Reporte Católico Laico

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Rajoy: “Un gobierno de concentración podría ayudar, pero bastaría con estar juntos”

Rajoy: “Un gobierno de concentración podría ayudar, pero bastaría con estar juntos”

 

“Tengo la obligación de mantener la calma y de acertar en la decisión final”.

Mariano Rajoy es consciente de que con el desafío independentista catalán se enfrenta a una de las situaciones más graves en la historia de la democracia española. Son muchas las voces que le reclaman una actuación más contundente ante la rapidez con que la Generalitat y el Parlament avanzan hacia una declaración de independencia mientras se mantiene la tensión en la calle. El presidente del Gobierno se muestra dispuesto a echar mano de todos los instrumentos que la ley pone en sus manos para evitar la ruptura de la unidad de España, pero reclama que se tenga confianza en su Gobierno y se respete su derecho a elegir el momento y la dosis necesaria de respuesta, con el fin de que el desenlace se produzca con los menores daños posibles.

Pregunta. La sociedad está asustada. Los ciudadanos tienen miedo. Dos o tres generaciones de españoles se enfrenta a una situación que jamás pensaron vivir. ¿Qué mensaje querría enviar a todas esas personas?

Respuesta. Entiendo muy bien su inquietud. Estamos hablando de algo que es muy importante y que nos afecta a todos como españoles. Estamos hablando de la unidad de nuestra nación. España ha avanzado mucho, sobre todo en los últimos 40 años, y hoy es una de las grandes economías del mundo y uno de los lugares con mayor nivel de derechos, de libertades, de bienestar, de progreso y de atención a las personas. Quiero decirles que vamos a salir adelante. Y también que tienen un Gobierno que va a defender, como es su obligación, la unidad nacional y la soberanía nacional. Y lo va a hacer tomando todas las decisiones que tenga que tomar y en el momento en que sea preciso hacerlo. E intentando que esto se salde con el menor daño posible.Sería muy importante también en estos momentos —y por ahí debería ir el futuro— que ese catalanismo constitucional y pactista que contribuyó al crecimiento económico en nuestro país y a la mejora de nuestro bienestar y riqueza en los últimos 40 años volviese. Que terminara las alianzas con extremistas y radicales y que buscara esa alianza con los partidos que representan prácticamente a la mitad de Cataluña, a los que se ha discriminado y a los que ni siquiera se les dejó opinar sobre las importantes decisiones que se tomaron en las últimas fechas. Tengan la seguridad de que esta batalla se va a dar y de que se va a ganar, porque es una batalla justa, es una batalla legal y es lo que quiere la inmensa mayoría de los españoles y lo que sentimos todos.

  1. ¿Existe un riesgo de que España se divida?
  2. En absoluto. España no se va a dividir y la unidad nacional se va a mantener. Emplearemos para ello todos los instrumentos que nos da la legislación. Corresponde al Gobierno tomar la decisión y hacerlo en el momento concreto. Hemos oído a mucha gente. Creo que sabemos lo que piensan los españoles. Y deben saber que el Gobierno también conoce lo que tiene que hacer.

“La Guardia Civil y la Policía seguirán en Cataluña hasta que vuelva la normalidad”

 

Pregunta. ¿Cree que los Mossos d’Esquadra actuaron de forma desleal con el Gobierno el pasado 1 de octubre?

Respuesta. Si me permite, yo le diría lo siguiente. Creo que las autoridades políticas de la Generalitat de Cataluña han hecho un daño muy importante al prestigio de los Mossos d’Esquadra. Lo creo con absoluta franqueza. A partir de ahí, ¿confiamos o no confiamos? Todas las autoridades que ejercen la seguridad, Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil, estaban en Cataluña a las órdenes de los jueces. No estaban a las órdenes del Gobierno. Y, por lo tanto, serán los jueces los que tengan que decir si la actuación de los Mossos ha sido la correcta o no. Permítame que no entre en el análisis de ese asunto porque hoy no me corresponde.

