Reporte Católico Laico

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Experta de Cáritas presentó radiografía humanitaria de Venezuela: “Salvar niños es cada vez más difícil”

Experta de Cáritas presentó radiografía humanitaria  de Venezuela: “Salvar niños es cada vez más difícil”

La crisis humanitaria no se detiene y arrasa primero con los más vulnerables. No obstante, la Iglesia Católica insiste en maniobras para salvar el mayor número de vidas humanas, al tiempo que maximiza el alcance de sus programas en toda la nación.

 Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Caracas.- Es la institución de mayor impacto social en el mundo. Y su excepcional labor en Venezuela confirma que “querer es poder”, incluso cuando se tiene en contra el aparato gubernamental del Estado, en medio de un régimen acusado por los obispos de “totalitario y dictatorial”.

Más de 3 mil niños fueron literalmente rescatados de la desnutrición a través de costosos programas que representan a la institución un desembolso, sólo en nutrientes, de más de 150 mil dólares. Una cifra pequeña comparada con la de países desarrollados, pero gigante en la nación sudamericana, que sufre la peor crisis humanitaria de su historia.

El organismo de la Iglesia no sólo duplicó la cobertura para brindar atención a cerca del 15% de la población vulnerable de Venezuela, sino que logró darles un seguro de vida a niños que tenían asegurada la muerte, al no contar con los recursos y la estabilidad necesarios para sobrevivir más allá de los alimentos de un par de días.

La excepcional labor de Cáritas no se restringe a brindar una bolsa de alimentos o de insumos médicos e higiénicos, cual medida populista gubernamental; se trata de una labor silenciosa de preciso diagnóstico, estudio y seguimiento en “Viveros” que “gradúan” a los niños al hacerlos pasar de un estado de total vulnerabilidad y riesgo a una zona segura de vida.

Ejército de voluntades

Implica el descomunal trabajo de un ejército de voluntarios que suma ya a más de 3 mil personas en los distintos centros de atención del país. La mayoría integrada por médicos, sociólogos, formadores y otro tipo de expertos que unen esfuerzos bajo la coordinación eclesial para dar respuesta a la niñez venezolana.

Las cifras son dramáticas y contundentes, como los análisis de una de las principales expertas que está detrás de los complejos análisis que realiza desde hace más de un año Cáritas en las zonas más deprimidas de Venezuela. Se trata de Susana Raffalli, nutricionista especializada en gestión de la seguridad alimentaria, en emergencias humanitarias y riesgo de desastres.

Tras recordar que la Iglesia trabaja en un contexto de enfermedades “reemergentes” como el sarampión y la difteria, señala que nuestra nación cerró el año con la tasa de incremento de malaria más alta de todo el continente. Y va más allá: en el país se presentó “la mitad de la totalidad de los casos que hay en el todo el planeta”.

A esta panorama se une el componente de salud, de epidemiólogos e infectólogos que deben destinar su tiempo a atender las consecuencias de un aumento desmedido de enfermedades infecciosas que “dan cuenta de un retraso de más de treinta años en la salud de Venezuela”.

Déficit de proteína

En este contexto, Raffalli advierte que “apenas estamos en enero y ya Cáritas Venezuela presenta un déficit de la proteína (carne y pollo) que brinda (gratuitamente). Lo peor es que no se sabe cuándo se pueda reponer el inventario”.

Acusa al desmantelamiento del sistema de salud, en materia de insumos y equipos, a hacer más compleja y difícil la labor. Y recuerda que la aparición de un “mercado negro de medicinas en las puertas de los hospitales” es un mercado paralelo inhumano para el que la gente no tiene acceso y no tendría por qué su vida deba depender de ello.

El resultado del progresivo e intenso deterioro del sistema de atención venezolano: cuidado, alimentación y salud, “ha motivado la carga de desnutrición de la que Cáritas ha llevado el pulso en las parroquias más pobres del país”.

A un año del monitoreo “se confirma que se duplicó el número de casos de niños afectados”. La primera medición comenzó en octubre de 2016 cuando se detectó que “un 8% de niños presentaban desnutrición grave”.

“Cerramos el 2017 con 15.6%, lo que representa ‘casi el doble’ de niños”. Efectivamente, dice Raffalli, se generó “dos veces más desnutridos” y justamente en el año “en el que se le dio prioridad al sistema alimentario”.

No obstante, de acuerdo con la directora de la organización, Janeth Márquez, durante 2018 está previsto el establecimiento de alianzas y convenios con instituciones internacionales en un esfuerzo inédito por salvar el mayor número de vidas humanas.

En Venezuela, las de los niños son prioridad; pero el alcance de los programas de la red social de atención de la Iglesia es cada vez mayor: actualmente atienden también al adulto mayor y realizan Ollas Comunitarias en todo el país para dar alimento gratuito a quien lo necesita. Además, fueron incorporados mecanismos de apoyo en la obtención y entrega de medicinas, en un afán por mitigar las consecuencias de la peor crisis humanitaria de Venezuela en su historia.

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