Reporte Católico Laico

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Falta de insumos arrebata la vida a laicos y sacerdotes en Venezuela

Falta de insumos arrebata la vida a laicos y sacerdotes en Venezuela

Al menos cinco personas fallecieron en las últimas horas por falta de insumos para dializarse, entre ellas un joven sacerdote. Son las víctimas del cada vez más colapsado sistema de salud de la nación sudamericana, obra del gobierno de Nicolás Maduro. Este jueves se realiza marcha provida en Caracas

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

 

Caracas.- “Un problema de diabetes se complicó con un problema en los riñones. La ausencia de insumos ocasionó la muerte del joven sacerdote Nermis José, de la parroquia San José en Barquisimeto”. Breves palabras que albergan un dolor gigante. Lo posteó otro sacerdote en Twitter y es una realidad que sigue cobrando vidas humanas como saldo de la “revolución” bolivariana.

En su nota a los feligreses, la directiva de la Fundación San Alfonso María de Ligorio expresó a través del perfil de la Viceprovincia Redentorista Caracas, su “más sentida condolencia a la familia del R. P. Nermis Bolaño; así como a todos y cada uno de los integrantes de la familia”.

“Para quienes tenemos fe, sabemos que, como dice San Pablo, todo sucede para bien de los que aman a Dios (Rm. 8:28)… Dios enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá ni muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque el primer mundo ha pasado”, agregaron los sacerdotes en su mensaje.

Al menos cinco personas han muerto en Venezuela desde el pasado viernes por falta de material para dializarse. Aura Fernández, de 74 años, perdió la vida el sábado, 48 horas después de que no pudiera realizarse el tratamiento en un hospital del petrolero estado Zulia, una región rica donde Reporte Católico Laico ha podido constatar que abundan la malaria y otras enfermedades hace un lustro erradicadas.

“Ella murió a las seis de la mañana y luego llegaron los filtros, pero ya era muy tarde. Siempre había podido dializarse, pero ahora no siempre llegan insumos”, relató su hijo, Andrés Briceño, a la agencia de noticias AFP.

Briceño intentó llevar a su madre a otros centros médicos, pero en la mayoría de ellos las máquinas estaban dañadas; en otros, los costos eran demasiado altos debido a la hiperfinflación que según el Fondo Monetario Internacional superará el umbral del 13 mil por ciento este año.

En ese mismo centro de salud falleció el viernes Marlon González. Apenas tenía 22 años de edad, según indicó el parlamentario José Manuel Olivares, joven médico de profesión que desde su curul ha venido denunciando con detalles la gravedad de la seria crisis de salud que afrontan los venezolanos.

Oriunda de Barquisimeto, al igual que el fallecido padre redentorista, era Reina García. La dama de 59 años murió tras complicarse luego de más de una semana sin poder hacerse diálisis. En esa región, como en tantas de Venezuela, claman por el milagro de la vida…

Considerando que el grupo sacerdotal en el país apenas supera la docena, la pérdida les afecta duramente. En cantidad, los redentoristas son tan pocos como los insumos. No así su fe, inquebrantable desde 1925 cuando llegaron Andrés Alvarez Palacios, Esteban Arce y Rafael Nebot Robles para comenzar su fértil camino en tierras venezolanas.

Actualmente tienen presencia en Caracas (Santuario de Coromoto – Filosofado pedro Donders y Brisas del Paraíso), Valencia (Parroquia La Purísima), Barquisimeto (Parroquia San José), San Cristóbal (Santuario del Perpetuo Socorro), Barinas (Parroquia Medalla Milagrosa) y Maracaibo (Parroquia San Alfonso atendida por la Provincia de Bogotá), donde hacen una irremplazable labor.

Aunque afectados por la pérdida, que es sólo una entre miles de los que a diario luchan en la nación sudamericana en busca de auxilio, siguen sembrando esperanza con la convicción de que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro habrá de interceder ante Dios por sus dolidos hijos venezolanos.

 

Concentración provida en Caracas

De acuerdo con la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), son más de 17 mil los afectados por las sistemáticas fallas de insumos para dializarse. Situación similar reportó la institución para los trasplantados, en conversación reciente con Aleteia, en las que se evidenció que la población infantil sigue siendo la más vulnerable del país.

Precisamente este jueves 8 de febrero, la coalición invitó a una concentración por la vida en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes para llamar a la reflexión acerca de este cada vez más violado derecho humano y la importancia de su defensa. “¡No queremos morir!” es el dramático grito que desde la ONG se realiza para articular esfuerzos en el aspecto provida, uno de los objetivos fundamentales del Consejo Nacional de Laicos, con base en la doctrina social de la Iglesia.

Ya en diciembre de 2017, advertía el organismo que “cada día que pasa es un día más de consecuencias graves para la salud física y mental de la población venezolana”.

En la misma línea se pronunció a principios de año la organización no gubernamental Convite, que hace un monitoreo permanente del acceso a las medicinas en las principales ciudades del país. Los reportes recientes no son alentadores: las cifras confirman la ausencia de más del 90% de los medicamentos; en algunos casos supera el 96%, especialmente en medicinas para controlar la hipertensión y las enfermedades respiratorias.

De acuerdo con el artículo 83 de la Constitución de Venezuela, “la salud es un derecho social fundamental”; así como una “obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida”. El ordenamiento jurídico nacional lo contempla, en línea con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su artículo 25 recuerda también el derecho a un “nivel de vida adecuado”.

Los derechos humanos son progresivos, irreversibles, imprescriptibles, inalienables y además transnacionales, por lo que las violaciones –sistemáticas en Venezuela- se deben documentar y denunciar en instancias internacionales en procura de justicia. Según la Iglesia Católica, siempre activa en sus orientaciones y denuncias, no hacerlo es evadir la responsabilidad ética, moral e incluso cristiana en cuanto a la defensa del que más sufre.

En un país donde el derecho a la vida es un lujo de pocos, debe escucharse cada vez con más fuerza el clamor de una población a su Padre, quien cumple sus promesas y siempre hace justicia. Mientras llega el auxilio divino, los buenos deberán seguir asumiendo su indeclinable responsabilidad de brindar ayuda para que el accionar de los malos no les gane en esta ruda batalla.