Reporte Católico Laico

/

Armisticio en el vagón del Mariscal Foch

Armisticio en el vagón del Mariscal Foch

RCL les invita a leer a Raúl Sanz Machado.-

Al mediodía del 11 de noviembre de 1918 tuvo lugar, en Compiégne, Francia, la firma del armisticio que puso punto final a la cruenta primera guerra mundial entre los aliados: Francia Inglaterra y Rusia, frente a Alemania, Austria-Hungría e Italia, de lo cual se cumplen ahora 99 años. El asesinato del Archi-Duque Francisco Fernando y de su esposa Sofía, ocurrido en Sarajevo, Serbia, el 28 de junio de 1914, a manos del joven extremista Garvila Princep, fue el detonante que desató la conflagración, el 5 de agosto de ese año,  que se prolongó durante 4 años, con el trágico balance de 14 millones de víctimas, incluyendo civiles muertos por inanición y enfermedades  y más de 20 millones de heridos.

Las causas que originaron el conflicto eran más profundas, por las posiciones irreconciliables entre Alemania e Inglaterra, que generaron alianzas permanentes, las cuales pusieron en peligro la paz mundial. De una parte, los aliados se unieron en la Triple Entente, mientras sus opositores lo hacían en la Triple  Alianza.  La situación se hizo más explosiva, por los graves conflictos socio-políticos internos de esos y otros países de Europa. Además se agregaba el exacerbado nacionalismo de países extranjeros que luchaban por sus autonomías, como en los Balcanes, considerado como “el polvorín de Europa”. Allí confluían todos los odios y rivalidades que se habían acumulado en las últimas décadas. La guerra significó la muerte de la vieja Europa y el desmoronamiento de una concepción del mundo, debido a la enemistad entre Alemania y Francia, por la derrota francesa en 1871 y la pérdida de Alsacia-Lorena, como también por la rivalidad entre Alemania e Inglaterra debido a la severa competencia de la política industrial, mientras Austria-Hungría y Rusia luchaban por el dominio de Los Balcanes.

En 1915, Francia arreció el combate utilizando por primera vez, el gas tóxico, el lanza-llamas, el empleo  de mano de obra femenina en tareas de apoyo,  así  como  los  primeros  aviones  biplanos  de  guerra,  aunque  el  Mariscal…

Ferdinand Foch, dudaba de la efectividad aérea: “No le veo utilidad práctica en la guerra”, decía.  En abril de 1917, USA entró  en el conflicto contra Alemania, la cual había iniciado la guerra submarina que  ocasionó graves daños al poder naval de los aliados. La contra-ofensiva,  comenzó a minar drásticamente el poderío alemán hasta que a fines de octubre de 1918 Alemania debió aceptar las condiciones de paz y el Emperador Guillermo II entregó el poder.  Sin embargo, nadie ganó; ambos bandos perdieron, porque la guerra no  solucionó los problemas que ocasionaron el conflicto bélico.  Las pérdidas materiales se estimaron en $186.000 millones.

El armisticio se firmó el 11 de noviembre de 1918 en el vagón de un tren al servicio del Mariscal Foch, en el bosque de Compiégne, el mismo que se utilizó 27 años después, en mayo de 1945, para la firma de la rendición incondicional del régimen nazi de Adolfo Hitler.  Las duras condiciones impuestas por los aliados y ratificadas después en el Tratado de Versailles, sembraron hondos resentimientos en los movimientos nacionalistas y de manera especial en el futuro régimen nacional-socialista de Adolfo Hitler, el germen político que lo impulsó, sin lograrlo, a reivindicar la derrota, en la segunda y más cruenta  Guerra Mundial del siglo XX.

Los signatarios del armisticio de 1918, fueron: el Mariscal Ferdinand Foch, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas, el General Maxime Weigand, Jefe del Estado Mayor y el Primer Lord del Almirantazgo Británico, Sir Rosslyn Wemyss.  Por Alemania, lo hicieron: el dirigente político Mathías Erzberger, el Conde Alfred von Oberndorff y el Mayor General Detlof von Winterfeldt, junto con los respectivos ayudantes de ambos bandos. El cese de las hostilidades se produjo 6 horas después, El armisticio incluyó la entrega del  parque alemán de guerra, de 5.000 cañones, 25.000 ametralladoras, 3.000 morteros, 1.700 aviones biplanos, 5.000 locomotoras y 150.000 vagones. Como expresó alguna vez el virtuoso intelectual Lope de Vega:

“Porque es la guerra parca inexorable, que a ninguno respeta ni perdona”.