Reporte Católico Laico

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Mons. Azuaje: jóvenes venezolanos asesinados “no eran ‘cosas’ que había que eliminar”

Mons. Azuaje: jóvenes venezolanos asesinados  “no eran ‘cosas’ que había que eliminar”

El presidente del Episcopado desnudó la realidad de un país del que huye su fuerza juvenil y productiva, pero recordó que el amor de Dios triunfó en la cruz cuando Jesús lucía impotente. Tras cuestionar a los responsables de la quiebra del país, reclamó a las cúpulas de una “oposición fragmentada”, la cual olvida que “dar esperanza no es algo instantáneo”.

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Caracas.- “Cuando hemos pasado por una historia tan nefasta como la vivida entre el 19 de abril y julio del año pasado cuando fueron asesinadas más de 130 personas, la mayoría jóvenes estudiantes y que solo se recuerdan como producto de ‘guarimbas’; ¡por el amor de Dios, qué falta de humanidad!; eran seres humanos, eran hijos de madres que hoy lloran su ausencia”.

Lo recordó el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, José Luis Azuaje, durante sus palabras de apertura de la Centésima Décima Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano, en las que advirtió respecto a las vidas arrebatadas: “No eran cosas que había que eliminar, que sacar del camino”.

Aprovechó además para solidarizarse, en nombre de la Iglesia, con todo el pueblo de Nicaragua y sus pastores “ante la situación de violencia que se ha generado en el país a causa de las protestas cívicas por los males que sufre el pueblo. Que el diálogo y la concertación sean el camino que los conduzca a la paz y el bienestar integral”.

Destacó además la importancia de la próxima realización de Sínodos, tanto de los jóvenes como el de la Amazonia. “El sínodo de los jóvenes que se realizará en el mes de octubre próximo nos pone ante el reto de volver a renovar la opción preferencial por los jóvenes dada en la III Conferencia Episcopal Latinoamericana en Puebla”.

“¡Un país de jóvenes que se nos están yendo!”

Sostuvo igualmente que tenemos “un país de jóvenes que se nos están yendo, que están en salida humanitaria. Se trasladan con los riesgos que esto acarrea en búsqueda de nuevos horizontes que esta realidad venezolana a la que se le ha sometido, no les ofrece”.

Consideró en este aspecto que los obispos contarán con “una gran oportunidad para redimensionar la pastoral juvenil en el encuentro nacional de jóvenes (ENAJÓ) a celebrarse del dos al cuatro de agosto próximo. Momento de evangelización, de encuentro entre los jóvenes con Cristo y con el pueblo, de sentido eclesial y de fortalecimiento de la fe”.

Mientras que sobre el Sínodo especial de la Amazonía, dijo que tiene una característica propia: “es territorial y afecta directamente a 9 países de la región, pero indirectamente afecta al mundo entero, porque la Amazonía es uno de los grandes pulmones del mundo por sus riquezas en culturas indígenas, en biodiversidad natural y riquezas impensables en el subsuelo, en sus ríos y su fauna”.

Milagro para José Gregorio Hernández

Dedicó igualmente unas palabras al “gran acontecimiento hemos celebrado en nuestro país con la Beatificación de la Madre Carmen Rendiles, fundadora de las hermanas Siervas de Jesús. Es la tercera mujer nacida en nuestra tierra venezolana, que con una experiencia de Dios y en respuesta a su llamada, hizo de su vida una ofrenda convirtiéndose en una bendición para aquellos a quienes sirvió desde su vocación religiosa”.

Invitó a seguir orando “pare ver en los altares a otros insignes venezolanos, algunos desde el testimonio laical como el Dr. José Gregorio Hernández. El clamor es que falta un milagro. Dios nos escuchará”.

Por otra parte, el prelado cuestionó que “muchos de las personas que han llevado a la quiebra a este país se jactan de ser cristianos católicos, de ser devotos de no se qué santo”. En este contexto, dijo: “No podemos juzgar las intenciones de cada persona, porque cada uno nos enfrentaremos al juicio del amor, pero sí podemos aprender de la historia que no todo el que diga: ‘Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre’, y creo que el mensaje propuesto en Juan 10,10 es fundamental: ‘He venido para que todos tengan vida y vida en abundancia’. Entonces, ¡seamos serios! Cuando hemos pasado por una historia tan nefasta como la vivida entre el 19 de abril y julio del año pasado donde fueron asesinados más de 130 personas, la mayoría jóvenes estudiantes y que solo se recuerdan como producto de “guarimbas”; por el amor de Dios, ¡qué falta de humanidad; eran seres humanos, eran hijos de madres que hoy lloran su ausencia. No eran cosas que había que eliminar, que sacar del camino”.

