Reporte Católico Laico

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San Pablo VI, testigo

San Pablo VI, testigo

RCL les invita a leer a Beatríz Briceño Picón.- 

El 14 de octubre, Roma se vestirá de fiesta, en el marco del Sínodo sobre los jóvenes, para la canonización de dos nuevos santos muy cercanos: Pablo VI y Monseñor Romero, testigos del Evangelio de Jesucristo. El primero, San Pablo VI, fue el Papa que asumió la tarea de llevar a puerto el Concilio Vaticano II, promovido por San Juan XXIII.

Algunos consideran al futuro San Pablo VI como el primer Papa moderno, propulsor del diálogo con el mundo contemporáneo: peregrino de la paz, defensor de la vida y testigo incansable del Evangelio. Fue el “padre espiritual” de San Juan Pablo II a quien le correspondió la tarea de hacer vida en la Iglesia todo el proyecto conciliar. El Papa de las tempestades y del sufrimiento, Pablo VI, afirmaba que hoy los pueblos creen más a los testigos que a los maestros. Tenía razón. Pero a veces parece que sobran maestros y faltan testigos de estas categorías.

El nuevo santo, de profunda vida espiritual, cumplió una misión que cada día vemos más heroica en la vida de la Iglesia. Tuvo que enfrentar temporales doctrinales, morales y disciplinares y siempre ofreció sus penas y sufrimientos por la barca de Pedro que sostenía con sus propias manos.  Nunca olvido el verano de 1973, vivía yo en Madrid, cuando las páginas de la prensa mundial abrieron con la noticia de sus palabras “el humo del infierno está penetrando por las rendijas de la Iglesia”, no es textual.  Y hoy vemos como el demonio sigue incansable tratando de fracturar la unidad de la Iglesia de Jesucristo.

San Pablo VI, incomprendido por algunos y exaltado por muchísimos más, se colocará en este momento sobre la cima del monte de las bienaventuranzas y en el camino de la misericordia. Acudimos al nuevo santo de la mano del Papa Francisco, el pontífice que puso su misión a los pies del patrono de Italia y que nos ha pedido rezar a María el Santo Rosario e invocar a San Miguel Arcángel, en estos momentos de prueba.

La canonización de Pablo VI, es una ocasión de oro para releer sus encíclicas y para rezar con su testamento espiritual. También puede ser oportuno lograr que muchas personas conozcan su apasionante biografía y las películas que se han hecho sobre su vida.

Como dijo Mariano Fazio, uno de sus biógrafos, “Pablo VI gobernó la Iglesia desde el dolor. Asumió la carga pesada   que puso sobre sus hombros el Espíritu Santo un día de junio de 1963. Todo parecía que se estaba por vivir una nueva primavera de la fe. (…) En realidad llegó un largo invierno, frío como la guerra no declarada entre las dos superpotencias de entonces, los Estados Unidos y la Unión Soviética. No esquivó las responsabilidades, y enfrento la complejidad de los problemas que se le presentaban con serenidad de ánimo, basado en su profunda fe…”

Este año San Pablo VI nos sugerirá muchas cosas, iluminará nuevos caminos de solidaridad y justicia, de amor y de esperanza. Su canonización nos interpela y compromete. Recémosle a él por la vocación y la misión de los jóvenes del mundo que son el futuro de la humanidad.

Beatriz Briceño Picón

Periodista UCV- CNP

Fundación Mario Briceño Iragorry