Reporte Católico Laico

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Homilía de diez minutos

Homilía de diez minutos

RCL les invita a leer a Juvenal Salcedo Cárdenas.-

Conocemos la frase bíblica que dice: “El que esté  libre de pecado que tire la primera piedra”.

Cambiando lo que haya que cambiar  a la cita (mutatis mutandi dicen los juristas), podríamos preguntar: ¿Quién no se ha aburrido durante una homilía? En  Venezuela tenemos un proverbio que dice: “Al amigo y al caballo no hay que cansarlo”.

¡Que oportuno lo que dijo el Papa Francisco sobre el tiempo de la homilía: diez minutos! Comenta él que unos amigos que fueron a un pueblo y asistieron a la misa  llegaron maravillados que en ella no hubiera habido homilía. Tampoco así, este extremo no es evangélico. Hay que evangelizar a tiempo y a destiempo, como dijo San Pablo.

Aun después  de la exhortación del Papa, hay curas  que se quedan pegados y no terminan su explicación. ¿Habrán leído el comentario de Su Santidad? No lo dudo. Luego actúen. Los curas están formados en los seminarios en oratoria.

El Papa  se refería al tiempo, no a la  calidad  de la homilía. No deformar o malinterpretar la Escritura. Adaptar  el evangelio  al tiempo y lugar, encarnarlo.

He escrito que un misionero en Africa  decía que el alma en  gracia era blanca como la nieve y los habitantes de aquellos lares no entendían (por allí no hay nieve). Se le ocurrió, y acertó, que era blanca como la carne de coco.

En alguna oportunidad comenté al vecino de banco en la misa: ¿Para quién habla el cura? Yo no lo entiendo. El me contestó: ni yo.

Pero no perdamos el tiempo que de él estamos hablando. Son diez minutos  de homilía.

No todo el mundo tiene la capacidad de síntesis  ni escribiendo ni hablando.

Que los curas sigan el ejemplo del Santo Padre cuando habla como catequesis que lleva un escrito. Así lo hace un obispo amigo nuestro: corto,  preciso, y por escrito.

A todos nos será útil recordar a Baltazar Gracián que dice: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Pero también el Achipreste  de Hita en “El libro del buen amor”: Quiero abreviar la predicación/ que siempre me pagué de pequeño sermón/,e de dueña pequeña  et de breve razón/,ca poco et bien afincarse el corazón”.

Pregunté a un cura amigo sobre el comentario del Papa  sobre la brevedad de la homilía, y me dijo: eso es para los curas italianos que hablan mucho (¡!).

Nosotros los marianos  tenemos  en María la capacidad de síntesis: !Fiat! Una sola palabra que cambio el mundo.

Creo tener capacidad de síntesis. Todo lo concluyo con un Laus Deo

JUVENAL SALCEDO CARDENAS

Montreal, 10 de  abril 2018.