Reporte Católico Laico

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¡Mujeres, a votar!

¡Mujeres, a votar!

RCL les invita a leer a Virginia Rivero Lozada.-

La crisis política venezolana está ocupando los principales titulares de la prensa del mundo entero y no se está haciendo nada para solventarla por quienes detentan el poder desde hace más de veinte años.  Hoy, un 82% de los venezolanos son pobres.  El hambre se acentúa en todos los estratos.  Según la encuesta de ENCOVI, nueve de cada diez familias afirma no tener ingresos suficientes para comprar alimentos.

Caritas en su informe de septiembre 2017  nos dice que 70 % de los hogares han cambiado su forma habitual de comprar alimentos y ha disminuido drásticamente la calidad de la alimentación.  2/3 de familias han reducido el número de comidas a dos o una comida y han reducido la cantidad de productos consumidos.

El 38% de los hogares ha decidido desincorporar algún miembro de la familia en las comidas para bajar el consumo de alimentos.  El hambre y la malnutrición afectan principalmente a mujeres y niños.  En los hogares dónde falta la comida  lo poco que hay se le da a los niños y al padre que trabaja.  La madre y los ancianos se quedan sin comer o hacen una comida insuficiente por día.

Este drama humanitario que afecta a toda la población, sin duda, afecta principalmente de manera diferenciada a las mujeres por ser el sector social más vulnerable.  Las mujeres como sector social diferenciado junto a su familia, están siendo víctimas violaciones a  su derecho a la alimentación, salud, educación y a una vida libre de violencia.

Cuatro de cada diez hogares están regidos sólo por una mujer y son los hogares más pobres.   La mayoría de estos hogares se encuentran en pobreza extrema. Estas mujeres carecen de empleos formales y en su gran mayoría tienen un ingreso informal, sin beneficios laborales ni protección social.  Las ayudas o programas de gobierno sólo alcanzan a un escaso 10% de los hogares en pobreza y no cubren todo el país.  La llamada “bolsa clap” no llega a todos los que la necesitan.

Es por eso que vemos cientos de mujeres paradas bajo el sol, en colas interminables de 8 a 14 horas para comprar alimentos de primera necesidad dónde esporádica y escasamente son vendidos y  para conseguir una bombona de gas para cocinar.

La dignidad de la mujer está pisoteada, vulnerada al negársele  también la atención médica especializada y propia de su condición de mujer.  Son rechazadas en los hospitales en el momento más sagrado de dar a luz sus hijos.  Abundan las dramáticas escenas de jóvenes parturientas tiradas en el piso, en sillas improvisadas, dando a luz en las peores condiciones de un ser humano;  lo que no sólo pone en riesgo su vida, sino la de sus pequeños.   No se les brinda la atención relacionadas con su salud reproductiva: atención pre y post-natal, despistajes y atención por padecimientos de cáncer de mama y de cuello uterino, enfermedades como el VIH y el papiloma humano entre otras enfermedades propias de su condición femenina.

La violencia contra las mujeres es el segundo delito más denunciado en el país pero sólo un tercio de los casos es tramitado en tribunales.   En cifras del Ministerio Público en el año 2015 los fiscales especializados en la materia imputaron a 23.190 personas y acusaron a 19.816 personas por violencia. Muy pocos están pagando esos delitos.   Estos números de Fiscalía están muy por debajo de las cifras reales de violencia que alcanzan a 8 de cada 10 mujeres teniendo en cuenta los 21 tipos de violencia especificados por las Naciones Unidas. Es decir, que sólo 2 de cada 10 mujeres en este país,  no ha sufrido violencia de género.

Cada día menos salud, menos posibilidad de comprar alimentos, menos posibilidad de educar a los hijos; y cada día,  más violencia de todo tipo contra la mujer y la familia. Hemos dicho siempre que en  Venezuela el dolor y la penuria tienen rostro de mujer. Pero al mismo tiempo que afirmamos eso, decimos que la solución a la actual crisis pasa por las mujeres. La esperanza está en las mujeres. Las mujeres no se rinden, luchan por su supervivencia y la de sus hijos.

Esa mitad social que sufre, también  trabaja callada en las cuatro paredes de su casa para paliar la crisis en la esfera familiar: hace colas para comprar más barato, busca y rebusca alimentos y medicinas,  innova con los ingredientes en la cocina;  repara ropa, uniformes y zapatos para la escuela para estirar el menguado presupuesto familiar. Y,  en fin: ¿Qué no hace una madre para que sus hijos se alimenten, estudien, trabajen y tengan salud con unos míseros ingresos?

¿Qué más pueden hacer  las mujeres para contribuir al cambio socio político que está demandando la sociedad?  ¿Cómo puede ayudar a salir de este marasmo?

La respuesta es: ¡participar!  ¡Activarse para incidir en la vida pública, activarse y  prepararse para votar!  Así como las mujeres lucharon a mediados del siglo pasado para que les dieran el derecho al voto para decidir, opinar e incidir en el rumbo de sus naciones y conquistar la igualdad, asimismo, hoy, tenemos que valorar ese voto que tanto costó.

Hay que usar ese poderoso instrumento, hay que hablar a través de él, hay que expresarse de manera contundente en esas urnas por las fuerzas democráticas del cambio. No podemos conformarnos con vivir de esta manera. Es un voto de protesta, activo y decisivo. El voto de la mujer será decisivo en toda esta etapa por cambio que ya iniciamos. Un 85% y más de la población rechaza esta situación y a los responsables de la misma.  El cambio resulta indetenible.

Las mujeres tienen mucho por lo cual expresarse este próximo 15 de octubre.  Vamos a las urnas a votar!  A votar por una lucha continuada que reivindique nuestra dignidad pisoteada,  por la libertad,  la democracia y el derecho a vivir una vida digna sin penurias y sin violaciones a nuestros derechos fundamentales.  Una gran movilización nacional de las mujeres a los centros electorales a votar, será decisiva para detener esta maquinaria estatal ineficiente y corrompida que nos  está empobreciendo y matando por carencia absoluta de alimentos y medicinas.

Octubre 2017

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