Reporte Católico Laico

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Sin batería

Sin batería

RCL les invita a leer a José Laureano Ballesteros Blanco.-

Un desafío para poner en práctica ya las normas cristianas de la solidaridad en Venezuela con buenos resultados.

Sales de una reunión, de un cine, de un concierto, de una misa, de una clínica,  de una visita a un familiar, de un supermercado, y vas a poner en marcha tu auto o el taxi, y descubres que te han robado la batería. Ahí te quedas congelado como una estatua. Quieto, mirando en todas direcciones y tratando de poner en calma y serenidad tus pensamientos y tus sentimientos.

Fueron dos muchachos en una moto…asegura una vecina que lo vio todo desde su ventana.  Vaya a la prefectura más cercana, diga que le robaron la batería, muestra sus papeles y los del carro, y te mandan a hacer cola para comprar otra. Eso es todo, asegura otro vecino bien enterado.

Si estabas buscando una medicina ahí termina todo. Ahora debes dedicar tu tiempo a la búsqueda de otra batería, incluyendo colas, dinero, papeles, excusas en el trabajo, horas sin comer y sin dormir, preocupación de la familia, etc.

Este es un pequeño reflejo de la alteración de la vida que venimos sufriendo los venezolanos Estamos a merced del hampa, grande o chica. Las autoridades no aparecen por ninguna esquina. Y encima hay que pagar y repagar todo lo que nos roban, los alimentos revendidos, los útiles del colegio  bachaqueados, el jabón y el shampoo y el papel higiénico. Usted no está seguro si va a regresar a  casa con los cauchos, el celular, la billetera y los anteojos.

Para dedicarse a un trabajo cualquiera, aqui en Venezuela, hay que comenzar por desconectarse del mal ambiente que circunda al ciudadano honesto. Tiene que armarse de una capacidad superior de resistencia física, moral y espiritual. Debe elegir cuidadosamente sus amigos y colegas. Debe cuidar su intimidad y no abrir la boca ante cualquier extraño que se le acerque. Si la unidad hace la fuerza y un  pueblo unido jamás será vencido aquí hay que practicar la unión permanente, las veinticuatro horas del día, con la familia y los amigos, como la única ley indispensable para sobrevivir en este caos. Teléfonos y listas de personas de absoluta confianza a mano día y noche. Unión y solidaridad ya…

Solo así podríamos comenzar un año complicado con más optimismo, podríamos superar las distancias entre familiares y amigos,  y hasta  que nos dure un poco más la batería del carro.