Reporte Católico Laico

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Konrad Krajewski, el cardenal que podría acabar en la cárcel

Konrad Krajewski, el cardenal que podría acabar en la cárcel

“Si en esta persona pobre o sintecho, ves a Jesús, ¿qué le vas a dar? ¿Ropa rota que ya no necesitas? ¿Comida caducada? ¡No! ¡Le darías a Jesús lo mejor que tengas!”

“No le das a la gente lo que se merece, sino lo que necesita”, asegura el limosnero.

Dicen que Konrad Krajewski se enfadó cuando se enteró de que el Papa le haría cardenal. Y es que al limosnero apostólico no le gusta hacer entrevistas, para que no reste valor al trabajo al que se ha dedicado con los más necesitados. Pero cuando se vista de púrpura el próximo 29 de junio, solo tendrá una cosa en mente: las personas sin hogar, como los de la estación de trenes de Termini, en Roma. Ellos le han dicho: “Es nuestra birreta. Es de los pobres”.

Krajewski será un cardenal “como los primeros cardenales de la historia de la Iglesia”, según el arzobispo de Łódź, la ciudad natal del limosnero. Como “los siete diáconos que trabajaban cada día al servicio de la misericordia”. Otro de sus amigos   le define en Crux como “la humildad andante”. Y es que el modelo de “pastor con olor a oveja” que tanto impulsa el Papa Francisco le queda a Krajewski como anillo al dedo. Él mismo lo explica con una curiosa anécdota. “Una vez”, cuenta, “visité al Santo Padre justo después de desayunar con los sintecho. ¡Todos los invitados en aquellas estancias elegantes olieron la Iglesia!“.

Desde el pontificado de Juan Pablo II, cuando era maestro de ceremonias, el limosnero apostólico -joven para ser cardenal, sólo 54 años- ha preferido la compañía de pobres, sintecho y migrantes a la de purpurados o políticos. Invita a comer cada día en su apartamento de la Porta Santa Ana del Vaticano a una quincena de indigentes: entrante, postre y café incluidos. También ha sido el responsable de otras iniciativas de caridad que se han vuelto virales, como las duchas instaladas en el Vaticano o la “lavandería del Papa”. O las invitaciones de Francisco a los pobres al circo o la playa. O que disfrutaran de un helado en su onomástica.

Krajewski, distribuyendo alimentos para los pobres

Explicando las obras de caridad que coordina, Krajewski sostiene que “no le das a la gente lo que se merece, sino lo que necesita. Cuando un niño tiene fiebre, no le dices, ‘Hoy no te has portado bien, no te voy a dar medicina’. Se la das, ¡porque es lo que necesita!”. Tal y como hacía Cristo, prosigue, porque “Jesús no hurgaba en las carteras de la gente”. “No le puedes decir a la gente que no se merece buscar una vida mejor”, sentencia el neocardenal.

Y por si quedaban dudas de que su filosofía de vida está inspirada en el Evangelio, el limosnero pregunta: “Si en esta persona pobre o sintecho, ves a Jesús, ¿qué le vas a dar? ¿Ropa rota que ya no necesitas? ¿Comida caducada? ¡No! ¡Le darías a Jesús lo mejor que tengas!“.

No es de extrañar que Krajewski se lleve tan bien con el Papa Bergoglio, que no se cansa de decir a los ricos que acuden al Vaticano con la intención de donar dinero: “¡Dadles a los pobres un trabajo!”. Tampoco, que cuente con el respaldo total de Francisco en su trabajo con los refugiados, a los que ha llegado a ceder su apartamento. Algo que, ha admitido al Papa, “no es tan compatible con la ley”. Pero si va preso a la cárcel, cuenta que Francisco le dijo: “¡Yo te visitaré!”.

Comida en Santa Marta con Krajewski y el Papa

 

(Cameron Doody)