Reporte Católico Laico

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Sobre genealogías y mapas sociales

Sobre genealogías y mapas sociales

RCL les invita a leer a Horacio Biord Castillo.-

Las genealogías revisten una gran importancia para el conocimiento del pasado. Permiten comprender de manera más precisa, entre otros aspectos, las configuraciones y relaciones sociales, la evolución de la ocupación espacial y las actividades socioeconómicas, los movimientos migratorios, la sucesión de las propiedades de incluso la historia cultural e intelectual así como del pensamiento, es especial lo relativo a la adscripción y militancia en movimientos y partidos políticos.

También tienen una relevancia considerable para los estudios genéticos y más recientemente para el reclamo de derechos de ciudadanía, por ejemplo, así como para el abordaje de cuestiones aún más complejas y sutiles como los prejuicios, las constelaciones familiares en los estudios astrológicos o la predisposición de algunas familias a lo sagrado o a la política en diversas culturas.

A veces, sin embargo, han sido vistas con desdén por considerarse erróneamente como algo desfasado de las sociedades “modernas” al pretender relegar su utilidad a determinadas clases sociales, a sociedades con regímenes políticos basados en la herencia de cargos como las monarquías o al percibirlas como meras herramientas o auxiliosmetodológicos de otros campos de estudio.

No obstante, en sí mismas constituyen una disciplina de gran interés y de enorme utilidad, recordando además que todas las disciplinas independientemente de su episteme y relativa autonomía metodológica son, a la vez, independientes en sí mismas y auxiliares de otras, como sucede con las historia y la geografía (autónomas e independientes en sí mismas, pero auxiliares la una de la otra y de allí que haya surgido el interés por los estudios geohistóricos).

Para diversas disciplinas, dentro del amplio y enrevesadamente interconectado campo de las ciencias sociales, las genealogías revisten una importancia de primer orden. Para la antropología, la historia, la psicología tanto clínica como social, el derecho, la sociología, todas entendidas de manera amplia, las genealogías proporcionan información de gran valía.

Desde pruebas de filiación y descendencia para reclamar derechos sucesorios, de nacionalidad u origen (como los derivados de los judíos expulsos de España en 1492), hasta los análisis de complejos sistemas sociopolíticos basados en la clasificación de parientes como ocurre en muchas sociedades amerindias, las genealogías permiten un amplio conocimiento social más allá de la aparentemente simple atribución de determinadas descendencias o el establecimiento de grupos parentales.

La reconstrucción de una genealogía trasciende con mucho la elaboración de un árbol genealógico, tarea de suyo no siempre tan sencilla ni meramente vanidosa como se pudiera pensar, o del reclamo de supuestos blasones, honores o derechos. El estudio longitudinal de familias puede enriquecer de forma considerable la comprensión de una época y de una cultura. Novedosas técnicas de búsqueda y registro de datos genealógicos, apoyadas en herramientas informáticas, contribuyen a dinamizar y a hacer más eficientes los estudios genealógicos en la actualidad.

Una genealogía es, pues, más que una mera lista de ascendientes y parientes en diversos grados, por consanguineidad o afinidad. Viene a ser un retrato preciso de una sociedad, sus valores, sus creencias y prácticas sociales, incluso –o más aún- si se advierte la omisión de datos como las filiaciones ilegítimas, ya sea por motivos “pudorosos” o por las dificultades prácticas de seguir descendencias no suficientemente registradas o atestiguadas.

Esto nos debe llamar la atención para la comprensión profunda de la sociedad venezolana. Muchas veces vemos una realidad aparente o falseada, bien por las asunciones de orígenes blanqueados que soslayan antepasados poco deseables para las ideologías excluyentes o bien por los prejuicios de la moral pública. En ambos casos, encontraríamos solo genealogías “oficiales” conformadas por parientes libres de toda sospecha de limpieza de sangre, como en los juicios antiguos, o solo por descendientes legítimos.

Maquilladas con diversos artificios, tales genealogías no muestran su completitud social, resquemores y dolor por infidelidades aparte, y engañan o distorsionan. A veces de manera consciente pero que termina volviéndose automática o parcialmente inconsciente o reprimida, las genealogías incompletas presentan un mapa equívoco de las realidades sociales y distorsionan los indicios para comprenderlas.

Escritor, investigador del IVIC y profesor de la UCAB

Contacto y comentarios: hbiordrcl@gmail.com