  1. Pero póngase en el papel de un ciudadano español que vive en Cataluña y que la policía que le protege son los Mossos d’Esquadra, que tienen todas las competencias sobre seguridad. ¿Cree que puede sentirse tranquilo en estos momentos y que su seguridad está en buenas manos?
  2. Mire, yo lo que le digo es que la Guardia Civil y la Policía Nacional seguirán en Cataluña mientras las cosas no vuelvan a la normalidad.
  3. ¿Qué hará el Gobierno en el supuesto de que la próxima semana el Parlament de Cataluña haga un pronunciamiento a favor de la independencia?
  4. Vamos a impedir que se produzca la independencia. Por eso puedo decirle con absoluta franqueza que no se va a producir. Es evidente que tomaremos cualquiera de las decisiones que nos permiten las leyes a la vista de cómo vayan evolucionando los acontecimientos. Quiero decir una cosa con absoluta claridad: mientras la amenaza de una declaración de independencia no desaparezca del panorama político va a ser muy difícil que el Gobierno no tome decisiones.
  5. ¿Incluido el artículo 155 de la Constitución?
  6. Yo no descarto absolutamente nada de lo que dice la ley. Lo que tengo que hacerlo es a su tiempo, que es lo más importante en este momento. Lo ideal sería que no hubiese que tomar soluciones drásticas, pero para ello tendrían que producirse rectificaciones.

“El Gobierno tomará las decisiones que tenga que tomar en el momento preciso” 

  1. Es usted consciente de que se ha debatido la idoneidad de aplicar el artículo 155 antes de que se llegara a la situación actual. ¿Por qué ha renunciado hasta ahora el Gobierno a su uso?
  2. Hay muchas opiniones y las entiendo todas. Fíjese sin embargo en la posición de los partidos más importantes del Parlamento. El PSOE defiende una reforma constitucional y no es un entusiasta del 155. El señor Rivera quiere que se aplique ese artículo pero solo para que nosotros convoquemos elecciones autonómicas en Cataluña. Podemos pretende que haya una mediación por parte de alguien y que el Gobierno se siente a negociar bajo la amenaza de este chantaje. Hay opiniones diversas, y luego cada ciudadano tiene la suya. Yo soy el único español que no puede decir lo que hay que hacer, porque tendré que hacerlo en su momento. A mí me gustaría que a la mayor celeridad posible se retire la amenaza de la declaración de la independencia, porque eso va a dificultar mucho las cosas en el futuro. Si la retiran, se evitarán males mayores. Cada vez se están produciendo cosas más negativas para todos. El simulacro de referéndum fue negativo para todos. Ahí vemos las consecuencias económicas en los sectores del turismo, en los sectores empresariales. Los mercados empieza a ponerse nerviosos. Cuanto más tiempo pase sin que retiren la declaración de independencia, peor para todos. Y aún están a tiempo.
  3. Hay otros instrumentos en la Constitución además del 155: el estado de excepción o incluso el estado de sitio. ¿En qué medida o en qué orden cree usted que deberían ser aplicados?
  4. Lo que el presidente del Gobierno vaya a plantear al Consejo de Ministros no puede ser publicado antes, como ustede comprenderá. Y lógicamente antes tendré que hablar, según se vayan produciendo los acontecimientos, con otras fuerzas políticas.

El presidente del Gobierno, en un momento de la entrevista. ALEJANDRO RUESGA

  1. ¿Puede tolerar el Gobierno una declaración de independencia escalonada, que no sea efectiva inmediatamente, como podría intentarse en el Parlament?
  2. Mire, no. No hay ningún Gobierno en el mundo que esté dispuesto a aceptar hablar sobre la unidad de su país ni sobre la amenaza a la unidad de su país. Bajo chantaje no se puede construir nada. Por tanto, es absolutamente irrelevante que pretendan que la declaración de independencia entre en vigor al día siguiente o que sea una declaración de independencia con condición suspensiva, resolutoria, en diferido o con cualquiera de las múltiples formas que andan circulando por ahí. Vamos a ver si somos serios y dejamos las cosas claras: no se puede construir nada si no desaparece la amenaza contra la unidad nacional. Ni en España ni en ningún lugar del mundo.
  3. ¿Hay alguna forma de impedir ese siguiente paso? Aunque sea nula desde su inicio, ¿puede el Estado evitar que se produzca el acto mismo de la declaración de independencia?
  4. Depende fundamentalmente del presidente de la Generalitat. Lo que depende del Gobierno es proceder a su anulación y que no entre en vigor nunca. En este momento el presidente de la Generalitat ha convocado un pleno para hablar de la situación política en Cataluña, no para hablar de una declaración de independencia. No hay la seguridad de que esté ese asunto en el orden del pleno. No lo está en este momento.

