Reporte Católico Laico

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Desarrollo en América Latina está condicionado por la globalización

Desarrollo en América Latina está condicionado por la globalización

Diversas corrientes son necesarias para comprender el análisis de la situación geopolítica del continente. La primera de ellas es la globalización. En este campo, sostiene María Elena Febres, se “ha marcado la dinámica de los procesos políticos, sociales, económicos, educativos y culturales” vista desde el campo del desarrollo humano e integral, algo sobre lo que la Iglesia es muy clara a través de su histórico Magisterio

 

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Caracas.- Desigualdades marcadas de la población, problemas ambientales, desafíos políticos en las últimas dos décadas, globalización y avance tecnológico condicionan el desarrollo en Latinoamérica. Es la visión de la analista e intelectual María Elena Febres Cordero, quien preside el Consejo Nacional de Laicos de Venezuela.

De acuerdo con la evaluación de la también profesora universitaria, una realidad compleja signa a nuestro continente, por lo que “se hace necesario una valoración de algunas corrientes vividas en el siglo XX y que delimitan la dinámica del siglo XXI, como por ejemplo: el acelerado  avance de la ciencia y la técnica, el cambio generado en las relaciones sociales, o el inicio de la postmodernidad”.

La especialista recuerda que a inicios del siglo XXI una investigación impulsada por la UNESCO llamada “Los  Siete Saberes  de la Educación del Futuro” hace un llamado a la sociedad actual, en cuanto a la “ceguera” que existe hacia problemas globales fundamentales y complejos.

Desarrollo humano integral

Cuatro corrientes son necesarias para comprender el análisis. La primera de ellas es la globalización. En este campo, sostiene Febres, se “ha marcado la dinámica de los procesos políticos, sociales, económicos, educativos y culturales” vista desde el campo del desarrollo humano e integral, algo definido en documentos del Magisterio de la Iglesia.

Recuerda al respecto que ya la Encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI invitaba a la sociedad mundial, “no solo a entender el campo del desarrollo, sino a entender la relación entre ética y el desarrollo integral, y su vinculación con la justicia y la libertad”.

Señala en este sentido que “el desafío de la crisis nos invita y obliga a mirar la realidad hasta el fondo; y en ese camino debemos abrir nuestras ventanas, las ventanas de la realidad” para evaluar el papel del Estado, las empresas privadas, los diferentes actores internacionales y organismos multilaterales. “¿Cómo asumen el reto de trabajar por el bien común de los latinoamericanos?”, se pregunta.

Políticas públicas en Latinoamérica

La segunda ventana representa a los factores globales y planetarios; es decir, “a todas aquellas situaciones que determinan en la actualidad nuestra vida; y la tercera estaría referida a la definición y desarrollo de políticas públicas en los países latinoamericanos, circunstancia que se enfrenta a la necesidad de certezas, determinadas por los ámbitos geopolíticos, económicos y sociales en el marco de un crecimiento acelerado del llamado tercer entorno, del auge mundial de las redes sociales, de la universalización de las tecnologías”.

Es un humanismo pleno el que hay que promover, indica. Pero ¿Qué quiere decir esto sino el desarrollo de todo hombre y de todos los hombres? “Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del espíritu y a Dios,  que es la fuente de ellos, podría aparentemente triunfar… No hay, pues, más que un humanismo verdadero  que se abre a lo Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana.  (Papa Pablo VI, Carta Encíclica Populorum Progressio, 1967)”.

La segunda corriente, explica la historiadora, es el “desarrollo  sustentable como alternativa”, propuesta de desarrollo que viene construyéndose desde el siglo XX. Señala que tiene como premisas fundamentales el respeto a los derechos humanos, la diversidad cultural y la vigencia de la democracia, a los fines de comprender que es un nuevo campo del desarrollo que respeta el manejo y  conservación de los recursos, al tiempo que trabaja por el bien común en pro de un modelo económico con una visión de desarrollo humano, integral y sostenible, lo que exige “una correcta escala de valores”.

La sociedad civil es clave para el desarrollo

La tercera corriente es la participación de la sociedad civil como proceso en construcción. Los diferentes actores de la sociedad civil proponen, negocian y buscan mejores condiciones de vida. En este sentido, recuerda que “las formas tradicionales de organización y de vida de América Latina han preservado, en cierto modo, su identidad”. Considera igualmente que la participación de los diferentes actores de la sociedad civil es un “proceso clave y prioritario en los espacios democráticos, de trabajo productivo, educativo, político y cultural” de la región.

La cuarta corriente es lo “local como escenario de encuentro” en el que se plantea su importancia para entender la realidad política, social y económica latinoamericana. En el espacio municipal, sostiene, “se encuentra y expresa el trabajo y desarrollo de políticas públicas, las acciones y el quehacer de los diferentes organismos del poder central, estadales y regionales”.

Destaca además la validez en las agendas nacionales de aspectos como la cultura de paz, el respeto a la diversidad étnica y cultural, la protección y  conservación  del ambiente, el respeto a la vida, los derechos humanos y el desarrollo social, elementos fundamentales para el desarrollo de toda nación; más aún para Venezuela, que afronta una situación particularmente compleja.