Reporte Católico Laico

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Dios o nada

Dios o nada

RCL les invita a leer a Beatriz Briceño Picón.-

Abro el año de la mano de un libro, que se publicó hace dos años, pero que puede dar aliento a millones de personas que aún no lo conocen. Dios o Nada, un texto de esos que muchos querríamos tener de cabecera y leerlo una y otra vez. Se trata de la  larga entrevista de Nicolás Diat al Cardenal Robert Sarah,  prefecto africano que está al frente de la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los sacramentos, en el Vaticano.  Y junto a ese libro,  otro  más reciente La Fuerza del Silencio en el cual el cardenal Sarah afronta la necesidad del silencio interior para escuchar la música de Dios, para que apartados de la dictadura del ruido brote y se desarrolle la oración confiada con Él.

El Cardenal Sarah es sin duda un ser extraordinario cuya voluntad ha estado orientada siempre y únicamente a Dios. Nació en Ourous, Guinea, un pequeño pueblo de agricultores y ganaderos muy cerca de la frontera con Senegal, el 15 de junio de 1945. Creció rodeado de la paz y la ingenua  inocencia que logró crear allí la misión católica de los espiritanos, con el ejemplo de unos padres creyentes, trabajadores, alegres y disciplinados.

Todas las tardes los niños se reunían junto a una gran cruz colocada en el patio de la misión de los espiritanos, como para simbolizar el corazón y el centro del poblado. Bajo la protección de esa enorme cruz la Providencia fue preparándolos para los dolorosos acontecimientos de la persecución revolucionaria  del régimen de Seku Turé, el gobierno dictatorial que alimentó el embrutecimiento, la mentira, la violencia, la mediocridad y la miseria espiritual de la población. La Iglesia de Guinea vivió un terrible vía crucis.

Siempre el Cardenal ha agradecido a los misioneros que le hicieron comprender que la Cruz es el centro del mundo, el corazón de la humanidad y el punto de anclaje de nuestra estabilidad. Y ha repetido muchas veces aquellas palabras de “solo la cruz permanece en pie, mientras el mundo gira alrededor.” El calvario es la cima del mundo, desde donde podemos verlo todo con otros ojos, los ojos de la fe, del amor y del martirio: los ojos de Cristo.

En las 345 páginas de  Dios o nada  se manifiesta el profundo amor de este gran hombre de Cristo por el Evangelio, la visión clara de los desafíos a los que se enfrenta la Iglesia en el mundo post moderno; el corazón de un pastor  para los más necesitados y su valiente respuesta a los planteamientos de la teoría de género.  No hay tema que preocupe a la Iglesia que él no haya tratado con altura y franqueza.

En el libro se profundiza en aspectos que deben llevarse a la oración personal y que pueden  servir  de estímulo y fuerza para los cambios que urgen dentro de nuestra sociedad post cristiana. Entre cientos de aspectos importantes, recuerda  lo que dice el Papa Francisco que “la cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera. Una de las causas de esa situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades”.

Al tratar de las ideologías, recordó en primer lugar a Benedicto XVI que solía decir que éstas no salvan el mundo, sino los santos y su suave y gran luz. Y continuaba diciendo que las ideologías embrutecen, aplastan y destruyen a los hombres, como fue el  caso del comunismo en Guinea, tan lleno de generosas promesas.  Y subrayaba que el espíritu ideológico es lo contrario al espíritu evangélico, por eso los sacerdotes que optan por seguir o propagar ideas políticas equivocan necesariamente el camino.  Hoy la Iglesia debe hacer frente a la ideología de género que Juan Pablo II no dudo en calificar como “nueva ideología del mal”. De hecho, dice el Cardenal, el género fruto de la reflexión de los estructuralistas americanos, es un hijo malformado del pensamiento marxista.  Ideología tan perversa que intenta aprovechar los derechos del hombre contra el propio hombre y la familia.

La esperanza atraviesa todos los diálogos de la entrevista del periodista francés. Considero que quien la haya leído la debe haber agradecido especialmente y quienes se animen a leerla descubrirán en esas páginas una fuente de gracia y sabiduría.  Los diez capítulos se abren con Los signos de Dios en la vida de un niño africano  y se cierran con uno intitulado Dios no habla, pero su voz es nítida.  Si dicen que este Cardenal es papable conozcámoslo y difundamos sus sabias enseñanzas. Pero no por esto sino por la autenticidad de su vida y la riqueza de su amor a Dios y su amor a la Iglesia.

Beatriz Briceño Picón

Periodista UCV-CNP

Fundación Mario Briceño Iragorry

e-mail: Iragorry@cantv.net