Reporte Católico Laico

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Arístides Calvani

Arístides Calvani

RCL les invita a leer a  Virginia Rivero.-

Nos encontramos en el año del Centenario del nacimiento de Arístides Calvani que tuvo lugar en Puerto España, Trinidad el 19 de enero del 2018.  Era un venezolano, de pura cepa, criado en Cumana, un oriental, risueño, abierto y desenfadado como toda la gente de esa hermosa región del oriente venezolano. Sólo que por causa del destino, nació en Trinidad dónde -en ese momento- su padre se desempeñaba como Cónsul de Venezuela en ese país.

Tuve el privilegio de ser su discípula y colaboradora en su actividad internacional a la que se dedicó en los últimos años de vida.   Su misión nos la repetía a diario: “Promover la democracia dónde no existe, fortalecerla dónde es incipiente y consolidarla dónde es fuerte”.  Murió a los 68 años, en tierras centroamericanas trabajando por la paz, la democracia y el ideal de libertad de los pueblos de América. Jamás se imaginó Calvani  que  décadas más tarde su amada Venezuela estaría inmersa en una lucha por la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos;  y,  con un régimen al estilo cubano-soviético.  Venezuela era para el momento de su muerte (1985)  una de las pocas democracias de América, una  tierra de acogida de innumerables exiliados que huían de los regímenes dictatoriales imperantes en todo el continente y una frontera con puerta abierta a millones de emigrantes económicos que venían a trabajar y prosperar.  Fuimos una tierra de libertad, democracia y dónde todos progresaban.

Calvani nunca separó la ética de la política.  Estaba convencido que toda acción humana conlleva a una connotación moral.  En política no se vale todo, como hoy estamos viendo.  El fin no justifica los medios.  Un fin bueno no puede jamás alcanzarse por medios moralmente malos o ilícitos. La actividad política con signo cristiano -decía Calvani- debe promover una auténtica liberación del hombre en su integridad  y no relegar a un segundo plano la transformación social, cultural y espiritual de la sociedad.

Repetía el dia entero: “A la política se viene a servir. La política es servicio”. Servicio al prójimo,  estamos llamados a servir a todos y siempre en procura del bien común.  “Téngale miedo al poder” porque envilece y degrada el espíritu sino vamos preparados para resistir a sus tentaciones de engrandecimiento y a creer que somos Dioses. El endiosamiento del poder,  que cosa más pecaminosa.  El poder es servicio, servicio al prójimo. Siempre fue un hombre de una gran humildad y sencillez.

En su acción política no concebía enemigos sino adversarios a los que había que combatir fieramente con ideas y la palabra. Jamás por las armas y la violencia.  Respetuoso y promotor del diálogo entre los contrarios para construir la paz que todo pueblo anhela.   Asi se movió por toda Centro América en  plena guerra en Nicaragua y El Salvador. Trataba con factores dominantes ideológicos que de manera violenta imponían una lucha maniquea inspirada en el régimen cubano-soviético en esos países.  No les tenía miedo y los enfrentó con una absoluta coherencia de ideas, palabras y testimonio en acción.  Todos le definían como insobornable en los principios, las convicciones y los valores.   Fue un cristiano auténtico y ejemplar del que todos los que le conocimos podemos dar fe.  El tránsito de Calvani por nuestras vidas –como dijo Rafaél Tomás Caldera- fue un don,  Y,  yo agrego: un don que nos dejó huella en la conciencia y en el alma.

Arístides Calvani y su esposa Adela Abbo de Calvani, han sido declarados por la Iglesia “Siervos de Dios” desde hace unos cuantos años.  Monseñor Ovidio Pérez Morales ha escrito que  “Calvani fue un laico ejemplar”   y esto en sus palabras es “porque el ya Siervo de Dios es un testimonio muy concreto de cómo la fe penetra toda la personalidad de un creyente, no sólo en lo que se refiere a su vida individual,  familiar, su “privada”, sino también a su vida pública. En ésta busca que las virtudes teologales (fe, esperanza y amor) marquen el sentido de su existencia,  volcada hacia lo “mundano”, lo secular, para hacer que los valores humanos y cristianos del Evangelio se inculturen en la circunstancia real y contribuyan a la “gestación de una nueva sociedad”.

Aristides Calvani, en efecto fue un laico ejemplar que se identificaba plenamente con Jesús y su Reino…  y por eso su empeño en construir con Cristo ese reino de amor, de justicia y de paz para todos.   Por eso  se dedicó a la política – como atestiguaba el Padre Aguirre-  porque consideraba a ésta (la política) como la mejor Acción Católica.   Calvani entendió que le correspondía comprometerse a la implantación del Reino a dedicación completa como laico, a través de su consagración a una acción socio-política por la justicia, la democracia,  la libertad y la paz de los pueblos.  ¡Qué falta le hace hoy un Calvani  a la política de nuestro tiempo!

Arístides y Adelita, Siervos de Dios, esposos ejemplares, fueron un matrimonio modelo de cristiandad.  Vivieron en comunión de amor  y en unidad con sus hijos y familia.  Vivieron el ideal de pareja que busca en “el otro” una ayuda recíproca,  una ayuda semejante a él pero distinta y una columna de apoyo.  Eso eran ellos el uno para el otro.  Adelita y Arístides se complementaban y se ayudaban en todo.  Una estupenda profesión de amor y de donación en la reciprocidad.

Monseñor Nicolás Bermúdez, Postulador de la Causa de los Siervos de Dios Arístides Calvani y Adela Abbo de Calvani afirmó: “El Señor nos llama a descubrir y a familiarizarnos con su acción.  En personas que le respondieron con  fe y verdadera entrega. Esta pareja nos puede dar pautas para evangelizar de manera concreta y para descubrir la acción de Dios en otras personas. Siempre se habla de la familia como el primer problema. El hecho de que Dios nos ofrece esta pareja es providencial”

En efecto,  la figura de Arístides Calvani, su paso por la vida pública y política al igual que  Santo Tomás Moro, rescatan  del descrédito la actividad política y la proyectan como lo que es y la definía el Santo Papa Pío XII: “la forma más excelsa  para el ejercicio de la caridad”. Es vivir el amor al prójimo en gran escala.  Es vivir para construir en el mundo: la fraternidad, la caridad, la solidaridad, la justicia, la libertad y la paz.   El testimonio y el ejemplo que nos dieron estos esposos,  cada uno en su acción por separado y en unidad, su vida familiar, su trabajo en la promoción humana, su entrega y lucha por la dignidad de la persona, por la democracia, la libertad y la paz latinoamericana, son una luz que ilumina en esta hora oscura que vive Venezuela.