Reporte Católico Laico

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Una manera más excelente

Una manera más excelente

RCL les invita a leer a Robert Royal.-

El Sínodo de los jóvenes finaliza su primera semana completa hoy y —hay que decirlo, al menos en función de lo que surgió de las sesiones cerradas— todo el ejercicio parece estar en un patrón de espera. Predicar las viejas virtudes teológicas de Fe, Esperanza y Caridad a los adolescentes puede no ser el mejor enfoque catequético para una generación profundamente sub-catequizada que necesita una preparación considerable antes de que pueda comprender el significado de tales fundamentos cristianos. Pero no está claro que las repeticiones interminables de Escucha, Apertura y Acompañamiento sean mucho mejores. Esperemos que eso cambie en las próximas semanas. Y ha habido poco más —aparte de la crisis de abuso y su efecto en las actitudes hacia la Iglesia— que se esté discutiendo mayormente. Las excepciones han sido, por así decirlo, excepcionales. Recibimos, temprano, una contribución del arzobispo Chaput que advirtió a otros obispos en contra de adular a los jóvenes haciendo parecer que ellos —los jóvenes—tenían mucho que enseñar a la Iglesia; y que la Iglesia tenía relativamente poco que proponer a cambio. Hablando del párrafo 51 del Documento de Trabajo que guía las deliberaciones, observó:     Creo que el parágrafo 51 es desorientador cuando habla de los jóvenes como los “vigilantes y sismógrafos de todas las edades”. Esto es una adulación falsa, y enmascara una pérdida de confianza adulta en la belleza y el poder continuos de las creencias que hemos recibido. En realidad, los jóvenes son, demasiado a menudo, productos de la época; moldeados en parte por las palabras, el amor, la confianza y el testimonio de sus padres y maestros; pero, más profundamente hoy en día, por una cultura que es a la vez profundamente atrayente y esencialmente atea. Chaput también tuvo el coraje y la claridad para afirmar que: “LGBTQ” y lenguaje similar no deben usarse en los documentos de la Iglesia, porque su uso sugiere que estos son grupos reales y autónomos, y la Iglesia, simplemente, no categoriza a las personas de esa manera”. A partir de ahí, prácticamente todos los oradores han preferido usar la retórica de la apertura y la bienvenida, para evitar una confrontación por el obvio choque entre la moral cristiana y las costumbres contemporáneas. Sin ser tan contundente como Chaput, el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, habló durante una sesión informativa ayer sobre lo que el Papa Francisco ha llamado “solidaridad entre las generaciones”, particularmente la importancia de que los jóvenes hablen con los abuelos sobre la fe. Esto también expande el horizonte, por supuesto, y aporta algo de sabiduría respecto del momento actual. Scicluna es el investigador de abuso número 1 del Vaticano; El Papa Francisco lo envió a Chile para investigar, y él produjo un amplio informe sobre esa situación, un  modelo para lo que se necesita hacer en otras naciones también. A muchos de nosotros nos gustaría que el Papa lo enviara a los Estados Unidos. Así, cuando Scicluna dijo ayer, que poco a poco están comprendiendo la crisis de abuso, pero la abordarán de manera más amplia en la reunión de jefes de obispos de febrero, uno se siente inclinado a darle un poco de manga. Especialmente desde que dijo, de manera bastante realista, que la mayor parte de la curación que se va a realizar se llevará a cabo, de manera relativamente tranquila, a nivel de parroquias y otros lugares concretos. Las controversias nos pueden distraer de eso; o, como dijo él: “Un árbol que cae en un bosque hace más ruido que un bosque que está creciendo”. También tuvimos una “intervención” bastante buena —no un momento de crisis, sino la palabra italiana para las observaciones que hace la gente durante el sínodo —de otro estadounidense, el obispo Robert Barron. A través de su proyecto Word on Fire[Palabra Incendiada] y otras actividades, ha estado involucrando a los jóvenes durante años y entiende aquello de tratar de “llegar a ellos donde