Reporte Católico Laico

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2018, año del Amor por Venezuela

2018, año del Amor por Venezuela

RCL les invita a leer a Virginia Rivero.-

Venimos de cerrar un año de muchas penurias:   Se disparó la inflación a 1000% unida a la escasez, la  falta de comida y de medicamentos de todo tipo;  las cifras de violencia crecen  también exponencialmente.  La Navidad fue triste o por lo menos, no fue como acostumbrábamos los venezolanos a pasar estos días.  No hace falta en estas líneas abundar en describir la espantosa situación que nos aqueja a todos.  ¡A todos!    Las enfermedades no tienen color de piel ni clase social y en este país enfermarse es morir por falta de la medicina necesaria o adecuada.  Conseguir la comida es un trabajo  diario,  consume horas de tiempo y de dinero.   Se necesita tanto dinero para comprar la comida que  ya son millones de personas las que no tienen para comprar sus alimentos. El hambre campea por las calles y los campos.

Si nos guiamos por los pronósticos para el 2018 de políticos, economistas y científicos sociales,  nos sentamos a llorar y no paramos.  En la raíz de todo está que tenemos encima una bota opresora, tiránica y corrupta que no está dispuesta a escuchar el dolor y sufrimiento del pueblo y que a toda costa lo que busca es seguir en lo mismo  engañando, usufructuando cargos y  gobernando con pleno poder para seguir saqueando el país. ¿Y, entonces?   ¿Seguimos así hasta siempre?

Es ahí donde tenemos que pararnos firmes y decididos para decir “basta”  lo en criollo sería “no me la calo más”. Este 2018, no puede seguir esta misma dinámica de caos y destrucción.   Para detener esta catástrofe lo primero es lo primero y es desechar internamente el pesimismo y la creencia que somos unos incapaces de producir un cambio político que es urgente, necesario y vital para nuestro país.   Somos capaces y somos responsables como ciudadanos de conducir nuestros destinos.  Es un deber.

¡Si podemos!  Estamos obligados a trabajar todos unidos sin descanso hasta lograr el cambio político.  Tenemos que ser conscientes  y confiar en nuestras capacidades y potencialidades para rescatar nuestros sueños.  Volver a tener una Venezuela democrática que cambie sus gobiernos, que haya paz social con una economía de progreso y que nos permita cubrir todas nuestras necesidades con nuestro trabajo; una Venezuela  dónde podamos convivir fraternamente todos y seguros de que nuestra vida está garantizada.  Es lo básico que necesitamos y es lo mínimo que podemos soñar para este 2018.  ¡Si podemos!   Rescatemos ante nada  la confianza en nosotros mismos,  el amor por el prójimo, por nuestra  familia y por nuestro país. El mundo nos está acompañando en esta lucha y eso es muy positivo pero los actores in situ siempre seremos nosotros.  Por amor a Venezuela, debemos  comprometernos y activarnos para lograr el cambio político, económico, social, cultural y moral que aspiramos. Dejemos a un lado el pesimismo, la desesperanza y la negatividad.

El amor «caritas» es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz CV, 1 Benedicto XVI

 

El amor es el principio fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia, que orienta la acción moral de quienes buscan la justicia y el bien común de una sociedad.  El amor va más allá de la justicia porque quien ama ofrece, da  lo suyo al otro. Y  le da  lo que en justicia le corresponde.  Quien dice amar a los demás debe ser ante todo justo con ellos.

Esa lucha no la podemos emprender solos.  Ha de ser unidos. La unidad es fundamental y es un mandato moral en esta coyuntura.  Todos unidos y organizados para lograr los cambios este mismo año.  La dictadura quiere perpetuarse de manera tramposa y nosotros tenemos que estar decididos a impedírselo y a trabajar para cambiar de gobierno.  Es un año de elecciones y ese debe ser el foco en lo político; y, en lo social, trabajar unidos para solventar la enfermedad y la miseria. Es un mandato moral.

No podemos seguir aceptando pasivamente que una farsa ideológica que pregona de manera vil el amor por su pueblo, vulnere sus derechos y se burle de su dignidad lanzando comida desde camiones o empacándola en bolsas CLAP  con el fin de comprar sus conciencias y garantizar lealtad política a costa del hambre. No podemos aceptar la conculcación de nuestros derechos políticos y la garantía de elecciones, oportunas, limpias, justas y transparentes.

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Venezuela necesita mucho amor, necesita que sus políticos la pongan por encima de sus intereses personales, particulares y de lógicas y ambiciones de poder. El gobierno con lo que hasta hoy ha hecho nos sigue conduciendo al caos y a la destrucción.  Rectificar es urgente, reflexionar es urgente. Por amor al país deben todos conducirse responsablemente y apegados a la verdad en la mesa de negociación de Santo Domingo que se reinicia ahora.

Ese diálogo para el acuerdo debe hacerse por amor al país, con la verdad por delante, una  verdad  dolorosa y  cruel: el país está empobrecido brutalmente y quebrado en lo económico,  lo social y lo moral.  Venezuela pide a gritos un acuerdo en su beneficio como nación.  Sin verdad, sin confianza y sin amor por lo verdadero que es el pueblo no saldrán los acuerdos urgentes  e indispensables para darle un nuevo rumbo democrático al país.  ¡Si se puede!

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