Reporte Católico Laico

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Mensaje Pastoral del Arzobispo de Nueva York

Mensaje Pastoral del Arzobispo de Nueva York

Querida Familia de la Arquidiócesis de Nueva York:

Durante este difícil  verano, he escuchado mucho. Varios de ustedes me han confiado estar decepcionados, indignados,  desconcertados y frustrados por la crisis en desarrollo a  causa de los abusos sexuales en la Iglesia. No me asusta decir que yo también lo estoy. Este ha sido un doloroso período para todos los católicos. Algunos de ustedes deben haberme oído hablar de mi propia madre, de 90 años, quien reside en un hogar de asistencia y me ha dicho que siente verguenza, como católica, cuando debe presentarse en el comedor para compartir con otros residentes.

A menudo me dicen: “Cardenal Dolan, estamos comenzando a perder la confianza en sus obispos”. Y sin esa confianza, no es mucho lo que me queda.

Si, desde el 2002, la Iglesia ha venido dando  algunas buenas zancadas  en el combate al crimen y al pecado del abuso sexual a menores, especialmente a través de la “tolerancia cero” para cualquier sacerdote, diácono  u obispo culpable, además de acercarnos a la víctima-sobreviviente, la cual permanece como nuestra primera preocupación. Anunciaré nuevas iniciativas hoy para mejorar nuestros esfuerzos en la protección de los niños tanto como adultos vulnerables. Colocaré todo en mi blog www.cardinaldolan.org, esperando que ustedes se tomen un tiempo para conocer acerca de lo que estamos haciendo, lo que representa un muy buen primer paso para fortalecer esa confianza.  Pero esta breve carta no se propone defender nuestro récord o proveer una exhaustiva lista de programas e iniciativas en pro de la prevención de abusos. Ya habrá tiempo para esa misiva.

Solo quiero aprovechar esta oportunidad para decirles que, como su arzobispo, estoy con ustedes y que estoy dispuesto a la transparencia, a la  responsabilidad y a la acción. De esta manera responderé a sus exigencias.

La semana pasada, tuve el triste deber de celebrar la Misa de funeral de un sacerdote de la arquidiócesis de Nueva York quien murió prematuramente, a la edad de 49 años. Había allí presentes una docena de sacerdotes y, como ustedes probablemente supondrán, la actual crisis de la Iglesia era el mayor tema de conversación.

A medida que la procesión avanzaba por la nave central, al comienzo de la Misa, me sentí conmovido por la enorme cantidad de personas que estaban allí, reunidas para rezar por el reposo del alma del hombre que ellos conocieron como un buen y fervoroso sacerdote y para dar gracias a Dios por el regalo de su ministerio. La asamblea se manifestó en una prolongada ovación para él al final de la Misa. “Cardenal Dolan –me dijo un pastor- la gente aquí quiso mucho al Padre Charlie. Ellos aman su fe y a su sacerdote. Ellos solo quieren estar seguros de que sus obispos entienden el problema y van a actuar correctamente”.

Un buen recordatorio.

Les ruego sus oraciones, antes que nada y sobre todo por las víctimas-sobrevivientes de abusos, pero  también por todos nuestros buenos y fieles sacerdotes y diáconos que sufren y, finalmente, por mí como su arzobispo para que el Espíritu Santo me guíe y, juntos, hagamos frente a esta crisis..

Fiel en Cristo,

+Timothy Michael Cardenal Dolan


Arzobispo de Nueva York  

(Traducción: Macky Arenas)  

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Versión original del inglés:


Dear Family of the Archdiocese of New York:

Over this difficult summer, I’ve done a lot of listening. Many of you have told me that you are upset, angry, bewildered, and frustrated about the ongoing crisis of sexual abuse in the Church. I am not afraid to say that so am I. This has been a painful period for all Catholics. Some of you may have heard me talk about my own mother, now 90 years old and in assisted living, telling me that she’s embarrassed, as a Catholic, to go into the dining room with her fellow residents.

Most stinging, though, is hearing, “Cardinal Dolan, we are beginning to lose trust in you bishops.” And without that trust, I don’t have a lot left.

Yes, since 2002, the Church has made great strides in combating the crime and sin of sexual abuse of minors, especially by “zero tolerance” of any guilty priest, deacon, or bishop, and by reaching out to victim-survivors, who must remain our first concern. I will be announcing some new initiatives today on how to enhance our efforts to protect children as well as vulnerable adults. I will be putting my statement on my blog at  www.cardinaldolan.org, and I hope you take the time to learn about what we’re doing, and that this becomes a good first step in strengthening that trust. But this brief letter is not meant to defend our record or provide a comprehensive list of programs and abuse prevention efforts. There will be time for that later.

I just wanted to take this opportunity to let you know that, as your archbishop, I am with you, and I am committed to  transparency, accountability, and action. That’s what I’ve heard you request.

Last week, I had the sad duty of celebrating the funeral Mass of a priest of the Archdiocese of New York, who died way-too-soon at the age of 49. There were several dozen priests present, and, as you would probably expect, the Church’s current crisis was a major topic of discussion.

As the procession made its way down the center aisle at the start of Mass, I was moved and inspired by the huge number of people who were there to pray for the repose of the soul of a man they knew to be a good and faithful priest, and to thank God for the gift of his priesthood. The congregation even stood in a prolonged ovation for him at the end of Mass. “Cardinal Dolan,” the pastor said to me, “The people here loved Father Charlie. They love their faith and their priests. They just want to know that the bishops understand the problem and are acting correctly.”

A good reminder.

Might I ask for your prayers — first and foremost for the victim-survivors of abuse, but also for all of our good and faithful priests and deacons who are suffering, and, finally, for me as your archbishop that the Holy Spirit will guide me as, together, we face this current crisis.


Faithfully in Christ,

+Timothy Michael Cardinal Dolan
Archbishop of New York