Reporte Católico Laico

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Mons Elizalde: “Francisco es un hombre de Dios. El hombre que necesita hoy la Iglesia universal”

Mons Elizalde: “Francisco es un hombre de Dios. El hombre que necesita hoy la Iglesia universal”

La diócesis de Vitoria celebra el Año Jubilar concedido por el papa por los 50 años de la Catedral Nueva

El día de la ceremonia de Pablo VI y Oscar Romero, al saludar al Papa, comenté los datos del repunte vocacional, y en ese momento, se volvió con sorpresa, y dijo: “País Vasco, ¿vocaciones? ¡milagro!”

El obispo de Vitoria ofrecía el lunes una rueda de prensa para presentar el Año Jubilar que con motivo de los 50 años de la Catedral Nueva el Papa Francisco ha concedido a la Diócesis. En el marco de esa rueda de prensa el obispo quiso salir también al paso de la demanda que sobre la Iglesia de San Francisco está llevando a cabo Memoria Gara.

Hemos querido aprovechar el inicio de este año Jubilar para publicar una amplia entrevista con monseñor Elizalde, quien cumplirá tres años al frente de la Diócesis de Vitoria el próximo 8 de enero.

El puente de la Inmaculada de este año viene cargado de celebraciones para la Diócesis de Vitoria, con especial relevancia del inicio de un Año Jubilar.

Así es. En la celebración por los 50 años de la consagración de la Catedral de María Inmaculada, que recordemos nace con la vocación de ser la catedral para todo el País Vasco, el Papa Francisco, a través de la Penitenciaría Apostólica, nos ha concedido este año de gracia que, cumpliendo una serie de requisitos, nos concede la indulgencia plenaria, que no es otra cosa que el estado de plenitud en la vida cristiana. Para ello peregrinando, visitando la catedral, participando de la eucaristía y celebrando el sacramento de la reconciliación con el diálogo personal y la absolución individual, y a ello sumando la oración por las intenciones del Santo Padre como signo de comunión son los requisitos para alcanzar esa indulgencia plenaria y con ello conseguir estar en forma espiritualmente, porque sanamos las huellas del pecado.

Esta celebración está abierta a todo el mundo, y especialmente en la diócesis a todas las parroquias, comunidades, grupos y asociaciones para que se pongan en camino.

Se va a privilegiar la eucaristía de los sábados a las 12:30 y la posibilidad una hora antes de disponer de confesores para quien lo desee. Además, para los grupos y comunidades que lo soliciten se les acompañará en una visita guiada por la catedral y el Museo de arte Sacro que alberga en su girola. Es una ocasión para las gentes de la zona rural de acercarse a Vitoria y para los de Vitoria-Gasteiz ciudad para renovar todos esa comunión diocesana y esa fraternidad. Por otro lado, también están previstas iniciativas de tipo cultural y artístico con conciertos y conferencias y tendremos hasta el toque dulce con la repostería de las Hermanas Clarisas que han propuesto un dulce típico del jubileo que se presentará en unas cajas azules, color que ha sido adoptado para el logotipo de este año jubilar.

El 7 de diciembre a las 5 de la tarde saldremos precisamente desde la iglesia de San Antonio en procesión hasta la catedral para cruzar la Puerta Santa. Con ese paso por la Puerta Santa y la posterior Eucaristía quedará abierto el Año Jubilar. A esta celebración ya han confirmado su asistencia el arzobispo de Burgos, el obispo de Bilbao y los vicarios de Pamplona y San Sebastián.

 

Al día siguiente, festividad de la Inmaculada, las diócesis del País Vasco celebran también el Día del Seminario, una jornada vocacional que, en el caso de Vitoria, tras años de sequía, se celebra con esperanza renovada.

Sin duda. Los siete seminaristas de la Redentoris Mater y los cinco de nuestro Seminario Diocesano son un renuevo en muchos ámbitos diocesanos, y también por ejemplo para la Facultad de Teología que ve como bajan la media de la edad de los alumnos. El testimonio de los seminaristas creo que puede ser muy positivo en nuestras comunidades, y que ellos pueden ser agentes de una pastoral vocacional que siga dando sus frutos.

Unos frutos que han llegado a oídos del Papa.

Si, cuando pudimos, el Vicario General, Carlos García Llata, y yo saludar al Santo Padre el día de la ceremonia de Pablo VI y Oscar Romero, y le transmitimos nuestro afecto y comunión por parte de la diócesis. En un momento de la conversación le comenté los datos del repunte vocacional, y en ese momento, se volvió con sorpresa, y dijo: “País Vasco, ¿vocaciones? ¡milagro!”. Esa es la anécdota.

