Reporte Católico Laico

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Mérida celebró Fiesta de la Divina Misericordia

Mérida celebró Fiesta de la Divina Misericordia

Este domingo 8 de abril, cuando la Iglesia Católica celebró el II Domingo de Pascua y el día de Jesús de la Divina Misericordia, el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Mérida, celebró la eucaristía propia del día, acompañado de los presbíteros de la zona centro norte de la ciudad, en un altar previsto para la ocasión ubicado en la esquina de la avenida tres con calle 18, a las puertas del Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Iglesia La Tercera.

En su homilía el Obispo solicitó que se mire la actual situación del país a través de la Misericordia de Dios, pidió que cada cristiano evalué si este tiempo pascual ha servido para lograr el cambio interno en cada uno y aseguró que, es necesario primero el cambio interior para luego lograr el cambio tan ansiado de una sociedad como la venezolana.

 

Dichoso el que cree sin haber visto

Reflexionó el jerarca sobre la invitación que el evangelio del día hace al narrar el encuentro del Resucitado con el incrédulo apóstol, “yo no he visto lo que está por venir, una Venezuela prospera, libre, grandiosa, pero creo en ella sin haberla visto porque la fe me convence de ello. Estamos por verla, por ello hay que seguir trabajando sin desfallecer”.

“A fuerza de fe, de creer, de optimismo, de estar convencido de lo que queremos, lo vamos a lograr” aseveró Monseñor Luis Enrique Rojas quien prosiguió en la reflexión afirmando, “lo vamos a lograr con la ayuda misericordiosa de Dios”.

 

La Misericordia de Dios ayudará a Venezuela

El dignatario prosiguió su homilía señalando que muchas veces le han preguntado hasta cuando Dios permitirá tanto sufrimiento, a lo que responde, “hasta que el venezolano levante su frente en alto y se dé a respetar, hasta que dejemos de pelear los unos a los otros, hasta que ya no aceptemos más una bolsa de comida corrupta e incompleta que no llega a todos, hasta que aprendamos que el carnet de identidad es uno solo, hasta que nos hagamos respetar cumpliendo con nuestros deberes ciudadanos, hasta que el venezolano entienda que no debe dejarse llevar por bonos y dadivas que se convierten en pan para hoy y hambre para mañana”.

Finalizó implorando que ni el desánimo ni la resignación se impongan, “que la fe, la fortaleza, el deseo de vivir y los valores de Cristo Misericordioso que nos invita a ponernos de pie, nos haga decir en voz alta que queremos vivir en paz, justicia y libertad.” (08/04/2018)