Reporte Católico Laico

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Milagro y apostolado del pan

Milagro y apostolado del pan

RCL les invita a leer a Frank Bracho.-

“Para el hambriento Dios viene en la forma de una noble lonja de pan”

Los milagros en Navidad no dejan de pasar. Y si son sobre un bien de consumo tan esencial como el pan, cuánto mas de apreciar!

Es el caso de un grupo de amigos panaderos quienes, por “razones de servicio y de amor a la profesión” logran los siguientes prodigios: Han por décadas hecho todos los días -y hoy, siempre que consigan los ingredientes básicos- un pan casero de la mejor calidad (como el aprendido a hacer de sus antecesores europeos, en tradición de familia). Elaborado y expendido con el mayor amor, cuido y cortesía; a precios que están 3 o 4 veces menos que los de otros panes parecidos en la calle (solo “parecidos” –nunca igual al tan exquisito producto de ellos); de natural preferencia para abastecer a sus devotos locales vecinos (aunque también con algunos excedentes para negocios panaderos comerciales que lo revenden; y abiertos a atender –si les queda alguno de sus bocadillos- hasta a “almas peregrinas” que vengan de mas lejos, o que les lleguen fuera de los horarios oficiales de expendio).

Interpelados por el suscrito sobre el por qué de tan admirable y noble “apostolado del pan” –en un país tan duro como la Venezuela actual- los amigos me contestaron: “¡Lo hacemos básicamente como un servicio a Dios y al prójimo!” Y nos da mucha satisfacción cuánto nuestra gente comensal lo aprecia; cuán correctos se portan en la cola para intentar conseguir el producto (aceptando respetuosamente el que se acabe antes, y esperando serenamente “tener mejor suerte la próxima vez”). E incluso -permitiéndose ellos “filosofar” un poco sobre el aporte para un mejor nuevo país: “Y nos da satisfacción la cortesía entre ellos mismos mientras esperan en cola en una convivencia social ejemplar; integradora de ricos y pobres, morenos y blancos, grandes y chicos, modernos y gente aún de sombrero de pelo e guama. En un modelo de la nueva Venezuela que debía ser; y donde, de paso, ya no debería haber mas penosas colas, y todos deberíamos producir”.

Y nosotros añadimos para cerrar: “El que bien da, bien recoge” y “el que ofrenda un esfuerzo a Dios, Él con creces se lo retribuye”. Tal es la Ley del Retorno Divino, como el Niño Dios que retorna cada Navidad para recordarnos que, a pesar de los pesares –y por ellos mismos, “¡Dios no olvida sus criaturas, y siempre esta con nosotros!”

Una buena noble historia de Navidad, pues, de “Hacer el bien si mirar a quien” –Y sobre todo en estos tiempos de tantas noticias malas sobre lo que no debería ser. Y una buena historia para fortalecer la constancia de la Fe– en lo cual los venezolanos no nos destacamos como debería ser. Olvidándonos con frecuencia del viejo sabio dicho: “Da lo mejor de ti y Dios se ocupará del resto”.

Traté de persuadir a mis amigos que su “apostolado del pan” merecía un “reportaje/premio” mas explicito– incluso con nombres y apellidos. Pero me insistieron que no: Que a ellos los que les interesaba era “servir bajo perfil o de anónimos”. Otra última gran lección. Por lo cual espero que les contente al menos esto –que mucho se merecen. Dios les dé entonces directamente muchas bendiciones, apoyo y protección; en su admirable labor– un ejemplo para todos, y una gran ejemplar historia navideña.-

FB/ Diciembre del 2017