Este año Jubilar coincide con la puesta en marcha de un nuevo PDE, Plan Diocesano de Evangelización. Concretamente en este año ¿cuáles son las líneas de este PDE sobre las que se va a trabajar?

Lo primero que quisiera decir es que estamos muy ilusionados porque en la elaboración de este Plan han participado mucho los laicos. Desde el Consejo Pastoral y desde el presbiterio queríamos pulsar, en continuidad con los dos planes anteriores, cómo se encuentra la Diócesis hoy y sus necesidades.

Este año comenzaremos por la línea 4ª “Compromiso de fe de una Iglesia social y samaritana” que se concreta en una apuesta por la ecología, el compromiso misionero, la difusión del voluntariado y la organización del mismo desde secretariados y delegaciones de la Diócesis, iniciativas de fomento del empleo en sectores como el trabajo de hogar o el trabajo para inmigrantes, iniciativas que permitan el alquiler de vivienda a inmigrantes que tienen grandes dificultades para optar a una vivienda; en definitiva son una serie de iniciativas de carácter social que se suman a las que ya existen y lleva desarrollando la Diócesis, muchas fruto precisamente de los planes anteriores.

Se persigue que el PDE y sus acciones den juego a las comunidades, sensibilice y reúna, convoque, y sea un reflejo de la vida que tiene esa comunidad, esa parroquia.

En este Tercer PDE encontramos iniciativas y propuestas novedosas, pero también otras que ya fueron planteadas en los planes anteriores. ¿Esto se debe a que fallan los agentes de pastoral, el clero o el pueblo fiel, o que hay aspectos en los que no se avanza y hay que insistir en ellos?

Yo no haría una lectura negativa. Nuestra diócesis está viva, y como la sociedad está en continua construcción. Por ello es lógico que la identidad de la Iglesia esté descrita por algunos acentos que son siempre los mismos, y que no son fáciles de encarnar en plenitud. Ahí si que puede darse una permanente insatisfacción porque no alcanzamos ese ideal. Pero eso no es malo, me gusta que se repitan itinerarios que ya se recogían en planes anteriores, porque eso no habla de fracaso, sino de continuidad, de ideas claras que se persiguen cada día.

Desde su llegada, hace ya casi tres años, la pastoral familiar y la pastoral con jóvenes ha ocupado un lugar preferente para usted. ¿Satisfecho de lo hecho hasta ahora?

Sí. La Iglesia cada vez más está tratando de definir y potenciar el mundo de los jóvenes y la familia. Prueba de ello son el sínodo de la familia de donde surgió el texto Amoris Laeticia, y el reciente sínodo de los jóvenes. Familia y juventud son los ámbitos donde creemos que la iglesia ha de fortalecerse, donde hay que cuidar la transmisión de la fe sobremanera. ¡Es que es un bien social! Cualquier pareja, dentro o fuera de la Iglesia, seguramente suscribiría gran parte de Amoris Laeticia. Tiene un horizonte mucho más universal que el de los bautizados. Y Yo pongo el acento ahí porque la renovación de nuestra diócesis, como la de otras, va por esa línea. Y en la media que los jóvenes sean conscientes de su ADN cristiano ello se reflejará en su vida y más adelante en sus proyectos de vida.

Organizar una diócesis no tiene que ser tarea fácil y a veces el obispo toma decisiones que no son muy bien recibidas. Por ejemplo, el traslado de sacerdotes. Y a veces los feligreses se preguntan ¿Por qué si estábamos contentos con D. Fulano el obispo ahora lo traslada de parroquia?

Empiezo por explicar que en los últimos años de D. Miguel como obispo no se hicieron muchos movimientos por deferencia precisamente a quien le sucediese. Así, llego yo a una diócesis que inicia un tiempo nuevo. Y ese tiempo nuevo se inicia con la elección de un equipo renovado de vicarios. Un equipo del que tengo que decir que estoy muy satisfecho: funciona, somos muy distintos, nos queremos, trabajamos a gusto.

Por otra parte, había movimientos en algunas parroquias que ya eran esperados, precisamente porque el relevo se había demorado en el tiempo. Por eso el primer año fueron muchos los cambios y soy consciente de que supuso un pequeño terremoto. Ciertamente algún caso se ha visto que no había sido acertado y se ha intentado subsanar, pero la mayoría han sido acertados y el tiempo lo va demostrando.

