Reporte Católico Laico

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Las cosas como son

Las cosas como son

RCL les invita a leer a Elinor Montes.-

Una nación dominada por un régimen totalitario ¿es soberana? ¿Qué posibilidad tiene de decidir su destino? ¿Cómo puede un pueblo desarmado obligar a revolucionarios “pacíficos pero armados” que ejercen el poder totalitariamente a que se conviertan en demócratas y cumplan con su obligación de ejercer sus cargos dentro del marco de las leyes nacionales e internacionales que garantizan el respeto de la dignidad de la persona humana, de los derechos humanos, entre ellos, la realización de elecciones libres y limpias, especialmente cuando ello implicaría la salida del régimen del poder?

«Es una experiencia eterna que todo hombre que tiene poder tiende a abusar de él, llega hasta donde encuentra límites. Para que no se pueda abusar del poder es preciso que por la disposición de las cosas el poder frene al poder». Barón de Montesquieu, en su obra “El Espíritu de la Leyes” (1748). Esta argumentación, que sustenta la separación de los poderes, vale también para preguntarse ¿Qué poder puede frenar el poder de un Estado tomado por un régimen totalitario?

Luego del horror vivido por las naciones sojuzgadas por el Socialismo totalitario ¿puede considerarse éste un sistema político? ¿El observar a un régimen diezmar a una nación mediante una política de depauperación, de negación de alimentos y medicinas, represión, persecución, discriminación, encarcelamiento, asesinato, otros, sin tomar medidas efectivas para poner fin al genocidio no sería complicidad por omisión? ¿No tendrían los organismos multilaterales que plantearse nuevos paradigmas para la real defensa de los derechos humanos?

Cada día que pasa un régimen totalitario en el poder el costo es el sufrimiento de los padres que ven a sus hijos consumirse por el hambre; de los hijos que ven morir a sus padres por falta de medicinas; del enfermo que por falta de tratamiento médico no encuentra alivio y siente que la vida se le escapa de las manos; de los padres que lloran a las puertas de la morgue porque asesinaron a sus hijos, o, que inútilmente piden la libertad de sus hijos presos por pensar distinto, o, que ven partir a sus hijos al extranjero en busca del futuro que les ha sido negado en su tierra; de los presos de conciencia que sienten que el tiempo para ellos se detuvo, que su vida se limita a cuatro paredes indefensos ante el abuso del carcelero; de los que por pensar distinto son tratados como no personas; de los que se quedan sin trabajo por la destrucción del aparato productivo del país; de los que el sueldo mensual a duras penas les alcanza para no morir de hambre porque equivale a lo que cuestan 2 pollos; del que tiene que dejar su patria abatido porque perdió la esperanza de vivir en ella en libertad.

Es hora de ver las cosas como son. El abuso de poder no es política, el ejercicio totalitario del poder es un crimen de lesa humanidad no una forma de gobierno, el rescate de una nación secuestrada por un régimen totalitario mediante una coalición militar extranjera para que la nación pueda restablecer la democracia mediante elecciones libres y limpias no puede considerarse violación de soberanía y mucho menos invasión, sino el restablecimiento de la soberanía, pues ¿cómo se puede violar la soberanía de una nación que no es soberana, que está secuestrada por una organización criminal que usa el poder del Estado totalitariamente para sus fines perversos sin moral, sin límites y con total impunidad?.-