Reporte Católico Laico

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La Virgen de Naiguatá en el IVIC

La Virgen de Naiguatá en el IVIC

RCL les invita a leer a Horacio Biord Castillo.-

En Naiguatá (estado Vargas) existe una hermosa tradición. Según cuentan los ancianos, a principios del siglo XVIII un indio, coincidencialmente llamado Coromoto, encontró en un manantial cerca del río Naiguatá, por donde hoy están las instalaciones del Club Puerto Azul, la imagen de una mujer en una piedrecilla. El hombre, que se habría acercado a la fuente para beber agua, recogió el pedrusco y lo guardó. Varias veces intentó deshacerse de él, incluso entregándolo como forma de pago, pero la piedrecilla siempre volvía a aparecer en su mapire o cesta tejida que se usa como cartera colgada de los hombros. Este fenómeno se interpretó como una manifestación sobrenatural.

La imagen fue identificada como la Santísima Virgen y desde entonces ha sido venerada en Naiguatá. El hermano Nectario María documenta su devoción y asevera que ya para 1877 se celebraban festividades en su honor. En su libro La maravillosa historia de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare (Caracas, Editorial Venezuela, 1942, 2a edición) dice que:

” En la iglesia del pueblo de Naiguatá se venera una pequeña Imagen de la Santísima Virgen, que también lleva el nombre de Nuestra Señora de Coromoto. Esta Imagen está esculpida en una piedra azulada de casi tres pulgadas de dimensión y, desde hace 61 años, se guarda en un precioso relicario dorado” .

Esta imagen representa a la Santísima Virgen en la misma posición que la milagrosa de Guanare; pero no tiene al Niño en brazos. También difiere de la original en la forma de la corona.

Todos los años se le hace rumbosa fiesta el día 8 de septiembre; a esta solemnidad concurren gran número de peregrinos de toda la costa del mar y de la ciudad de Caracas.

Desde 1877 una sociedad de distinguidos profesores de música de la capital obsequia en este día, a la Virgen María en su santuario de Naiguatá con la armonía de sus bellos acordes (13).

La devoción a la Virgen de Coromoto, es grande entre los habitantes de la costa del mar de la región de La Guaira (14) y Naiguatá. La gente de aquellos contornos tiene a La Coromoto, como ellos la denominan, por Patrona especial y protectora contra los peligros de la vida del mar y “cítanse no pocos casos de haber salvado muchos sus vidas, al invocarla en inminente peligro de naufragio”.

(13) Francisco Izquierdo Martí. Inmaculada, N° 6 de 1904.

(14) En la Guaira hay también una sociedad cuyo fin es el de sostener el culto a la Virgen de Coromoto (pp. 159-160).

 

La celebración de la fiesta de la Virgen de Naiguatá el 8 de septiembre coincide con la de la Virgen del Valle, lo que ha llevado a las autoridades eclesiásticas a plantearse la conveniencia de postergar en la parroquia de Naiguatá la celebración de la Virgen del Valle para darle realce a la Santísima Virgen aparecida en Naiguatá al indio Coromoto.

La imagen muestra a una mujer revestida con hábito y con una especie de tocado en la cabeza, que deberá precisarse si se trata o no de una corona. Las reconstrucciones de la pequeña imagen sugieren que, no obstante la similitud del nombre del indígena que la encontró, la figura es distinta a Nuestra Señora de Coromoto, aparecida en Guanare, la Virgen llanera que es la patrona de Venezuela.

Con ocasión de las vaguadas y deslaves de las décadas de 1940 y 1950 la protección de la Virgen de Naiguatá fue invocada por los habitantes de la hermosa población. La noche del jueves 16 de diciembre de 1999, tras la tragedia ocasionada por las copiosas lluvias de los días anteriores, la imagen de la Virgen de Naiguatá fue sacada en procesión. Resguardados con paraguas la custodia, el sacerdote y los fieles, recorrieron las calles del pueblo adyacentes a la iglesia de arriba, donde se venera la reliquia, entonando plegarias a la Madre de Dios.

Existe una organización encargada de la Virgen de Naiguatá llamada Sociedad de Nuestra Señora de Coromoto de Naiguatá, refundada el 25 de julio de 1967 y presidida actualmente por José Antonio Iriarte, Carlos Pérez y Rita Ramírez. El actual custodio es Dany Pérez. Tanto su padre, don Manuel Merentes, miembro de la Sociedad del Santísimo, como su abuelo, don Carlos Merentes, fueron los anteriores custodios. Gracias al empeño del padre Alberto Castillo, cura párroco de Naiguatá, y con el apoyo de Mons. Raúl Biord Castillo, obispo de La Guaira, se ha comenzado una investigación de carácter etnohistórico entre la comunidad y el Laboratorio de Etnohistoria y Oralidad del Centro de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Este trabajo se enmarca en una colaboración más amplia orientada a elaborar un compendio de la historia y la etnografía del estado Vargas con motivo de los 50 años de la diócesis de La Guaira que se celebrarán en 2020.

El martes 12 de junio de 2018 el padre Alberto Castillo, el padre José Daniel Dallos, secretario del obispo de la diócesis, y una comisión de naiguatareños o naiguatenses integrada por el custodio de la Virgen, Dany Merentes, José Antonio Iriarte y Rita Ramírez, directivos de la Sociedad de Nuestra Señora de Coromoto de Naiguatá, y Yerusca Pérez llevaron la reliquia de la Virgen de Naiguatá a la sede del IVIC, en Altos de Pipe, para tomarle unas microfotografías de alta precisión en la Unidad de Fotografía Científica con la intención de poder precisar mejor los contornos y líneas de la imagen y ofrecer una reproducción más fidedigna a la feligresía y el pueblo católico.

La visita al IVIC también fue propicia para que el equipo del Laboratorio de Etnohistoria y Oralidad entrevistara a los miembros de la comitiva a fin de ampliar el registro del culto a Nuestra Señora de Naiguatá aparecida al indio Coromoto. El estudio también permitirá evaluar si se trata de una variación iconográfica de la Virgen en su advocación de nuestra Señora de Coromoto u otra distinta, que en ese caso pudiera eventualmente llamarse Nuestra Señora de Naiguatá, la Virgen aparecida al indio Coromoto.

Que esta visita de la reliquia de la Virgen de Naiguatá a las montañas de Pipe, sede del IVIC, en Los Altos mirandinos, sea propicia para ampliar los conocimientos en pro de Venezuela y sus pueblos y que sirva asimismo para reafirmar la fe y la esperanza de los pobladores del Litoral Central, para bendecirlos y junto a ellos a quienes investigamos en busca de esa Venezuela profunda que nos anima a seguir trabajando.

 

Horacio Biord Castillo

 

Escritor, investigador del IVIC y profesor de la UCAB

Contactos y comentarios: hbiordrcl@gmail.com