Reporte Católico Laico

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Cuán peligroso es ejercer el periodismo

Cuán peligroso es ejercer el periodismo

RCL les invita a leer a Mario Beroes.-

Ejercer el periodismo en Venezuela ha devenido en un trabajo con una fuerte dosis de peligro; sin apartar otras incomodidades que se han sumado en los últimos años. En los 31 años que tengo ejerciendo mi profesión he visto el deterioro de una relación que, aunque nunca fue fácil, mantenía un respeto y ciertos niveles de cordialidad. Me refiero a las relaciones con el sector oficial o gubernamental.

No voy a negar que en los gobiernos que ejercieron el poder entre 1959 y 1998 hubo problemas, pero nunca se llegó a la intimidación, a la persecución y la cárcel, con la inquina como el que se ha aplicado durante el binomio Chávez-Maduro. En mi caso en particular, más de una vez me llamaron la atención por artículos o reportajes que escribí en el ámbito económico y político;, Una época muy particular fue durante la crisis financiera de 1992. Llamados de atención y presiones, que en muchos casos provenían del sector financiero, tanto el público como el privado, que trató a como diera lugar de ocultar el derrumbe de 17 entidades bancarias..

He padecido los reclamos o “sugerencias de cambio” de algún político, por cuestiones que habían dicho, o de las cuales me había enterado, pero que después al verlas publicadas, “revelaban una malinterpretación de sus palabras”, como me escribió un ex ministro de Lusinchi, al pedir un derecho a réplica por una entrevista donde me advirtió de las exiguas cifras en reservas internacionales que dejaba dicho gobierno a su sucesor, y que después quiso corregir . Puedo citar a Claudio Fermín, Carlos Canache Mata, Henrique Salas Romer, Rafael Caldera en la fuente política, o Moisés Naim, Leopoldo Díaz Bruzual en la fuente económica. Todos se molestaron, o reclamaron, de buena o mala manera, por cosas que dijeron y que después se arrepintieron de decir. Era y es parte de la dinámica de esta profesión. Pero todo quedaba ahí, se le daba el derecho a réplica (si lo quería), uno le hacía oir la cinta con la grabación donde se probaba su metida de pata y hasta allí llegaba el asunto. Nunca pasó de un reclamo; una advertencia.
Un regaño del jefe de Información o una explicación al dueño del medio, y a seguir buscando la noticia.

Ahora las cosas han cambiado y para mal. Ya se pasó al pillaje de los instrumentos de trabajo por parte de los organismos policiales, a la agresión física, a la detención ilegal y a la cárcel. Todavía no hemos llegado a los extremos de México, Nicaragua o de otros países, pero estamos muy cerca.

Por los momentos, ya me acostumbré a hablar con un teléfono intervenido, a que las fuentes oficiales no respondan mis requerimientos como periodista; que amigos y colegas que ahora trabajan en el gobierno, me nieguen cualquier tipo de colaboración a la hora de requerir una entrevista; cifras, datos y cualquier otro detalle.

No es fácil reportear o ejercer el periodismo actualmente en Venezuela. Justamente acabo de responder la encuesta de IPYS sobre el tema, y mis respuestas sobre la seguridad profesional y la libertad de expresión; las facilidades con la obtención de información no son las mejores.

He enterrado a varios colegas que murieron ejerciendo la profesión. El Caracazo, los intentos de golpes de Estado del año 92 y los sucesos de abril del 2002 son recuerdos tristes, donde sentí miedo y vi la muerte muy, pero muy cerca. Hasta ahora el régimen del Psuv no tiene periodistas muertos, pero puedo asegurar que no le importa dejar su huella en esto también.

Según el informe preliminar publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), “Tendencias mundiales en la libertad de expresión y el desarrollo de los medios”, entre 2012 y 2016 un total de 530 periodistas han sido asesinados. Y según la red “Reporteros sin Fronteras”, a la cifra dada por la entidad internacional se le debe añadir 47 periodistas más.

En comparación con las décadas anteriores, es un aumento significativo. “La vida como periodista se ha vuelto cada vez más peligrosa”, confirmó Christian Mihr, director general de Reporteros sin Fronteras. Y es que solo uno de cada diez crímenes queda resuelto. Para llamar la atención sobre esta situación, la ONU lanzó en 2013 el Día Internacional para poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, celebrado cada 2 de noviembre.

Particularmente en riesgo están los llamados “reporteros ciudadanos”, que difunden información en blogs de Internet y las redes sociales como Facebook y Twitter. Informan desde regiones y países en los que periodistas clásicos ya no existen. Fue en una resolución de 2014 de la ONU en la que por primera vez se ha reconocido el papel y la necesidad de protección de estos reporteros ciudadanos. Pero a pesar de muchas resoluciones que han de garantizar la protección de estos profesionales de los medios, el número de homicidios sigue al alza.