida, es la paz de la caridad que se compromete radicalmente en la vida, es la paz del trabajo, del amor a la familia.

La paz nunca es fruto de un modelo paternalista, de un modelo impositivo del Estado, o militaristas.

 

Queremos alimentos y no lacrimógenas

Queremos la paz, porque queremos desarrollo

Queremos trabajo, y prepararnos para ello.

Queremos niños sanos jugando en la calle, sin peligros.

Queremos que se curen nuestros enfermos, y no que mueran por falta de medicamentos.

Queremos madres sanas, que puedan amamantar a sus hijos.

Queremos centroseducativos de calidad, y no de adoctrinamiento.

Queremos democracia, y no personalismos.

Queremos que se cumplan las leyes y la Constitución, no queremos Asamblea Constitutente.

Queremos ser  hombres y mujeres  de esperanza, y no personas conformistas.

Queremos vivir la fe en la calle y en todas partes, no encerrados en cuatro paredes.

Queremos una economía sana, que no diluya diariamente nuestros ingresos.

Queremos paz, que es tranquilidad en el orden, y no armas ni enfrentamientos represivos.

Queremos a nuestros estudiantes idealistas y soñadores, estudiosos y deportistas, así los queremos a todos.

Queremos un país para nuestros jóvenes, y que se queden para construir la patria, el hogar que quieren formar.

Queremos democracia, separación de poderes y alternabilidad, no queremos gobiernos eternos y mesiánicos.

Queremos democracia para el futuro, no queremos instalación socialista totalitaria.

Queremos pluralidad en La información y no hegemonía comunicacional.

Queremos respeto, inclusión y no ofensas y sectarismos.

APELO A LA FE DE CADA UNO. Cada uno de nosotros sabe luchar para conseguir todo esto que queremos. ES TAREA MÍA, Y DE TODOS.

Madre mía, si tenemos que sufrir como tu Hijo, padeceremos. Pero quiero recordarte cuántos jóvenes han perecido ya y gente inocente, cuanto dolor, cuantos heridos, cuántas familias afectadas. QUIERO EN ESTE MOMENTO RECORDAR A LOS SIETE JÓVENES QUE ESTÁN RECLUIDOS EN LA PICA. SALUDO A LAS FAMILIAS DE LOS FALLECIDOS, A LOS HERIDOS POR LA REPRESIÓN BRUTAL Oramos por ellos.

 

Madre mía, hoy venimos a pedirte reconciliación, libertad, paz y armonía social. Queremos pedirte por todas las autoridades, queremos hoy decirte que nos sentimos “de barro”, frágiles. Nuestra patria y su democracia estánfrágiles. Nuestro pueblo sufre mucho.

Míranos con compasión, no nos dejes Madre mía.

 

Oración por Venezuela

Jesucristo, Señor nuestro, acudimos a ti en esta hora de tantas necesidades en nuestra patria. Nos sentimos inquietos y esperanzados y pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu. Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana, la verdad, la libertad, la justicia y el compromiso por el bien común.

Como hijos de Dios danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz.

Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro, para que juntos construyamos la “Civilización del Amor”, a través de una real participación y de una solidaridad fraterna. Tu nos convocas como nación y te decimos: Aquí estamos, Señor, junto a nuestra Madre, María de Coromoto, para seguir el camino emprendido y testimoniar la fe de un pueblo que se abre a una Nueva Esperanza. Por eso todos juntos gritamos: ¡Venezuela! ¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia!

Amén.

Salve.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.  Dios te salve.  A Tí llamamos los desterrados hijos de Eva, a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,  vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús,fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.  Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén