Reporte Católico Laico

/

«Magnificat», una revista que es un fenómeno social: «Ayuda a la gente a rezar, que es la solución»

«Magnificat», una revista que es un fenómeno social: «Ayuda a la gente a rezar, que es la solución»

Respaldo del cardenal O’Malley y Scott Hahn; en España la dirige Pablo Cervera.

La revista católica mensual Magnificat, que se distribuye en todo el mundo en nueve idiomas, entre ellos el español (con una edición para España y otra para las Américas), ha sido protagonista reciente de un reportaje en el diario francés Le Figaro, donde la categorizan como “un fenómeno social”, cuyos lectores forman una gran familia en crecimiento constante. Lo reproducimos a continuación:

Deborah y Monica no se dejan abatir. Es el sábado 6 de octubre y, con paso decidido, atraviesan el vestíbulo del inmenso Kings Theatre de Brooklyn, en Nueva York. La más joven tiene sesenta años, son americanas, negras, católicas y orgullosas de serlo. En el contexto explosivo de los casos de abuso sexual que envenenan el catolicismo estadounidense, ellas afirman sin complejos: “Somos 100% católicas. Nos reunimos para reforzar nuestra comunidad. ¡Es el momento de reconstruir!”. Con una vitalidad desbordante, vuelven a ponerse en marcha alzando los brazos, riéndose. Por nada al mundo se perderían el inicio deuna jornada prometedora. Un Magnificat Day, en el que se unen a otros tres mil fieles para rezar, compartir, consolarse.

Reconstruir… Todos los que se sientan en las butacas de terciopelo color burdeos de este antiguo teatro neoyorquino comparten la misma voluntad. Están “conmocionados” por los escándalos de pedofilia cometidos por una parte del clero, pero quieren avanzar, conscientes de que no será un camino de rosas. La multitud que entra en este teatro procede de los ambientes sociales más diversos, son de todos los colores, de todos los orígenes, imagen de un catolicismo americano más bien popular.

A veces no es fácil para ellos, en estos tiempos, vivir esa identidad católica en esta parte del Atlántico. Fouad, palestino de origen, procedente de Honduras, es ciudadano estadounidense. Testimonia: “Amo a la Iglesia. Voy a misa todos los días. Sí, estamos escandalizados, sobre todo por ciertos obispos que han cometido actos impropios. Esto ha afectado a nuestra fe, pero cada uno de nosotros es miembro de la Iglesia, del Cuerpo de Cristo. ¿Acaso no vino Jesús a perdonar nuestros pecados?”.

Katte, de 35 años, es de origen chino. Ella y su novio Jesús, de origen puertorriqueño, se acaban de convertir: “La conversión ha cambiado nuestras vidas. Estamos muy comprometidos con la parroquia. Pero combatimos contra una falsa imagen que domina hoy en día: la verdadera Iglesia católica ¡no tiene nada que ver con esos escándalos!”.

Una especie de misal de bolsillo

James Bony, sacerdote de origen indio, confirma este malestar, pero también la voluntad de no dejarse encasillar: “Hoy en día, la Iglesia católica significa Iglesia-escándalo. Pero ¡la Iglesia no es esto! ¿Quién más que ella se compromete en todo el mundo en el ámbito de la educación, de la salud, de la lucha contra la pobreza? Este contexto negativo es descorazonador. Evidentemente, es necesario corregir los errores. Nosotros, sin embargo, conservamos la esperanza: es el sentido de nuestra presencia aquí”. Este estudiante en los Estados Unidos se prepara para ir como misionero a Japón.

El evento está a punto de empezar. Una elegante mujer californiana de origen asiático, Bernie Neal, presidenta de la Fundación Magnificat, es la organizadora de este evento. Mientras sigue controlando los últimos detalles, tiene tiempo para explicar el porqué de esta jornada: “Es verdad, la Iglesia católica está sufriendo en estos momentos, pero tenemos que seguir rezando, porque Dios nunca nos abandona. Tenemos que reconocer humildemente nuestra dependencia de Jesús. No somos una élite. No hacemos ‘política’. No estamos en el ‘hacer’, sino que somos en el ‘ser'”.

Todo un programa… Efectivamente, no hay nada de político en este Magnificat Day. En los Estados Unidos, donde la expresión religiosa pública está totalmente admitida, no hay nada más natural que un evento de este tipo. Pero este evento no es banal, está efectivamente vinculado a un asombroso éxito francés en América

Magnificat: es la primera palabra de una oración de la Virgen María que podemos leer en el primer capítulo del Evangelio de Lucas, que significa: “Mi alma magnifica al Señor…”, traducido del griego, o “Proclama mi alma la grandeza del Señor”, a partir del latín. Es una de las oraciones fundacionales del cristianismo. Pero Magnificat es también, desde hace veinticinco años, el título de una revista francesa de espiritualidad, disponible hoy en día en nueve idiomas.

ReL

06 noviembre 2018