La respuesta de la Iglesia en Venezuela

Dijo además que la situación de empobrecimiento “a la que ha sido sometido nuestro pueblo venezolano ha interpelado de manera más profunda las instancias de servicio de nuestra Iglesia, quien ha tenido que realizar no solo un trabajo ordinario, sino también subsidiario de instancias que le compete al estado venezolano en materia alimentaria, educativa y de salud”.

“Diariamente miles de personas acuden a nuestros servicios institucionales en las parroquias, curias episcopales, escuelas parroquiales, Cáritas nacional, diocesana y parroquiales. Tantas veces la demanda sobre pasa la oferta, porque no tenemos los recursos necesarios para atender esta emergencia humanitaria provocada por las nefastas políticas de empobrecimiento”.

Agregó que “una de las instituciones, entre muchas otras, que está sirviendo a nuestro pueblo empobrecido es Cáritas en sus distintos niveles. Somos testigos que es una institución que está dando respuestas a las ingentes necesidades de la población en las áreas de alimentación y nutrición, agua, saneamiento e higiene, fomento de capacidades comunitarias, construcción de paz, incidencia política, evangelización de lo social, acompañamiento y fortalecimiento institucional”.

“El amor vence siempre, como venció en la cruz”

Monseñor Azuaje también hizo mención a las recientes elecciones presidenciales, “que han generado más dudas que certezas”, y dijo que en la actual condición del país, el pueblo se hace algunas preguntas: “Y ahora ¿qué vamos a hacer?, ¿cuál es el camino a recorrer?, y hace una de las afirmaciones más sentidas: vivimos desesperanzados ante una situación injusta que nos ahoga”.

Ante esta situación, el prelado recordó las palabras del Papa San Juan Pablo II: “Cristo parecía impotente en la cruz. Pero Dios siempre puede más“; y el amor vence siempre, ese amor que está clavado en la Cruz, en los crucificados que va dejando esta perversa ideología y sistema de gobierno; pero ante esto debemos recordar que el amor vence siempre, y venció desde la cruz, desde los crucificados, desde el no hombre, desde la nada, desde la muerte.

Como ciudadano, dijo el también arzobispo de Maracaibo, me pongo a pensar en las oportunidades de desarrollo que se han perdido en el país; “por un lado, ante la implantación de un modelo político, como es el modelo totalitario y hegemónico por el que lucha una minoría, que ha generado pobreza en el pueblo; y por otro lado, un liderazgo opositor fragmentado, con proyectos individuales que apuntan a la toma del poder sin un proyecto país. Ante esto, el pueblo va hablando, se va sintiendo, va alzando cada día su voz”.

“La Venezuela de la mayoría se ha sentido engañada”

Es la otra Venezuela que va despertando poco a poco, dijo: la Venezuela de la mayoría que se ha sentido engañada, pero que cada día se hace más consciente de su situación y se hace más solidaria, sencilla, sin arrogancia; son personas de nuestros pueblos, de nuestros barrios, de nuestros campos, de nuestras aldeas, de nuestros profesionales que han sido empobrecidos y que hoy salen a las calles a protestar.

Tras citar al papa emérito Benedicto XVI, cuestionó: “¿Será que en Venezuela solo nos hemos enfrentado a lo posible con consignas sesgadas del ‘ahora sí’, ‘ya es el momento’, ‘es inevitable’, etc.?. Parecen tópicos creados en un laboratorio y no en mentes ilustradas. Dar esperanza no es algo instantáneo, está de por medio el testimonio de entrega y de caminar con el pueblo, no como salvadores, sino como compañeros de camino.

Es tener la audacia de plantear alternativas viables, agregó, “construidas entre todos cuyos enfoques deben ser: la dignidad de la persona humana y la búsqueda del bien común que pasa por un sistema político ético y al servicio de todos. Es tener también la sensatez de saber contra que o quien se lucha. ¡Este es el liderazgo que hay que crear y valorar!

Finalmente llamó a reconstruir el liderazgo social, algo que “no es instantáneo, sino un empeño constructivo y de concientización que vaya permitiendo vencer pequeñas batallas hasta lograr revertir el mal que engendra a una sociedad de necesitados”.

El pueblo está hablando

Para nosotros los cristianos, dijo Azuaje, “es retador este tiempo, porque estamos llamados al bien, a ser constructores de lo bueno y lo noble”. Este pueblo, agregó, “está hablando”. Las miles de protestas que se suceden diariamente, aunque no se reportan en los medios de comunicación, manifiestan el gran descontento.

Pero, advirtió también como presagio: “Cuando una mecha se ha encendido, ya no se apaga y se va haciendo más fuerte hacia su destino final: la liberación integral”.