¿El artículo 155? “Yo no descarto absolutamente nada. Todo a su tiempo”

  1. ¿Le ha sorprendido que las cosas hayan llegado al punto en que están hoy?
  2. Nunca lo descarté, porque se me dijo muchas veces.
  3. Su estrategia antes del 1 de octubre era asegurar que no habría referéndum. No ha habido uno que pueda ser reconocido como tal, pero hemos visto más urnas y papeletas de las que esperábamos ver. No se le da valor público, pero fuera de España ha podido dársele cierta validez emocional. Da la impresión de que los hechos han desbordado los cálculos del Gobierno.
  4. Teniamos una obligación que era impedir el referéndum, y todo el mundo sabe que no ha habido un referéndum. Nuestro segundo gran objetivo era que eso se hiciera con el menor daño posible. Lo que ocurrió fue debido al empecinamiento en mantener una apariencia de referéndum cuando sabían que era absolutamente ilegal. Esa es la gravísima irresponsabilidad de quienes han tomado esta decisión.
  5. ¿Podría el Gobierno haber hecho alguna otra cosa para evitar que llegáramos hasta este momento?
  6. A mí se me hicieron dos planteamientos que no podía entender y que sabían que no iban a salir adelante. El primero fue pedir un sistema fiscal como el concierto vasco. Recuerdo que hablé al respecto con el secretario general del PSOE y estaba radicalmente en contra, como estábamos todos. Le ofrecimos al señor Artur Mas que fuera al Parlamento a defender su posición y no quiso hacerlo. Después pidieron el famoso referéndum. Sí o sí. En unas conversaciones no se puede plantear al interlocutor un contrato de adhesión para que firme o para que se oponga. Eso es exactamente lo que yo he vivido con el señor Puigdemont. O hay referéndum o no hay nada de que hablar. A partir de ahí, pudimos haber cometido otros errores, pero el error fundamental ha sido pretender hacer un referéndum en el que se ponga en tela de juicio la soberanía nacional. Sabía positivamente que no se lo iba a autorizar.

“Cataluña es la batalla de Europa”

 

Pregunta. El desafío independentista también preocupa a nuestros vecinos. En Europa se escuchan estos días palabras tremendas en medios de comunicación. Hablan de explosión en España. ¿Cuál es el mensaje para Europa?

Respuesta. Yo lo que les diría es que esta es su batalla. Esta es la batalla de Europa. En el año 2012, en España se jugaba la batalla del euro. Y la ganamos los europeos. Ahora se juega la batalla de los valores europeos y también tenemos que ganarla. Europa nació con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero y luego vino el Tratado de Roma. De lo que se trataba con este gran proyecto europeo era de superar una situación que había dado lugar a dos guerras mundiales en nuestro continente. Se trataba de que ya no hubiera más guerras, se trataba de crear un espacio con principios y valores como la democracia, la libertad, el Estado de derecho y el respeto a la ley. Un espacio de progreso económico y social. En los últimos tiempos, hemos visto cómo desde distintos lugares se va contra estos valores europeos que, para mí y creo que para la mayoría de los europeos, son los buenos. Surgen los populismos por todas partes. Hemos visto lo que pasó con el Brexit, aparecen personajes como Le Pen, como el señor Farage, como la extrema derecha alemana, y en otros países ocurre algo similar. Aquí nos ha salido el nacional-populismo, que va contra los valores europeos, que va contra el Estado de derecho, que va contra la primacía de la ley, que va contra el respeto a los derechos de las personas. Todo ello fue gravemente lesionado en las sesiones del Parlamento catalán de los pasados 6 y 7 de septiembre. Por eso digo que esta es la batalla de Europa y que Europa tiene que ganar esta batalla como también ganó la del euro. Por tanto, yo animo a Europa a que continúe con lo que está haciendo, defendiendo la unidad de las naciones, defendiendo el cumplimiento de la ley, defendiendo las Constituciones de los países. Hace unos días decía el ex primer ministro francés Valls, y con razón, que si dejamos que esto vaya adelante luego vendrán otras cosas en otros lugares del continente. Y eso no es aceptable. Por tanto, esta es una batalla en la que los valores de Europa están en juego. Estoy convencido de que todos los Gobiernos europeos seguirán apoyando la Constitución y el cumplimiento de la ley.

