Reporte Católico Laico

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Sobre los “ISMO-pecados”

Sobre los “ISMO-pecados”

A primera vista, podríamos pensar que hoy ya nadie habla de pecados.  De hecho, en nuestra era, mucho de lo que una vez fue prohibido está permitido.  Lo que alguien tendría que hacer para cometer lo que una vez se llamó un “pecado” – asunto serio, pleno consentimiento de la voluntad – es difícil de precisar. Es probable que un ciudadano termine en la cárcel si sugiere que el adulterio o la sodomía podrían ser “pecados” en vez de “derechos”.

Una categoría más nueva de pecados, sin embargo, está floreciendo.  Se relaciona con la idea más antigua de “culpa colectiva”.  Ahora tenemos los “ismo-pecados” y los “fobia-pecados”, los pecados de categoría general por los cuales podemos juzgar (¿Quién soy yo para juzgar?) a grupos enteros de seres humanos, como pecaminosos, sólo por ser lo que son.

Antes teníamos incluso los pecados “anti” – antisemitismo o anti-catolicismo.  Por supuesto, dependiendo de la política de uno, algunos de los pecados “anti” se consideraban virtudes – antifascismo, antinazismo, anticomunismo.

Estos nuevos pecados, de alguna manera, no sin razón, nunca fueron mencionados en los Diez Mandamientos.

Uno puede aparentemente contraer estos vicios más nuevos y terribles – racismo, sexismo, homofobia, islamofobia – sin jamás cometer un pecado real en el sentido más antiguo del término.

Inicialmente, los pecados tenían que ver con personas que actúan, no con ideas o categorías.  Para constituir una materia suficiente, algún individuo identificable tenía que actuar específicamente contra el bien de sí mismo o de otra persona identificable. Los pecados del pensamiento existían en el sentido de desear el mal a los demás, en el corazón, incluso si ningún acto se manifestaba jamás.

Estos nuevos pecados son más vagos.  La culpa no es una consecuencia del conocimiento y elección de un individuo en particular.  La nueva “culpa” pertenece a un individuo sólo en tanto que miembro de una clase o colectividad.  Si alguien cometía el pecado de “racismo”, ¿qué habría hecho para merecer la culpa?

De hecho, alguien podría ser muy útil a los miembros particulares de todas las razas y sexos, pero aún así ser acusado de “racismo” y “sexismo”, porque estaba en desacuerdo con la forma en que tales “crímenes” se definen política o ideológicamente.  ¿Soy realmente culpable de sexismo si sostengo que el matrimonio es necesariamente y siempre entre un hombre y una mujer?  Evidentemente, muchos piensan así.
 

Cristo y el Pecador, por Henryk Siemiradzki, 1875 [Museo del Estado Ruso, San Petersburgo]

El hecho de que muchas “razas” diferentes existen en el mundo no es algo pecaminoso.  Nadie es bueno o malo simplemente por su color, nacionalidad o sexo. Cualquiera de cualquier color, nación o sexo puede ser virtuoso o vicioso.  No depende de cómo se ve, sino de lo que hace y por qué.

La libertad central dada a nosotros por la razón y los mandamientos es que no convertimos en pecados lo que no son pecados.  Al examinarlas, las pocas cosas que no debemos hacer hacen posibles los millones de cosas que somos libres de hacer.

No necesitamos ser protegidos solamente de aquellos que niegan el pecado en el sentido clásico. También necesitamos protección de aquellos que hacen pecado de lo que no son pecados. Estos últimos pueden, de hecho, ser las personas más peligrosas entre nosotros – y no los amoríos personales de los libertinos.

La palabra “diversidad” podría cubrir esta situación, pero la diversidad se ha convertido en una abstracción de los criterios morales normales.  Ahora significa que cada ocupación, cada grupo, cada categoría debe ser poblados por cuotas de cada grupo diferente políticamente reconocido.

En la universidad, recuerdo una controversia acerca de si un club diseñado para albergar a los filipinos tenía que estar abierto a todos los demás.  Esta visión significa, en la práctica, que no puede existir nada único, exclusivo o diferente.  Con esta actitud, negamos implícitamente el sentido mismo de un bien común, que también fue diseñado para fomentar y proteger los bienes diferentes de entidades particulares, cuya diversidad constituye cualquier vida pública.

En 1886, el estudioso español Don Felix Sardo y Salvary publicó un libro intitulado El Liberalismo es Pecado.  Nuevamente, el “liberalismo”, una idea, no puede cometer un pecado.  Algún caballero liberal podría violar uno de los mandamientos, pero el liberalismo en sí mismo es un largo y controvertido conjunto de ideas a menudo dudosas.  Son defendibles o no.  No es un “pecado” que alguien sostenga una idea errónea, a menos que sepa que es errónea.  La cura es el pensamiento correcto, no la contrición.

Es cierto que ciertas ideas pueden influir en las leyes y en la cultura para hacer que el pecar, en el sentido pasado de moda, resulte más fácil para muchos.  La controversia pública y privada está diseñada para establecer o rechazar el verdadero significado de las ideas.  Sin una arena para examinar la verdad de las cosas, no tenemos más atractivo que el poder.

Los “pecados Ismo” buscan “purificar” identificando como malos a aquellos pertenecientes a categorías de ideas inaceptables, no a acciones de individuos que son personalmente responsables de sus acciones.  “Los ismo-pecados” socavan cualquier orden público por la vía de subvertir la base por la cual cualquier pecado puede ser identificado.
James V. Schall, S.J.
Martes, 12 de septiembre de 2017
Tomado/traducido, por Jorge Pardo Febres-Cordero, de: https://www.thecatholicthing.org/2017/09/12/on-the-ism-sins/
 
Acerca del autor; artículos más recientes.
James V. Schall, S.J.
James V. Schall, S.J. sirvió por treinta y cinco años como profesor en la universidad de Georgetown. Es uno de los escritores católicos más prolíficos en Los Estados Unidos. Entre sus libros recientes están The Mind that is Catholic (La Mente que es Católica), The Modern Age (La Edad Moderna), Political Philosophy and Revelation: A Catholic Reading (Filosofía Política y Revelación: Una Lectura Católica), Reasonable Pleasures (Placeres Razonables) y, recién publicado por la St. Augustine’s Press, Docilitas: On Teaching and Being Taught (Docilitas: Sobre enseñar y ser enseñado).