Reporte Católico Laico

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Fracasó el plan

Fracasó el plan

RCL les invita a leer a Carlos Canache Mata.-

   Cuando se acerca el cumplimiento del segundo mes del lanzamiento del  “plan de recuperación, crecimiento y prosperidad económica” anunciado por Nicolás Maduro, su fracaso es inocultable. Así lo evidencian organismos internacionales, economistas y expertos en los análisis y cifras que aportan. No solo no se alcanzaron los resultados que, por ignorancia del tema económico, esperaba el oficialismo, sino que los indicadores muestran y demuestran que la crisis se agrava y profundiza.

   Se engañó a la gente, o se creyó que se le engañaba, con un aumento de 5.900% del salario mínimo, al pasarlo de 30 a 1.800 bolívares soberanos al mes, mientras se dejaban intactas las causas de la hiperinflación que arrastramos desde noviembre del año pasado y pulveriza el poder de compra salarial, lo que se llama el salario real. Nada se logra con un aumento nominal del salario si no se acompaña con una reforma fiscal, monetaria y cambiaria que equilibre y estabilice los precios. Por haberse procedido con una incompetencia inigualable es que presenciamos que no hay ingreso que aguante la voracidad de la hiperinflación desatada, al punto que un reputado economista (José Manuel Puente) declara que “el salario de los venezolanos es más bajo que el de los haitianos y los cubanos”.  Hace cuatro días, el lunes de esta semana, el FMI publicó un nuevo informe en el que señala que la inflación cerrará en 1.370.000% (sí, un millón trescientos setenta mil por ciento), superando el cálculo que había proyectado en julio, y que, ¡horror!, llegará en el 2019 a 10.000.000%. Como para pasar el hambre en la estratosfera.

   El disparo sideral  hiperinflacionario corre parejas con una contracción económica, de causación multifactorial, que va por cinco años consecutivos y que, gracias a la gestión de Maduro, ha reducido el PIB en alrededor de un 50%. El incremento salarial mal implementado y su impacto en los beneficios laborales ha elevado los costos y, en consecuencia, las empresas se han visto en la necesidad de negociar ajustes con los sindicatos o reducir sus plantillas o bajar las santamarías.  He aquí la explicación de que tengamos una alta tasa de desempleo, que si fue del 27,1% el año pasado, con las nuevas medidas en ejecución será mayor (34,3%, según proyección del FMI).

   Hay otros problemas que este aficionado al estudio de las cuestiones económicas ya no tiene espacio para comentar, pero no sin antes decir que tal vez sea la crisis económica quien terminará de abrirle la puerta al gobierno para que se vaya.