Reporte Católico Laico

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“No basta con recolectar comida o seríamos sólo mercaderes del hambre en Venezuela”

“No basta con recolectar comida o seríamos sólo mercaderes del hambre en Venezuela”

El alimento material debe incluir acompañamiento espiritual, lo que implica: acoger y escuchar. Sólo así, la obra será caridad real y no un intento de silenciar conciencias. Lo afirma Lorena Perata, quien propone actuar con “corazón creativo” para responder a la crisis humanitaria

  

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Caracas.- La acción solidaria hacia los necesitados en los complejos momentos de crisis humanitaria que afronta el país, exige un acompañamiento que vaya más allá de la recolección de alimentos “que muchas veces ni siquiera son propios”, porque sólo cuando se une a la esperanza y se muestra el rostro de la caridad de Dios, se logra el objetivo de hacer vivo su don amoroso.

No hacerlo sería equivalente a “mercadear” con la apremiante necesidad de la gente y acabaría por ser contrario al objetivo inicial de ayudar al más necesitado.

Lo explica la abogada y religiosa Lorena Perata, quien durante una ponencia analizó cómo atender -desde la visión cristiana- la situación que vive la nación sudamericana. La monja brindó sus apreciaciones como parte de las exposiciones que se presentarán hasta el viernes 9 de marzo en el Instituto de Teología para Religiosos (Iter), de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

“No se trata sólo de recolectar comida, que a veces no sale ni siquiera de nosotros mismos, sino de otros. Se trata de prepararla, servirla, acoger a los comensales, escucharlos, darles esperanza, hablarles de Dios, mostrarles el rostro compasivo de Dios. Tocarlos”, dijo.

Resulta imprescindible, agregó: “Ser cercanos a ellos. Regresarles su dignidad, como hizo Jesús de Nazaret. Si no, ‘sólo somos mercaderes de la necesidad’ que únicamente buscan tranquilizar su conciencia, como un narcótico mal llamado caridad”.

Explicó que hay ejemplos de proyectos que hacen realidad la “caridad mesiánica”, como el “Proyecto Caracas”, las Ollas comunitarias que se desarrollan en todo el país, el trabajo ecuménico en La Pastora, o la iniciativa conocida como “Médicos de Petare”.

Al respecto, insistió en que “es importante acoger, escuchar, devolver la dignidad”, porque de lo contrario “simplemente estamos jugando con la necesidad del otro y acallando nuestra conciencia”.

 

Denuncia permanente

Sostuvo que los católicos deben “anunciar esperanza y salvación”, al tiempo que “denuncian todo aquello que va contra Dios. Solamente de esa manera nos volveremos creíbles. Y la gente irá perdiendo el temor y se unirá a nosotros; pero solamente cuando nos volvamos cristianos auténticos que llevan la palabra de Dios y que a través de su propia vida los demás ven que somos parte de ese plan salvífico de Dios”.

Todo ello requiere que se lleven a cabo: “Oras completas y no tanta palabra. Sino con obras. Que hablan más las obras”. No obstante, se necesita “escuchar a las personas, estar cerca de ellos, salir al encuentro, no únicamente con un pan material sino también con el espiritual”.

Destacó la labor que realizan muchas organizaciones y dijo que “aún desde las parroquias se hacen labores solidarias, pero algo que se ha visto es no solamente llevar un plato de comida a quien lo necesita, sino que abren espacios para fraternizar. Llevan sicólogos que ayuden a que estas personas que están más necesitadas de nosotros se sientan compadecidos en el sentido de la compasión de Jesús: yo siento tu sufrimiento, pero no me quedo en ese sufrimiento, sino que juntos buscamos una solución”.

 

“La vida de oración es clave”

De esa manera, dijo, “como yo me siento amado por Dios, entonces puedo enseñarte a ser también el rostro amoroso y compasivo de Dios”. En este aspecto, indicó la religiosa, “la vida de oración es muy importante. Hay que ‘perder tiempo’ con Dios, y así Él va transformando nuestra propia vida”.

Agregó que debemos “salir de nosotros mismos y mirar al otro. Cuando yo entro en comunión con el sufrimiento del otro, entonces el amor creativo nos lleva a encontrar soluciones a las necesidades más urgentes que estamos viviendo”.

Tenemos que comer después que los demás hayan sido satisfechos. “En este tiempo de crisis debemos profundizar en nuestra vida interior, y crecer en la esperanza y en la alegría de llevar a Jesús en nuestro corazón”, concluyó.