Reporte Católico Laico

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Haciendo las maletas

Haciendo las maletas

 RCL les invitaa  leer a Juvenal Salcedo Cárdenas.-

Haciendo maletas en Barcelona, España; en Toronto y Montreal (Canadá); en Caracas, Venezuela; en México capital; en Costa Rica; en Panamá; en Corpus Cristi (USA); en Tampa (USA); en Miami (USA).

Donde hay maletas  hay gente que viaja. ¿Para dónde? Para un lugar vacacional en Florida.

¿Y qué va a hacer  ese pocotón  de gente allí? Vamos a ver y a disfrutar  algo que  brilla. Lo tengo, nos dirán: El sol. Sí. Pero algo más maravilloso brillante y bello: el oro. ¿El oro?  Sí. Vamos todos a celebrar las Bodas de Oro de Juvenal-Ligia y Ligia-Juvenal.

¿Cincuenta años de casados? Sí. Los primeros cincuenta años. De allí en adelante  celebraremos cada día, cada mes, cada año, si Dios nos  da  vida y licencia.

Bodas y joyas de oro. Te digo: Bodas de oro/producto del “te adoro”,/ Y en conciencia:/Ver en ti  todo paciencia./ Joyas de oro tiene nuestra casa/ porque así lo quiere Dios: Nuestros hijos y nietos/ que vienen de los dos .                                               

¿Qué ha habido en estos cincuenta años de unión sacramental? Primero saber  que somos sacramento, Iglesia Doméstica. Se dice que el matrimonio es él, ella y Cristo en medio.

Este árbol de la vida que son dos fundidos en uno, dio y sigue dando sus frutos: cinco hijos, cinco nietas  tres nietos.

Cinco hijos: Jacinto, Domingo José, Juvenal (el Catire), Jesús Enrique (Chucho), y Abraham.

Cinco hijas: Michele, Yndira,María Gabriela, Olguita, Natalie, Jenny Daniela.

Nietas: Camila, Cecilia, Sara Nazareth, María Victoria y Sophie.

Nietos: Tomás (el señor Tomás), Matías  Andrés, Daniel Ignacio.

Pero esto es una maravilla, nos dicen. A nosotros no, díganselo a Dios  que se fijó en nosotros, tuvo  y  tiene  confianza en nosotros  a pesar de nuestras infidelidades,  debilidades y dudas. Con su Gracia, que no nos faltará, llegaremos un día  a casa del Padre. Así lo pedimos todos los días  y nuestros amigos   nos acompañan en esa petición, lo sabemos.

¿El secreto? No hay tal secreto. ¿La fórmula? Oración y acción; acción y oración. Decimos con Santa Teresa: “A Dios rogando y con el  mazo dando”. Confiados en  Jesús  que nos dice: “todo aquello que pidas en mi nombre se les dará”. ¿Acaso somos gafos? Se nos está dando la receta.

¿Todo es lecho de rosas en el matrimonio? Sí, pero conscientes  que el  lecho de rosas tiene aroma, belleza del color, pero… ¡un rosal sin espinas, no es rosal! Vivir realidades. ¿Consejos? Dios hace la pareja y rompe el molde, se ha dicho. Pero hay especialistas en orientación matrimonial: sacerdotes, médicos, psicólogos de familia etc. ¿Entonces? Humildad  en reconocer que hay fallas,  y buscar orientación. Hay situaciones muy difíciles. Se trancó el juego, dicen los “dominoceros”. Si, se trancó. Los especialistas opinarán.

La Iglesia tiene amplia doctrina sobre el matrimonio. Estos tesoros de la Iglesia sobre el matrimonio  están a la disposición para creyentes o no creyentes. Hay que aprovecharlos. Veamos algunas muestras: En  Vaticano II (Lumen Gentium 11) llama al matrimonio Iglesia Doméstica (La Iglesia en versión pequeña). Por si algún desprevenido pensare: “se domestican cada uno como a los animales”. No. Doméstica viene del latín  domus, y domus es hogar. Hogar viene de “fogar”, que es  fuego. Antes se  cocinaba  con madera y alrededor de ese calorcito (fuego, fogar) se reunía la familia. Alrededor de ese  domus debe crecer la familia. Es clásico el decir  que una casa se construye con ladrillos, cemento, cabilla; un hogar se  construye con calor, “calor humano”. El hogar  necesita una casa, pero, ¿una casa sin hogar…? Los esposos son consagrados (son el sacramento del matrimonio).

Después de Vaticano II viene  Gratissima Sane, Familiaris Consortio. Doctrina más reciente, sobre la familia, la Amoris Laetitia.

El Señor Jesús dijo que nos reconocerán porque nos ven como nos amamos. “Quien a ustedes ve, a mí me ve”.

Que cuando la gente nos vea a nosotros marido y mujer digan: ¡Cará, vemos como se aman! Esto es sólo Gracia de Dios.

Hay una anécdota venezolana  en que  una amiga le dice  a otra amiga: Fulana, tu marido es un santo.  A lo que le contestó: Si… viví con él.

Hay muchas anécdotas  que hacen reír pero  también  reflexionar.

En uno de nuestros aniversarios  nos escribimos algo que intitulamos: Ya el otoño llegó/ Dice: Ya los hijos se fueron/Ya los nietos llegaron/Ya el otoño llegó/El tiempo de vivencias/También de las carencias/Pero el amor quedó/El  tiempo era de otros/ Eso eran nuestras vidas/Ya las metas cumplidas/Ahora: el tiempo es de los dos.

Ya el otoño llegó y pasó, pero vienen otras “estaciones”. Este tren tiene varias estaciones. Estación “La Cañabrava” (nuestra casa): unos se bajan y se van yendo.

De pronto  otras estaciones. Cada uno de los hijos  que se fueron,  se montaron en el tren de la vida.  Pero nosotros fijos en nuestra estación. Empezaron a llegar los nietos. Son la alegría de los abuelos. Vienen y van. En este ir y venir  llegó nuestro otoño: “Tiempo de  vivencias, también de las carencias”.

Todo lo anterior fue juventud: criar hijos, llevarlos de la mano  hasta lo aconsejado por los expertos (nuestros padres, los primeros, y otros).

Tiempo de  carencias: Se nos orientó  a que la juventud  es para atesorar  para cuando estemos viejos. ¿Ahorrar? En el más amplio  sentido  de la palabra. Como dice la canción mexicana: “El amor es muy bonito, no se le puede negar. Dalo poquito a poquito y nunca se acabará”.

Tesoros. Tenemos ahorros. ¿Vamos a pasear? No podemos. Estos muchachos  no han arrancado. Cada tesoro  tiene su finalidad.

En estos cincuenta años, el tiempo sigue siendo de los dos  gracias  a las oraciones  y acompañamiento de la familia  y de los amigos, que son la familia grande.

Dios  quiera que  no haya alguien que lea estas reflexiones y se diga: Me decepcionó el autor con eso de “Haciendo las maletas”. Me alegré tanto y   me dije: saldré a la calle gritando “Dale…más duro”, pero  al  que le dieron más duro fue a mí. Gracias por estas reflexiones. Estaremos de pie mi cónyuge  y yo, con futuro  y pa´lante, haciendo nuestras maletas.

Bodas de Oro: Juvenal-Ligia, Ligia-Juvenal, más tiempo de los dos. Laus Deo.

JUVENAL SALCEDO CARDENAS

Montreal, 1O de julio 2018