Reporte Católico Laico

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Navidades “sin pernil y con hambruna” proyectan productores para Venezuela

Navidades “sin pernil y con hambruna” proyectan productores para Venezuela

Las cifras no mienten: la producción porcina del país es nula y las medidas adoptadas por el gobierno de Nicolás Maduro para que reaparezca la proteína “al precio que sea” son insuficientes, mientras la escasez de dólares impide la mágica importación que mitigaba los efectos.

 

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

 

Caracas.- 14 millones de toneladas de pernil consumen los venezolanos entre el 15 de noviembre y el 31 de diciembre. Pero en 2016 sólo se pudieron producir 3 millones, mientras que parte del resto fue importado para mitigar los efectos dela escasez y la paralización del aparato productivo. Sin embargo, para 2017 la producción es nula y el gobierno de Nicolás Maduro no cuenta con divisas para importar.

Lo afirma Nicolás Espinoza, productor agrícola y abogado excepcionalmente bien informado sobre el tema y quien asesora a no pocos organismos e instituciones, incluidas algunas de acción social de la Iglesia Católica.

En conversación exclusiva con Reporte Católico Laico, el especialista explica que en la nación sudamericana solamente se cuenta con “reserva de comida para diez días”. Es decir, que en los próximos días “se comenzará la distribución directa, porque no hay nada almacenado”.

Entre los rubros menos afectados figura la carne, tras el aumento aceptado por el gobierno luego de la reunión con productores.

El pasado 8 de noviembre la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) fijó nuevos precios de hasta Bs. 80 mil el kilo de carne de res en una maniobra desesperada para frenar la desaparición del producto en anaqueles.

Sin embargo, incluso un eventual aumento de precios no será medida suficiente para hacer aparecer el cerdo, por lo que “no habrá pernil en las navidades venezolanos. A menos que sea importado, y el default demuestra que no hay cómo traer el producto”, advierte Espinoza.

El productor recuerda además que en el año 2016 se alcanzó un tope máximo de 3 millones en la producción cárnica, pero el resto –más de 11 millones- fue importado. No obstante, insiste en que la producción actual “es cero” por lo que la proyección natura es “hambruna”.

La situación con la carne vacuna y bovina ya había sido advertida por el presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga), Carlos Albornoz, quien confirmó que la Sundde les envió un comunicado donde especificaban los nuevos precios, tras la reunión con funcionarios de gobierno.

Pero en hay casos en los que un acuerdo no bastará para resolver el problema o superar la contingencia. Uno de ellos tiene que ver directamente con las aves. Y es que un alimento básicos en la dieta del venezolano y por ende referente de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo es el  huevo, cuyo precio ya supera los 60 mil bolívares el cartón de 30 unidades.

Bastó un mes, treinta días, para que precio pasara 15 mil a 60mil, el doble… y para que comenzaran a venderlo en presentaciones de apenas seis unidades o incluso detallado.

Hace un año el mismo cartón tenía un precio inferior a los 2.500 bolívares, aunque ya a finales de 2015 fijaba el Gobierno la regulación de su precio en 420 bolívares, un tercio del monto en que se vendía entonces el producto.

Consultado acerca del porqué de esta situación, explica Nicolás Espinoza que en 2015 contábamos en Venezuela con 16 millones de aves ponedoras. Mientras que en 2017 hay tan solo 4 millones. Por eso el cartón está ya en los 60 mil bolívares. La política económica del gobierno está dirigida –sostiene- “a desmantelar el aparato productivo nacional”.

La diferencia con el ganado cárnico estriba en que “el bovino lo puedes sostener en potrero, con pasto, mientras que no puedes sostener con pasto las gallinas, las aves ponedoras ni los cerdos, porque ellos se alimentan con base al alimento concentrado, y éste tiene como base una materia prima importada que es la que no llega”, explica.

 

“Si no hay harina para los ciudadanos, menos habrá maíz para los animales”

Tampoco hay pollo. Y el que hay no cubre la demanda. La razón, explica el productor, es que “no hay alimento concentrado para darle. No hay una alimentación que lo sustente. La soya es un ingrediente, pero hay varios componentes importados. No hay maíz ni para los ciudadanos. Si no hay maíz precocido, menos va a haber maíz para los animales. Y hay productos como la soya que es importado por el gobierno”.

Considera que es un proceso de deterioro que viene desde hace más de ocho (8) años. Indicó al respecto que en 2016 “no se notó” tanto porque se podía importar “un poco más y porque había mayor producción”. Pero advirtió que cada año “sigue creciendo la contracción económica en cuanto a la producción y cada año hay menos divisas para importar”.

Explicó igualmente que la desaparición de las divisas ha sido el elemento clave y diferenciador en esta coyuntura en particular. Al respecto, sostuvo que “ese fue el juego de Chávez: tú destruyes el aparato productivo y resuelves esos problemas con petróleo, con dólares: ¡importa y listo!”.

Ahora bien: ¿Por qué destruir el aparato productivo venezolano? Esto responde Nicolás Espinoza: “Para doblegar, porque la idea de destruir un aparato productivo es poder montar uno a la medida; acabar para montar con cooperativas y consejos comunales que se supone iban a sustituir a la agroindustria en la producción primaria, pero conocemos los resultados: esos intentos todos fracasaron, quedaron como un instrumento para bolsas del CLAP, y es una manera del gobierno de controlar a la población con una bolsa de comida de la que dependen”.

Un total de 500 millones de dólares es el volumen de reservas para dar respuesta. Un monto insuficiente incluso para cubrir el pago de 650 millones de dólares que implicó la calificación de default por parte de las empresas financieras evaluadoras de riesgo.

“Y no pagaron porque no tenían liquidez, así que el problema es además financiero. Sin embargo, con un gobierno de transición se podría refinanciar la deuda, pero están actualmente en medio de un grave estrangulamiento financiero”.

La compleja situación se agrava cuando se toma en consideración que “no hay divisas para importar, tal como lo demuestra la situación de default, ni vías alternas de financiamiento, lo que impide que se pueda completar la demanda de proteína cárnica en la nación”.-