Reporte Católico Laico

/

El Papa sobre la contaminación de los océanos

El Papa sobre la contaminación de los océanos

Es necesaria «una toma de conciencia mundial, una colaboración y una solidaridad internacionales, una estrategia compartida, que no permitan quedarse indiferentes ante problemas graves como la degradación de un ambiente natural y de la salud de los océanos, enlazada con la degradación humana y social que la humanidad está viviendo hoy».

Fue lo que dijo el Papa Francisco en la audiencia a los miembros del “Pacific Islands Forum Secretariat”, organización internacional cuyos objetivos son el incremento de la cooperación entre los países independientes del Océano Pacífico y la representación de sus intereses. Los líderes recibidos hoy por el Pontífice en el Vaticano son de 11 países insulares del Pacífico: Australia, las Islas Cook, los Estados Federados de Micronesia, la Polinesia Francesa, Kiribati, Nauru, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, la República de las Islas Marshall, Samoa y Vanuatu. Durante la semana pasada se reunieron en Roma para participar en una mesa redonda de la FAO y discutir sobre la seguridad alimenticia en la región, sobre la nutrición, los cambios climáticos, la reducción de los riesgos de desastres y sobre los medios de subsistencia. Después irán a Bonn, en donde participarán en la COP23, la vigésimo tercera sesión de la Conferencia de las Partes en la Convención-marco de la ONU sobre el cambio climático que este año se llevará a cabo bajo la presidencia de las Islas Fiji.

El Papa expresó su deseo de que «los trabajos de la COP23, así como los que seguirán, sean capaces de tener siempre presente esa “Tierra sin fronteras, donde la atmósfera es extremadamente fina y lábil”, como la describió uno de los astronautas actualmente en órbita en la Estación Internacional Espacial, con quienes pude recientemente tener un interesante coloquio».

El Papa después se refirió a la región del Pacífico, que, dijo, «desgraciadamente suscita también vivas preocupaciones en todos nosotros y, en particular, en las poblaciones que viven allí, bastante vulnerables a fenómenos extremos ambientales y climáticos cada vez más frecuentes e intensos». Francisco no olvidó otras emergencias, como los «impactos del grave problema de la elevación de los niveles de los mares» y el «doloroso y constante declive que está sufriendo la barrera coralina, ecosistema marino de gran importancia».

Son muchas, según el Pontífice, «las causas que han llevado a esta degradación ambiental y, desgraciadamente, muchas de ellas deben ser imputadas a una conducta humana imprudente, vinculada con formas de explotación de los recursos naturales y humanos cuyo impacto llega hasta el fondo de los océanos». Y precisamente, recordó, «no se puede decir que ha mejorado» en las últimas décadas la situación de los océanos y del ecosistema marino; es más, la alarma ha aumentado «frente a los diferentes problemas que llaman en causa, por ejemplo, la gestión de las reservas ictícolas, las actividades en la superficie o en los fondos, la situación de las comunidades costeras y de las familias de los pescadores, la contaminación por la acumulación de material plástico y microplástico».

Se necesita, por ello, «una toma de conciencia mundial», insistió el Papa. Porque, aunque «ustedes vengan de países que, con respecto a Roma, se encuentran en las antípodas, esta visión de “tierra sin fronteras” anula las distancias geográficas». Por ello hizo una pregunta fundamental: «¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada… Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores».-

Vatican Insider