Reporte Católico Laico

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János Brenner, cura dos años en la Hungría comunista, beato mártir con 32 puñaladas en el bosque

János Brenner, cura dos años en la Hungría comunista, beato mártir con 32 puñaladas en el bosque

Janos Brenner tenía 26 años y llevaba dos años de sacerdote en la Hungría comunista, después de varios años de estudios eclesiásticos clandestinos, cuando fue hallado muerto en un sendero del bosque, con 32 heridas de arma blanca. Iba de camino a dar el viático a un enfermo. Así lo atrajeron a la emboscada. Todo el mundo dio por supuesto que habían sido agentes anticlericales del Partido Comunista, o del Gobierno, o cercanos a ellos.

“Protegiendo la Eucaristía”

Este martes 1 de mayo, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato, presidió la Misa de beatificación del joven padre Brenner en Szombathely (Hungría). “Le fueron infligidas más de 30 puñaladas. Fue encontrado al amanecer del 15 de diciembre de 1957, en las afueras del pueblo de Zsida, con la mano izquierda sobre el pecho para proteger la Eucaristía, como el mártir Tarcisio”, recordó, refiriéndose al joven acólito mártir del siglo III, asesinado por unos paganos en la calle cuando llevaba la Eucaristía a cristianos presos. En Hungría, desde el primer momento muchos se refirieron al difunto padre Brenner como un “Tarcisio húngaro”.

Según informa L’Osservatore Romano, Amato explicó que Brenner era “amado por todos, grandes y pequeños, por la limpieza de su mirada y la jovialidad de su trato”. Pese a las presiones del régimen comunista de Hungría, optó “con alegría por ser sacerdote. Era valiente y consciente del peligro, perseveró en su vocación de servir al Señor e iluminar a los jóvenes con la palabra de Jesús”.

El cardenal explicó que el joven mártir “rezaba con fe, visitaba a los enfermos y ancianos y para todos tenía palabras de consuelo y cercanía”. Su presencia infundía “confianza y alegría”. Solía decir que no “podían hacerle mal porque no podían robarle nada. Solo tenía un par de pantalones remendados”, agregó.

Para el cardenal, uno de los legados del nuevo beato es “la actitud del cristiano ante la persecución y la oración por quienes persiguen, así como el perdón de sus perversidades”.

Refiriéndose a otros casos de persecución y martirio en la Hungría comunista, dijo que existe documentación, “pero todavía incompleta, de más de 1.500 sacerdotes diocesanos y seminaristas y de casi 500 religiosos encarcelados y condenados injustamente a muerte”, algunos de los cuales ya han sido beatificados.

En la ceremonia de beatificación habló también el cardenal de Budapest, Péter Erdo, quien especificó que en la represión comunista posterior al levantamiento de 1956 el joven sacerdote había llamado la atención de las autoridades: “Su principal crimen es que le amaban tanto los jóvenes como los mayores”, aseguró. “Llevó a mucha gente hacia la fe y la Iglesia”. Como parte de la ceremonia, el cardenal Erdo colocó una reliquia del santo (un pedazo de su esternón) junto al altar.

Historia de una vocación tenaz

Jannos Brenner y sus dos hermanos se hicieron sacerdotes en plena dictadura comunista. Después de que las autoridades comunistas disolvieran las órdenes religiosas (él era cisterciense), Janos estudió durante un año en la Academia Teológica de Budapest y luego en el seminario de Szombathely. Cuando cerró el seminario, siguió sus estudios de Teología en Györ.

Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1955. Su primera tarea fue la evangelización con adolescentes, algo que molestaba especialmente al régimen comunista que quería el control total de la mente y los corazones de la juventud.

El 26 de diciembre de 1948 el régimen arrestó al Cardenal József Mindszent. Se le condenó a cadena perpetua. En el verano de 1950 fueron deportados unos 2.500 religiosos y en agosto cerraron la facultad de teología de Budapest.

El régimen creó además un grupo de clérigos colaboracionistas llamado “movimiento por la paz” para dividr y debilitar a la Iglesia.

En octubre de 1956 estalló la revolución húngara en Budapest, que fue “sofocada con la sangre de cerca de 10 mil víctimas, la mayoría de los cuales eran estudiantes y operarios”.

Fue después de estos acontecimientos cuando fue asesinado el joven padre Jenner, el 15 de diciembre de 1957.

A medianoche le pidieron acudir a un enfermo

Hacia la medianoche, mientras preparaba su sermón para el día 16, un joven de unos 17 años le pidió ir a atender a su tío enfermo. Tomó los santos óleos y la Eucaristía y se puso en marcha. Lo encontraron muerto, apuñalado, con la Eucaristía en la mano, a la mañana siguiente, en un sendero en el bosque. No había tío enfermo. Era una emboscada. Aún seguía vivo, pero murió antes de que llegara un doctor.

ReL