Reporte Católico Laico

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Marcela Máspero: diálogo será útil si frena la emergencia humanitaria

Marcela Máspero: diálogo será útil si frena la emergencia humanitaria

La máxima dirigente de la central obrera UNETE considera que la Iglesia en Venezuela tiene más credibilidad que partidos y sindicatos. Respalda a Cáritas y enfatiza que es Nicolás Maduro el que miente. Asegura que acudir a elecciones con el CNE actual equivaldría a convalidar fraude.

 

 Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Hasta hace un lustro abiertamente afecta al oficialismo, la central obrera UNETE es hoy una de las piedras en el zapato para el gobierno de Nicolás Maduro, tras una seguidilla de denuncias ante la Organización Internacional del Trabajo. Su presidente, Marcela Máspero, quien participa en la mesa de diálogo entre Gobierno y oposición en República Dominica, conversó en exclusiva con Reporte Católico Laico. Esto fue lo que nos dijo:

Los obispos venezolanos han sido acusados por el gobierno de actuar colegiadamente como partido político. ¿Usted coincide con esa visión?

-La Iglesia ha sido un faro de luz preclara al expresarse con al pueblo a través de todos sus comunicados. El gobierno los ha calificado de políticos pero ellos no son sino la expresión de un pueblo.

¿Qué le pide a la Iglesia en el contexto actual?

-El papel fundamental tiene que ver con que ese faro de esperanza sirva también como un factor para lograr la unidad del país con base en una serie de objetivos comunes como la libertad, la erradicación de la pobreza, la solidaridad, que es el bien común, justamente los principios y valores de la teología planteada por la Iglesia Católica. Deseamos que la Iglesia continúe su labor de seguir atendiendo las necesidades de la gente.

Se ha solicitado con insistencia la apertura de un canal humanitario. El tema es ahora bandera política de no pocos actores, muchos de ellos en la mesa de diálogo en la que usted participa…

-Creemos fundamental que en la declaración de emergencia humanitaria quien sea el canal para todo lo que llegue al país sea la Iglesia a través de Cáritas, sobre todo debido a la red social que tiene y porque hay un demostrado compromiso de coherencia y credibilidad.

La Iglesia Católica tiene hoy una credibilidad de la que no gozamos incluso ni los partidos políticos ni los movimientos sociales, muchas veces por los errores que se han cometido. Hay que salvaguardar esa credibilidad eclesial para que siga siendo un faro de esperanza.

En fechas recientes, Nicolás Maduro y otros voceros del gobierno cuestionaron duramente a Cáritas y sistemáticamente han puesto en duda la veracidad de sus informes. ¿Qué opina usted como representante del sector sindical obrero de ello?

-Primero: creo que hace dos o tres años era posible que algunas personas de Venezuela no supieran de la existencia de Cáritas o de organismos como el Foro Penal o CODEVIDA, pero la grave crisis ha hecho que estas instituciones tengan mayor visibilidad e incidencia para resolver la crisis. Es muy poco probable que alguien no conozca ese organismo de la Iglesia, dada la extraordinaria labor que desarrolla.

¿Quién miente?

-¡Miente Maduro! A él le molesta que Cáritas nos hable de los casos de desnutrición, porque las cifras oficiales no se publican. Las conocemos todos: el pueblo, chavista o no, madurista o no. Porque las vivimos en nuestras comunidades, en todos los sectores, incluso en las fábricas. Y sabemos que (Maduro) miente. Y a todo el que se le oponga y diga la verdad, el gobierno se le va a oponer. Pero el pueblo sabe que quien está mintiendo es el gobierno.

Participará en el proceso de diálogo, en el que la Iglesia –a petición de ambas partes- facilitó originalmente por medio de la Santa Sede… ¿Qué le dice usted a la gente que se muestra reacia a este nuevo proceso, con base en las denuncias de: ausencia de garantías y falta de transparencia?

