Reporte Católico Laico

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De nuevo sobre lenguaje y redes sociales

De nuevo sobre lenguaje y redes sociales

RCL les invita a leer a Horacio Biord Castillo.-

Han llegado a mis oídos nuevos comentarios sobre usos un tanto temperamentales de las redes sociales que pueden ser abordados desde las perspectivas de hechos de lenguaje y de la etiqueta social. En concreto, me han referido dos casos. Uno se trata de insultos directos hacia personas que o bien colocaron determinados textos o imágenes en sus respectivas cuentas o hicieron alusiones a las cambiantes posiciones políticas de personas que ayer coqueteaban con ciertos líderes políticos socialistas y que hoy critican las posiciones e ideologías de quienes antes saludaban con entusiasmo. El otro contiene sarcasmos y ofensas veladas que quizá solo intentaron ser chistes de mal gusto. En ambos casos, el haber formulado de manera pública las respuestas merece unas consideraciones.

Cualquier persona puede equivocarse, rectificar, no estar clara e incluso mantener posiciones contradictorias sobre un determinado asunto o ver de una u otra manera las actuaciones ajenas. Ello quizá sea el fondo de la cuestión, pero sin embargo la publicación de mensajes en redes sociales implica normas expresivas y de etiqueta social. Parecería que el insulto en comunicaciones indirectas y no cara a cara resulta menos grave, pero en verdad no es así. No se trata siquiera de comunicaciones anónimas a las que habría que prestarle nula atención, sino que en estos casos están plenamente identificadas las personas involucradas. Son intelectuales que incluso deben interactuar en diversos espacios.

En el primer caso, el emisor primario retiró la publicación, que no era más que un manifiesto público de tres décadas atrás, tras la respuesta airada y ofensiva de una persona que figuraba en el texto rescatado de algún archivo periodístico. Se trataba, claro está, de una declaración pública y no reservada por lo que no se había violado la confidencialidad. La respuesta de tal persona terminó siendo un insulto descalificador, un terrible argumento ad hominem.

En el segundo caso, el comentario de un lector incluía un insulto velado y una burla hacia otra persona. Tal vez en un espacio privado hubiera pasado como un chascarrillo atrevido, matizado probablemente por una entonación o una gestualidad apropiadas. Sin embargo, en la escritura lució como un comentario en exceso descalificador.

Ambos casos, cuyos referentes reales omito por absoluto respeto a las personas involucradas, pueden servirnos para considerar que las observaciones descalificadoras o reacciones destempladas a comentarios efectuados en las redes sociales son del todo inapropiados y muy poco recomendables en todo momento, lugar y canal de comunicación y, en especial, en contextos de polarización social y política. También nos deben alertar sobre la naturaleza de las publicaciones y notas divulgadas en las redes sociales. Es importante tener en cuenta que la brevedad e inmediatez de tales canales impide aclarar sentidos y matices e impulsa a los usuarios a proceder sin la debida ponderación. Volvemos a la actualidad de los dichos “piensa antes de hablar” o “no te precipites al reaccionar”.

Como suelo comentar a menudo a mis estudiantes, estamos en una fase inicial de apropiación tecnológica que desdibuja o no muestra con claridad, porque quizá no son aún del todo aceptadas, las normas sociales de uso de determinados canales (como las redes sociales, los mensajes de texto y los teléfonos celulares). Mientras esas normas se generalizan lo mejor es manejar con prudencia extrema las redes sociales.

Escritor, investigador del IVIC y profesor de la UCAB

Contacto y comentarios: hbiordrcl@gmail.com