Reporte Católico Laico

/

¿Aquí se instaló el mal?

¿Aquí se instaló el mal?

RCL les invita a leer a Virginia Rivero Lozada.-

Al momento de escribir estas líneas  el país se debate  entre mantener el continuismo de un régimen que lleva casi 20 años en el poder destruyendo la nación con un 15 a 20% de apoyo;    o,   iniciar  un cambio político  que cuenta con el apoyo de más de un 80% de la población.  Por un lado la sociedad mayoritariamente quiere y procura su bien  frente a un grupo minoritario que la gobierna  y le ha traído mal: odio, división,  violencia, dolor y muchas muertes.  Es una lucha entre el bien y el mal. Ya llegamos a un punto de blanco o negro. No hay medias tintas.

¿Cómo iniciar  un cambio político cuando el propio régimen  quemó las naves para que ese cambio se realice por las vías constitucionales,  por las vías democráticas y civilizadas  al imponer  -apoyado en las armas-  una Asamblea  Constituyente inconstitucional e ilegal y un llamado a elecciones anticipadas violando no sólo la Constitución vigente sino también las  leyes nacionales e internacionales?  ¿Estamos vencidos por este mal?

Los venezolanos tenemos años de lucha y trabajo por el rescate de la democracia, el respeto a los derechos humanos; queremos prosperidad económica que nos permita una vida digna y proveernos de comida y medicinas como en toda sociedad normal.  Lejos de eso, en manos de esta gente,  a lo largo de 20 años, perdimos totalmente la democracia, se instaló la violencia, se propaga la muerte, el hambre, la enfermedad y el caos; se instaló la represión, la persecución, el encarcelamiento o la inhabilitación por motivos políticos.   En una palabra  aquí se instaló  “el mal”.  Hasta cuando  sufriremos este mal, depende de nosotros mismos.

La historia de la Alemania Nazi es uno de los casos más típicos de cómo el mal no sólo se adueñó de unos individuos sino de toda una sociedad.  Se instaló una maquinaria de opresión,  de muerte  y un sistema de degradación moral general y aberrante a los ojos de la gran mayoría de los alemanes y del mundo  en cuestión de pocos años.   En  la Alemania  de 1933 a 1945,  vimos que para que el mal se instale en una sociedad – sin los diques que lo contengan-  no es necesario que todos los ciudadanos participen de ese mal sino que basta que un pequeño porcentaje de ciudadanos se envilezca para que esa fuerza vil con poder arroje a toda una sociedad por el abismo.   Venezuela, en estos tiempos de comunismo y constituyente está gobernada por una fuerza vil que lo conduce aceleradamente a una total destrucción en lo político, económico, social y moral. Basta ver la realidad que nos circunda.

Una fuerza minoritaria,  vil,  intoxica  con su ideología perversa a toda una sociedad. Son pocos también los que vencen el miedo y se erigen en “Rosas Blancas” que están dispuestos a dar la vida en la lucha contra esas fuerzas demoníacas.   La gran mayoría de los seres humanos -por temor- simplemente se resignan, se acomodan,   callan y permanecen indiferentes.  La parte que calla o se les somete por miedo siempre será superior. En Alemania resultó que incluso en el momento de mayor apogeo y popularidad de Hitler la gran mayoría no apoyaba el nacionalsocialismo.   En elecciones libres lo máximo de apoyo que obtuvo fue el 37% pero arrastró al abismo al 63% restante.  Lo mismo ocurría en la Unión Soviética Comunista, las élites dominantes se imponían a toda una sociedad.  Una corte militarista se adueña del poder y se impone a  las capas más débiles de la sociedad  que sucumben y se someten al  falso bien fabricado por la mentira del nuevo orden (Socialismo) supremo al que todo debe someterse. Y al mismo tiempo,  se instala la mentira para poder vender bondades y realidades inexistentes por vía de propaganda y desinformación.  Es la receta que aún impera en la Cuba de los Castro y que han instalado en nuestro país.   Maduro y su corte militar, lo máximo de apoyo que  podrían aglutinar es un 25% recurriendo  a cientos de mecanismos de sometimiento y coacción de voluntades.   De allí su rechazo a una elección democrática respetando la constitución y los estándares internacionales.

Estos males prosperan como nos muestra la historia conducidos por un pequeño grupo pero con apoyo de “los silentes”.  En estos casos el silencio es culpable.  En momentos de destrucción de una sociedad  por parte de estos seres envilecidos no caben medias tintas, no caben neutralidades porque una de las dos visiones va a prevalecer sobre la otra, son tiempos de definición, son tiempos de dictadura o democracia;  ¿De qué lado nos vamos a colocar?

Para responder a la pregunta que nos hicimos al comienzo sobre el cómo iniciar el cambio, cómo hacer prevalecer las fuerzas del bien, también vale recordar que Hitler fue derrotado  cuando comenzó a  despertar la conciencia alemana al llamado de jóvenes cristianos del movimiento de la “Rosa Blanca”  como Hans y Sophie Scholl,   Christoph Probst, Alexander Schmorell, Willi Graf  y el profesor Kurt Huber entre otros.  Ellos rechazaron el militarismo de la sociedad hitleriana y creían en la libertad, la tolerancia y la justicia.  Fueron decapitados por su creencia.   La derrota de Hitler y el III Reich comenzó cuando pocos hombres de diversos países se unieron para rescatar a Europa y a la propia Alemania de sus garras. Todos juntos lucharon dentro y fuera de Alemania cuando no quedó más remedio que luchar.  Si los Estados Unidos hubiera permanecido indiferente y neutral frente al Nazismo y Churchill hubiera pactado una “paz honorable” en un diálogo y unos pocos países y hombres de  influencia hubieran optado por el silencio o cruzar los brazos,  la historia sería diferente.

Es el momento en Venezuela  de imitar a los jóvenes de la Rosa Blanca, romper el silencio, vencer la apatía, el desánimo y la desesperanza;  es tiempo de activarse, organizarse y seguir  -unidos- en la lucha por el cambio político, por el rescate de la democracia, las libertades y nuestros derechos en el marco de nuestra constitución.  La comunidad internacional  apoya ese sentimiento mayoritario de liberación de Venezuela y nos están ayudando.  Todos lo queremos.  Es,  no sólo urgente,  sino que es posible.

Es el momento de cada venezolano, el poder está en cada uno. Es una elección personal de optar  por el lado del mal, o  por el lado del bien.   La opción es ahora. No es tarea sólo de los políticos, cada uno cuenta. El silencio y la apatía nos  pueden hacer cómplices de la pérdida de la Nación.