Reporte Católico Laico

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Embajador de Taiwán: “Acuerdo Vaticano-China, un triunfo para los católicos”

Embajador de Taiwán: “Acuerdo Vaticano-China, un triunfo para los católicos”

Pocos días después del histórico acuerdo por la designación de obispos entre la República Popular de China y la Santa Sede, Taiwán celebra su fiesta nacional a pocos pasos de la Plaza de San Pedro y su embajador asegura que el convenio suscrito es “un triunfo” para la Iglesia universal.

El acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular China para el nombramiento de obispos en ese país asiático “es un triunfo para los católicos del mundo”. Porque, por primera vez, el Partido Comunista reconoció al Papa como líder religioso de las comunidades cristianas en su territorio. Por eso, Taiwán “no está preocupado” por el convenio, firmado apenas el 22 de septiembre pasado. De todo eso está convencido el embajador de Taipei en el Vaticano, Matthew S.M. Lee, quien encabezó este martes 2 de octubre una animada recepción con motivo de la fiesta nacional de su país, a pocos pasos de la Plaza de San Pedro. 

Al margen de la celebración, Lee dijo al Vatican Insider que considera de gran importancia el reconocimiento al rol del pontífice por las autoridades de Pekín. Y bromeó afirmando que “son otros los que deberían estar preocupados” por el acuerdo provisional para la designación de obispos en la China continental. 

Antes, durante la recepción en la cual participaron diplomáticos, cardenales y eclesiásticos de la Curia Romana, el embajador había anticipado este concepto. En un discurso para nada elusivo, dejó sentada la posición de su país y lamentó la “intención de la China comunista” de quitar a Taiwán toda influencia en el seno de las Naciones Unidas, así como de “restarle un rol significativo en la comunidad internacional”.  

“Como recientemente ha afirmado el ministro de exteriores Joseph Wu: ‘Taiwán es David con respecto a China-Goliat, pero prevaleceremos’. Gracias a la ayuda de los aliados globales que resisten a las crecientes potencias autocráticas-autoritarias, Taiwán proseguirá, perseverará y triunfará”, añadió. 

La expectativa de los presentes se centró en el tono de las palabras del embajador sobre el acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular. Se sabe, Taiwán reclama desde siempre ser considerada la verdadera República de China. Desde que el estadista militar Chiang Kai-shek se vio obligado a mudar el gobierno de la antigua China a la isla de Taipei, tras ser derrotado por los comunistas en 1949.  

Desde ese año, cuando Mao Tse Tung y el Partido Comunista proclamaron la República Popular, esta carece de relaciones diplomáticas con la Santa Sede. En las últimas décadas, Pekín ha ejercido presión sobre los aliados de Taiwán para que rompan vínculos institucionales con este. El Vaticano es la única entidad de Europa que aún mantiene relaciones bilaterales con Taipei, pero ante el avance de los lazos con la China continental corrió el rumor en Roma que estas podrían romperse. O, cuanto menos, modificarse. 

Al respecto, el embajador Lee subrayó que los obispos taiwaneses, quienes se reunieron con el Papa en mayo pasado, rechazan “cualquier chisme” sobre las relaciones de su país y la Sede Apostólica. Y apuntó: “Como (ha sido) declarado oficialmente por un alto funcionario del Vaticano: La Santa Sede continuará a ser un aliado de Taiwán en la familia de los pueblos”.  

Más adelante recordó el reciente acuerdo provisorio para el nombramiento de obispos en China, explicó que el mismo “corresponde exclusivamente a cuestiones de naturaleza religiosa y no diplomática” y marca el primer paso de para “afrontar cuestiones eclesiásticas pendientes desde hace demasiado tiempo”.  

“Se trata de un acuerdo significativo porque, por primera vez, el Partido Comunista Chino reconoce al Papa como líder de las comunidades católicas en China, abandonando así sus axiomas de no injerencia en los asuntos internos de China de parte de países extranjeros y de ningún vínculo de afiliación entre las religiones chinas y las extranjeras”, indicó.  

Y abundó: “Todos conocemos cuánto el Papa Francisco se ha empeñado con determinación a proteger a los fieles católicos que sufren en China continental. Sostenemos que, con este acto, el Vaticano mira a mantener la propia jerarquía eclesiástica, ofreciendo a los católicos de la China continental la posibilidad de profesar la propia fe en la normalidad, promoviendo la libertad religiosa”. 

Concluyó recordando algunas palabras del pontífice y pidió acompañar “con una ferviente oración y con fraterna amistad” a “nuestros hermanos y hermanas en China”, “en su difícil camino de reconciliación y de unidad esperando que, con el pasar del tiempo, sus sufrimientos sean aliviados y las divisiones sanadas”.  

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ-CIUDAD DEL VATICANO-VaticanInsider.es