están”. Pero, al igual que Chaput, es realista en cuanto a dónde se encuentran muchos jóvenes:     Innumerables encuestas y estudios realizados en los últimos diez años han confirmado que los jóvenes a menudo mencionan razones intelectuales cuando se les pregunta qué les ha llevado a abandonar la Iglesia o perder la confianza en ella. Entre las principales se encuentran las convicciones de que la religión se opone a la ciencia o que no puede resistir un examen racional, que sus creencias están pasadas de moda, un remanente de un tiempo primitivo, que la Biblia no es confiable, que las creencias religiosas dan lugar a la violencia, y Que Dios es una amenaza para la libertad humana. Esta ha sido una de las pocas referencias a los verdaderos contenidos intelectuales en la evangelización, que casi parece un no- iniciador, por no decir un obstáculo definitivo, para los demás participantes. En otras palabras, aún cuando uno trata de llegar a los jóvenes, debes reconocer la profunda huella de una cultura que niega los puntos de partida de la fe, y presentarles una versión más rica y profunda de la razón. Gran parte de la discusión dice correctamente que la Iglesia debe introducir a las personas en el conocimiento de Jesús, pero no va más allá de eso para explicar por qué es importante, o quién es Jesús. Ha habido algunas preguntas acerca de a qué jóvenes exactamente quiere llegar el sínodo. Los jóvenes participantes son en su mayoría católicos practicantes. Pero el papa, los obispos y los laicos han estado hablando extensamente, según algunos informes, sobre agnósticos y ateos, aquellos que se han decepcionado de la Iglesia y aquellos que nunca fueron entusiasmados por ella. A la Iglesia se le ha confiado la responsabilidad de predicar el Evangelio a todas las naciones; y explorar todas las vías es parte de ese mandato. Pero la gran cantidad de problemas y obstáculos para evangelizar a los jóvenes puede, sin una atención cuidadosa, dar lugar a enfoques complejos y, a veces, aparentemente conflictivos. Todo esto podría recordarle a uno cómo la Iglesia temprana también tuvo que abrirse camino en una cultura pagana hostil. Sabemos que dos cosas acerca de los cristianos impresionaron especialmente a los paganos en el Imperio Romano. Primero, estaban dispuestos a morir por la fe. Algunos paganos —como el médico Galeno, del siglo III— pensaban que los cristianos eran fanáticos, pero aún así, se sentían impresionados por la paz y el coraje con que se enfrentaban a la muerte. En el mundo antiguo, que no contaba con las tecnologías médicas que tenemos para sacarnos de esta espiral mortal, la virtud frente a la muerte era el logro final de los filósofos. Sócrates lo tenía, pero pocos más llegaron allí. Para los paganos, los cristianos —muchos de ellos gente común que enfrentaba una persecución brutal— podían hacer lo que solo los más raros filósofos paganos hacían. En segundo lugar, los romanos estaban impresionados por la caridad que mostraban los cristianos. Como comentó el emperador apóstata Juliano, los paganos no tenían nada como la fuerte red cristiana de ayuda y alivio mutuos. Pensaba que era un poco hipócrita, pero le impresionó, sin embargo. (Una de las razones de su apostasía fue que su primo cristiano, el emperador Constancio II, había asesinado a sus parientes cercanos, incluidos su madre y su padre). Aquello también debió haber impresionado a la gente común, ya que el Imperio tenía muchos cristianos antes de que finalizaran las persecuciones y la fe fuera legalizada. Así, pues: compromiso definitivo hasta el punto de estar dispuesto a morir por la verdad, y el amor conspicuo hacia el prójimo. En otras palabras, el paradigma clásico para cada ola de crecimiento o renovación de la Iglesia durante dos milenios, que se estableció temprano en la historia cristiana. Tal vez deberíamos hablar un poco menos sobre escuchar y dar la bienvenida en las próximas semanas, y más sobre esta potente combinación: fe, razón, caridad.

 Robert RoyalMartes 9 de octubre de 2018
Tomado/traducido, por Jorge Pardo Febres-Cordero, de: https://www.thecatholicthing.org/2018/10/09/a-more-excellent-way/