  1. ¿Le ha faltado al Gobierno iniciativa política para presentar como pidieron muchos —incluido EL PAÍS— un proyecto para Cataluña dirigido a aquellos ciudadanos no independentistas que aun así no estaban cómodos en la actual situación?
  2. Venimos de 40 años muy positivos para la historia de nuestro país, desde la aprobación de la Constitución. España es un país del que podemos presumir. Tenemos uno de los PIB más elevados del mundo y una renta per cápita muy importante. Es un país con democracia, con libertad, con derechos humanos y separación de poderes, y que está integrado en la Unión Europea. La Constitución de 1978 fue un gran pacto entre españoles en la que todos se vieron obligados a ceder en sus posiciones. Se estableció un sistema con el mayor nivel de autogobierno para las comunidades de toda nuestra historia. Desde entonces hicimos grandes cosas, como entrar en Europa. Ahora tenemos que seguir construyendo Europa, que afronta debates muy importantes en materia de defensa, de inmigración, respecto a los refugiados o sobre cómo integrarnos mejor. Yo creo que ese es un proyecto mucho más ilusionante que un proyecto de división, de separación y de vuelta al pasado. Un proyecto que, como se está viendo ahora, está basado en engaños.
  3. Durante este último año puso en manos de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría la respuesta al desafío catalán. Se llegó a hablar de una Operación Diálogo. Sin embargo, parece que se centraron más en la respuesta jurídica a la ofensiva que en presentar una propuesta política atractiva.

“Es irrelevante si es una independencia al día siguiente o en diferido”

  1. Es muy difícil negociar con quien no tiene más que un objetivo y es incapaz de moverse ni un centímetro. Nosotros planteamos una Conferencia de Presidentes de Comunidades Autónomasy el presidente de Cataluña no quiso venir. Allí hablamos de temas muy importantes para los catalanes, como por ejemplo el nuevo modelo de financiación autonómica. las pensiones, protección civil o el Pacto de Violencia de Género. Fue una de las reuniones más constructivas a las que he asistido en los últimos tiempos. No quisieron participar en los grupos de trabajo.Cuando uno es incapaz de moverse se lo pone imposible al otro. Es exactamente lo que está sucediendo ahora.
  2. La estrategia del independentismo intenta desalojar al Estado de Cataluña por la fuerza de los hechos. ¿Está el Estado presente en Cataluña y controla la situación?
  3. Hemos tomado dos decisiones como el control de las cuentas públicas de Cataluña o el mantenimiento allí de las fuerzas de orden público. Estas dos decisiones demuestran que el Estado tiene resortes para velar por el cumplimiento de la legalidad. Pero es evidente que hemos construido un modelo de Estado que es el que viene de la Constitución de 1978, que divide las responsabilidades entre las distintas instituciones. Cataluña tiene la gestión de la Sanidad, la Educación, los servicios sociales y el orden público. El Estado solo puede intervenir en circunstancias excepcionales como las que estamos viviendo ahora. El problema es que este modelo de Estado que hemos construido se basa en un principio capital en una democracia que es la lealtad entre instituciones, y aquí se ha quebrado. Pero la propia Constitución le da al Estado instrumentos suficientes para que las cosas vuelvan a su curso. Lo que pasa es que el que tiene que tomar la decisión debe hacerlo con prudencia y siendo consciente de las consecuencias de la decisión que toma.

