Reporte Católico Laico

/

Fortaleza Venezuela

Fortaleza Venezuela

RCL les invita a leer a Juvenal Salcedo Cárdenas.-

Con las luces del Espíritu Santo comenzaremos, desde ya, a reconstruir  nuestro país. Se nos fue de las manos, dicen. En muchas conversaciones  he corregido el tal “se nos fue”. Digo: hay muchos  que hicieron, en el lugar  donde Dios los puso, con sus carismas y talentos todo cuanto  pudieron, y lo hicieron bien  o lo intentaron. Esos  no tienen que decir “el país se nos fue de las manos”.  Hay  responsables.

Un amigo que estaba aquí en Montreal  se regresó a Venezuela. Es profesor. Me  dijo: “llego a  ayudar en lo que yo se: desde profesor de aula de clase, hasta planificación educativa”. Los que estamos pasaditos de años  ayudaremos con nuestra arma: escribir, que algo queda. Y orar.

La patria es  la familia grande. El Papa Francisco tiene como una de sus metas: la familia. Inspira mucho de su pontificado en ella. La Amoris Laetitia  es  su centro de acción. Hagámosla presente en Venezuela.

He oído, con frecuencia, la canción de Elvira  Piña sobre la familia. Además de la belleza de la melodía, que la disfruto, es  la letra.

“Que ninguna familia comience en cualquier de repente”. El Papa insiste en la formación de  los novios para construir una familia. Que comience  con amor y por amor, y que “ninguna familia se acabe por falta de amor”.

¡Cómo se nos fue la patria!   La falta de amor nos llevó a ello, porque si los que la llevaron  a este sufrimiento  hubieran tenido amor (que nace y crece en la familia), eso no hubiera sucedido. Se conocen  casos personales  en los que no hubo madre y fueron criados  por alguien distinto. Estos crecieron con odio.

Pero nunca es tarde: “que nada en el mundo separe  un hogar soñador”. Tengamos ilusiones, soñemos. Nada de pesadillas  ni ilusiones falsas (ilusos). Ilusión y trabajo.

La justicia social de la Iglesia  nos manda  el equilibrio en la familia y en la familia grande: la patria. “Que ninguna familia se albergue debajo de un puente” y que “nadie interfiera (más nunca) la paz de los dos”. Proteger a la familia: “El hombre retrate la gracia de ser  un papá y la mujer sea cielo, ternura, afecto  y calor”.

Que Venezuela  conozca “la fuerza que tiene el amor”. Reconstruiremos lo que destrozó el odio,  la venganza.

Que el dolor que se nos ha causado  nos puede empujar  a la venganza y al odio también. Es humano… ¡pero no! Que nadie se vaya a dormir sin perdonar. La gracia del perdón nos alivia la carga. Démonos y demos otra oportunidad.

Dios no se deja ganar en generosidad. Triunfaremos  y pronto. Nuestra Señora del Socorro está presta a ayudarnos. Fortaleza Venezuela. Aleluya. Laus Deo.

Montreal, 12 de junio 2018.

JUVENAL SALCEDO CARDENAS.