-Hace apenas unos días hicimos declaraciones públicas indicando que no participaríamos como central sindical y dijimos que no íbamos a ir a una consulta a la que nos estaba convocando la Asamblea Nacional porque “después de ojo sacado, no vale Santa Lucía”. Es decir, ya tenían una agenda. Pero se hicieron las consultas, nos invitaron a participar, y después de consultar a nuestros trabajadores y representantes sociales decidimos ir porque somos los que conocemos del área social.

¿Cuál es la expectativa de la central obrera?

-Que la gente se vuelva a reconectar con el pueblo. Pero para que eso ocurra, el primer tema es la emergencia humanitaria. Cuya existencia debe ser aceptada… y atendida.

¿Cree que hay la transparencia suficiente en este proceso de diálogo?

-No sé si habrá transparencia. Para poder hablar de existencia de transparencia necesitaríamos dos elementos: el respeto a los actores y la credibilidad: la confianza entre los actores. Hasta ahora no lo hay.

¿Cree en los actores?

-Bueno, por ejemplo, allí está Delcy Rodríguez… y para mí ella no está ahí como Asamblea Nacional Constituyente, porque yo no reconozco a la ANC. Ella es una vocera del sector, del régimen. Para mí ese es un régimen forajido. Y ellos llevarán a quienes ellos crean (conveniente). Pero si se reconoce a los actores, yo no estoy reconociendo a ése.

Con base en los antecedentes, ¿qué garantías existen de que se cumplirán los acuerdos?

-En una negociación hay una serie de partes y la transparencia tiene que estar dada justamente por eso. La garantía va a ser la manera como se comunique. Puede ser con los cancilleres de distintos países que participan, pero la garantía también puede ser el modo como se maneje el sector democrático con relación a las peticiones y las expectativas que tiene la gente al respecto. A la manera de comunicar.

Porque el otro elemento fundamental son los derechos humanos. En ese caso deberíamos ir a República Dominicana con todos los presos políticos libres y sin ningún inhabilitado: política ni sindicalmente, ¡pero los tenemos desde hace muchos años!

Usted representa una parte importante del sector de trabajadores del país

-Sí, la central sindical nacional UNETE

Que era de tendencia oficialista…

-Estuvimos apoyando

¿En el pasado?

-Nacimos después del ‘golpe de Estado’. Una vez que la UNETE se creó trabajamos muchas veces apoyando el plan de principios que señalaba la erradicación de la pobreza y la activa participación de los trabajadores, que era –creíamos- el plan del presidente Chávez.

Hace seis años comenzamos a marcar distancia, casi coincidiendo con el mismo momento en lo que lo hizo Nicmer Evans: él por su rumbo, nosotros por el nuestro. Y seguimos haciendo todas las críticas. De hecho, hemos acudido a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Siete veces…

-Sí, este año acudimos siete veces a ese organismo y pedimos intervención de la dirección general debido a persecuciones contra nuestros dirigentes sindicales y contra los trabajadores: para que no votaran en la consulta nacional del 16 de julio, y luego para que votaran en la elección de la Constituyente. Y ahora está planteado que venga en enero 2018 una misión tripartita de alto nivel.

Para el 16 de julio ustedes exhortaron a participar en el llamado plebiscito… Cree usted que ¿están las condiciones dadas para participar en los comicios previstos para el 10 de diciembre?

Nosotros inclusive éramos de la idea de no participar en las elecciones de gobernador. Y después del fraude, porque sí hubo un fraude electoral con las máquinas… pero los técnicos de la oposición no pudieron demostrarlo.

Lamentablemente, los juicios se hacen con los números del CNE y por eso nosotros pensamos que lo mejor era no votar, porque consideramos que hacerlo (en tales condiciones) implicaba ratificar el fraude.

Por eso, el tercer punto del diálogo es condiciones electorales: no puede ser ni el mismo CNE, ni el mismo sistema electoral. Debe haber contraloría previa y posterior y todo un blindaje que garantice que el elector obtenga como resultado lo que realmente corresponde a su elección.