“Sería importante que ese catalanismo constitucional y moderado volviese”

  1. Esta semana ha habido un hito importante en esta crisis con el discurso del Rey a los españoles, en el que llamaba a restaurar el orden constitucional. ¿Lo ha visto como un respaldo a la acción del Gobierno o como un toque de atención?
  2. A mí el mensaje del Rey me pareció magnífico. Ha dicho lo que piensan la inmensa mayoría de los españoles. El Rey piensa que se ha quebrado, como lo pensamos absolutamente todos, la legalidad en Cataluña y que es necesario que esa quiebra no se siga produciendo en el futuro. No me parece que fuera un mensaje dirigido al Gobierno. Era una posición fijada por el Rey sobre un acontecimiento que es el más importante que tenemos los españoles desde hace muchos años en nuestra patria.
  3. En el momento en que hablamos miles de personas se manifiestan por toda España con banderas españolas. ¿Le preocupa esta expresión en la calle?
  4. Este asunto afecta a los sentimientos más profundos de todos los ciudadanos. Hemos visto que se convocan manifestaciones sin nadie reconocible al frente, pero todas ellas son pacíficas y en ellas la gente defiende el sentido común, su país, su Constitución, sus derechos. Y todas lo han hecho por la vía pacífica. La gente tiene derecho a decir soy español, estoy orgulloso de serlo y estoy orgulloso de mi Constitución. Me parece bien, se lo digo con franqueza.

Mariano Rajoy, durante la entrevista en el Palacio de La Moncloa. ALEJANDRO RUESGA

  1. ¿No teme que frente al nacionalismo independentista surja otro nacionalismo español?
  2. Defender a tu país nunca puede suponer un riesgo. Los símbolos de tu país, tu bandera, tu himno, las normas que rigen la convivencia…es algo que todo el mundo tiene derecho a defender. Y España es un país que en los últimos tiempos ha dado bastantes muestras de moderación, sensatez, equilibrio y sentido común.
  3. El PSOE ha anunciado su intención de pedir la reprobación en el Congreso de la vicepresidenta del Gobierno por las cargas policiales del 1 de octubre. ¿Cree que sigue existiendo hoy esa unidad con Pedro Sánchez y Albert Rivera que usted ha querido preservar?
  4. En una situación como esta no es necesario sino imprescindible que el Gobierno vaya con el mayor respaldo posible. En lo esencial, que es donde hay que ir siempre, el Partido Popular, el Partido Socialista y Ciudadanos coincidimos. Lo esencial es la defensa de la unidad de España, la defensa de la soberanía nacional y la defensa de los principios y valores que están recogidos en nuestra Constitución. Es mi obligación mantener la unidad de los que creemos en ello.

“¿Alguien cree que con una amenaza de ruptura un Gobierno va a negociar?”

  1. Pero ante la primera reacción fuerte del Estado, como fueron las cargas policiales del 1 de octubre, esa unidad pareció comenzar a resquebrajarse por parte de los socialistas. ¿Qué ocurrirá cuando se adopten otras medidas aún más drásticas?
  2. Tengo que decir que hay un diálogo bastante fluido con el PSOE y también con Ciudadanos. Es mi obligación intentar que esa unidad no se resquebraje y se recomponga.
  3. ¿Y aceptarán ambos medidas más duras? ¿Les ha consultado ya?
  4. Estamos hablando.
  5. ¿Se ha planteado en esas conversaciones en alguna ocasión la posibilidad de hacer un Gobierno de concentración?
  6. No. Ya lo planteé después de las elecciones de 2015 y no fue posible. No es mi intención volver a plantearlo en estos momentos. Eso podría ayudar. Pero lo importante y lo que sería suficiente es que fuéramos juntos todos.-

 

Antonio Caño

Jorge Rivera

Rafa de Miguel

7 OCT 2017 – 23:49 CEST  (EL PAIS, MADRID).