Reporte Católico Laico

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Llaneridades y almas primorosas en Naiguatá

Llaneridades y almas primorosas en Naiguatá

RCL les  invita a leer a Horacio Biord Castillo.-

 

La noche del domingo 08 de septiembre de 2018, Naiguatá, la hermosa población del estado Vargas enclavada entre la fachada norte del Ávila y el Mar Caribe, estaba rebosante de solemnidad y emoción. Esa noche recorría las calles de la amable población varguense la reliquia de la Virgen de Coromoto aparecida presumiblemente a mediados del siglo XVIII a un indio llamado Coromoto. De allí el nombre de la advocación mariana naiguatareña.

La procesión recorrió las calles de Naiguatá bajo la fresca noche litoralense, plena de estrellas y rumores de olas y en la montaña de cantos lejanos de grillos e insectos, visitando allá y acullá altares domésticos que los vecinos ofrecían como homenaje a su Madre celestial. Tras bajar de la iglesia del patrono San Francisco a la parte baja de la población y volver a subir por el barrio San Antonio, en la plaza se le rindió un homenaje a la Virgen aparecida, siempre custodiada por Eduardo Jesús Díaz vestido de indio y resguardando la reliquia.

Entonces, con el apoyo de la alcaldía del municipio Vargas, se dio inicio a una serie de actos. El primero de ellos consistió en un baile llanero a la Virgen. Luego se le cantó el himno nacional como un homenaje al que se sumaron unísonas las campanas del templo. Posteriormente varios danzas y coreografías llaneras y el “Alma Llanera”, canción con letra de Rafael Bolívar Coronado y música del Pedro Elías Gutiérrez, considerado como segundo himno nacional, como para resaltar el valor emotivo de la fiesta popular.

La Virgen de Naiguatá ha sido identificada como una manifestación de la Virgen de Coromoto de Guanare quizá por el nombre del indio que encontró en el manantial de Casapanare o La Boquita (en las instalaciones del actual Club Puerto Azul, ubicado en Naiguatá), pero un examen más detenido de los rasgos iconográficos permitiría pensar que se trata de una advocación diversa: la Virgen aparecida en Naiguatá, es decir, manifestada en una pequeña piedra.

La identificación entre la Virgen de Guanare y la de Naiguatá sostenida por largo tiempo quizá pudiera explicar el homenaje llanero rendido a la Virgen. Una explicación alternativa y además compatible con la anterior es interpretar que ese homenaje ilustra el fenómeno que he denominado llanerización de la cultura venezolana. Este último no es más que la intensidad y reiterado énfasis de rasgos llaneros o presuntamente llaneros en el imaginario de la identidad venezolana.

Los símbolos identitarios que mezclaban la bandera, el himno nacional, el “Alma llanera”, el joropo y la religiosidad como un tributo a la Virgen de Naiguatá me hicieron pensar nuevamente en la extraordinaria fuerza de lo llanero en la construcción de una identidad venezolana. Así, pues, la Virgen de Naiguatá, quizá por su identificación con la patrona de Venezuela pero también como expresión de la llanerización de la cultura venezolana, fue honrada y festejada “a la llanera”. Si bien tal homenaje tiene un gran valor en sí mismo, también nos permite pensar que la llanerización de la cultura venezolana implica la invisibilidad de rasgos y manifestaciones locales y regionales, como serían en este caso los relativos a los aborígenes de la región centro-norte de Venezuela, a la cual pertenece y está enclavada geográfica y culturalmente Naiguatá, así como también de las no menos relevantes herencia y presencia afrodescendientes en la costa central.

Contacto y comentarios: hbiordrcl@gmail.com

Escritor, investigador del IVIC y profesor de la UCAB