Reporte Católico Laico

/

En honor a Neomar

En honor a Neomar

RCL les invita a leer a Virginia Rivero Lozada.-

Hace pocos días  -el 7 de junio los demócratas venezolanos y todos aquellos a quienes nos duele y conmueve la horrenda situación que estamos viviendo-  rendimos un póstumo homenaje a NEOMAR LANDER, en su primer año de fallecido.  Hoy, quiero aprovechar estas líneas para reiterar que no podemos dejar de denunciar el vil asesinato de Neomar por parte de las fuerzas del régimen imperante.   No podemos olvidar jamás a Neomar -joven,  valiente, soñador-   ni a ninguno de las 131 víctimas de asesinato -en su mayoría jóvenes- durante las protestas del 2014 y el 2017.

Neomar como todo jóven que  sueña y cree en la libertad, perdió su vida a los 17 años, en busca de ese sueño.   Soñó con ser libre y poder estudiar, prepararse para ser un hombre de bien, con la posibilidad de trabajar y formar una familia;  soñaba poder tener un proyecto de vida y cumplirlo con su esfuerzo y preparación. Neomar, fue asesinado y se truncaron sus sueños.    Nada de eso por lo que soñó Neomar y que tantos jóvenes venezolanos anhelan es posible -hoy- en Venezuela.  Pareciera que lo único que el país ofrece es un “pase de frontera” para emigrar hacia otros países en busca de sus sueños perdidos. El mejor homenaje a Neomar es abrir caminos de esperanza a tantos jóvenes que hoy se sienten agobiados y sin posibilidad de construir su futuro.

Por todos esos jóvenes que han emigrado, por todos esos jóvenes que no encuentran en su patria forma de tener una vida digna y plena de realizaciones,  el sueño de libertad de Neomar sigue vigente.    No es sólo su familia, su madre y su padre que tanto le amaron quienes hoy lloran su muerte.  La vida de Neomar nos duele a todos porque la opresión continúa.  Es por Venezuela, por sus jóvenes, por quienes tenemos que seguir dando una lucha en unidad para procurar un cambio político.

La falsa elección del pasado 20 de mayo agravó la situación.  Sigue vigente la necesidad de una elección verdadera, democrática en la que podamos elegir libremente un gobierno. La última Resolución de la OEA sobre Venezuela, desconoce la legitimidad de la elección de Maduro y abre la puerta para una próxima medida de “Suspensión” de Venezuela de la Organización.  Un cambio político sigue siendo urgente, necesario y fundamental para salir de esta pesadilla.  Y, no es por cualquier vía porque la violencia y las armas -a nuestro entender- jamás son un medio idóneo y terminan casi siempre causando más dolor y más daños.   El desafío es a la inteligencia, es un llamado a los políticos, a la sociedad civil, a todas las fuerzas vivas de la nación para que conformen una verdadera plataforma de unidad que lidere cívica y pacíficamente al país para conducir con efectividad el cambio político que todo el país reclama. Sí, es posible!  Es por el sueño de Neomar, es por aquellos que han sido asesinados, heridos, perseguidos, encarcelados.  Su muerte y su dolor no pueden quedar en vano. Estamos en deuda con ellos.

Todo este horror está debidamente registrado y documentado. Recientemente, fue publicado por la OEA, el Informe C-O31/18, que da cuenta de más de 12.000 detenidos desde las elecciones presidenciales del 2013; más de 1.300 perseguidos políticos, exiliados. Se contabilizan   más de 400 presos de conciencia, de los cuales siguen sin excarcelar unos 356.  Las violaciones a los derechos humanos son sistemáticas y siguen un patrón generalizado de abuso y persecución dirigido hacia las personas que adversan y se oponen al régimen. Los atropellos y las torturas de diverso tipo perpetradas contra los detenidos y perseguidos les han ocasionado daños físicos graves e irreparables.  Cursa ante la ONU una denuncia por la comisión de crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Tarde o temprano, los responsables por el caso de Neomar y el de muchos otros serán juzgados en instancias internacionales imparciales encargadas de hacer valer la justicia. Porque en el mundo de hoy,  quienes están en el poder no pueden hacer lo que les venga en gana dentro de sus fronteras.  Los derechos humanos y las libertades fundamentales se han de respetar y han de prevalecer.  Pronto llegará el momento en el que el “Nunca Más” se hará valer en Venezuela.