En todos los casos los cambios los he ido haciendo en diálogo con los sacerdotes protagonistas y con el equipo de vicarios, y en algunos casos también contando con las comunidades y con los agentes pastorales de la zona. También puede que algún caso haya sido más especial, pero el obispo, por respeto y discreción, no puede contar datos personales de nadie ni descubrir las circunstancias que se han dado detrás de cada cambio. Prefiero que caiga sobre mi silencio antes que dar explicaciones de las que no soy dueño.

Desde hace un tiempo hay una plataforma en Vitoria que demanda la conversión de la iglesia de San Francisco de Asís de Zaramaga en un centro para la memoria de las víctimas del 3 de marzo y de otras víctimas del franquismo fundamentalmente. ¿Hay posibilidades de que prospere esta demanda?

Soy muy sensible a este dato de la memoria de las víctimas del 3 de marzo. Tengo buena relación con la asociación 3 de marzo y, una de mis primeras decisiones como obispo al llegar a Vitoria fue, precisamente, dedicar una parte de la Iglesia de San Francisco para un uso compartido para la memoria de esos acontecimientos y hacer un convenio con la asociación 3 de marzo. Así se hizo, lo hemos cuidado y eso es parte de la iglesia de San Francisco.

Antes de llegar yo a la diócesis a esta iglesia de la Unidad Pastoral de Zaramaga ya se le había dado otro destino: sede de la Fundación belenista Francisco de Asís, con la exposición de belenes y las actividades que la rodean: escuela taller, visitas guiadas para colegios y otros colectivos. El 3 de marzo siempre estará ligado a la Iglesia de San Francisco. Por eso me parece que el uso compartido de esta iglesia, que no está desacralizada, es ejemplar.

Lo que no me parece tan ejemplar es que una plataforma diga, a bombo y platillo, que se quiere reunir con el obispo para que el obispado dedique esta iglesia a un uso exclusivo de la memoria. Y pida, a través de la prensa, una reunión que de diálogo no tiene nada porque parece que el resultado ya está servido. No tengo ningún inconveniente en reunirme con ellos, pero que sepan que lo que solicitan ya está atendido en ese mismo templo.

La Diócesis de Vitoria está ligada a la archidiócesis de Burgos por el reparto de demarcaciones eclesiásticas, pero, desde siempre, una gran parte de acciones pastorales se vienen haciendo juntamente con Bilbao, San Sebastián y Pamplona-Tudela. Una revisión de estas demarcaciones y la creación de una Provincia eclesiástica para las diócesis vascas y navarra siempre ha estado sobre la mesa en el Vaticano, pero las circunstancias políticas aconsejaban, al parecer, no dar pasos para ello. Las circunstancias han cambiado, ¿estamos ahora más cerca de hacer esos cambios?

La situación real de nuestra diócesis es que pertenece a la archidiócesis de Burgos, como Bilbao, y tenemos nuestras reuniones periódicas presididas por el arzobispo de Burgos. Pero como zona pastoral la realidad es que tenemos más cosas en común con San Sebastián y Pamplona, y también tenemos nuestras reuniones interdiocesanas, que la mayoría se hacen en Vitoria, y en las que se abordan todos esos aspectos que compartimos.

De momento el obispo de Bilbao y yo somos los que nos toca hacer doblete en esas reuniones, que también he de decir que supone un enriquecimiento grande para todas las diócesis. Pero efectivamente en este segundo momento de la transición española se van dando circunstancias para replantearnos una nueva división, reordenamiento, pero no solo para las diócesis vascas. Por lo tanto, en la medida que haya un nuevo acuerdo constitucional no habrá dificultad en un futuro, yo creo que próximo, en que la distribución de las diócesis sea distinta, y en lo que respecta a nosotros haya cambios.

Seguimos hablando de esa Iglesia que trasciende lo local, lo diocesano. Recientemente hemos conocido el relevo en la secretaría de la Conferencia Episcopal y lo siguiente será la renovación de cargos de este organismo. Algunas voces hablan de división en el episcopado de la Iglesia en España y de tendencias críticas con la línea del Papa Francisco. ¿Cómo están las cosas realmente?

Creo que hay una sintonía plena con el Papa Francisco por parte de todos los pastores. Independientemente del perfil del Papa, que yo considero que es una bendición para este tiempo y esta Iglesia nuestra. Por otro lado, dentro de la Iglesia siempre ha habido corrientes diferentes, dentro de la comunión hay sensibilidades distintas. Puedo decir que a mi la Conferencia Episcopal no me ha escandalizado, soy nuevo, llevo poco más de dos años y medio y, sí, veo personalizadas esas diferentes corrientes, pero dentro de una comunión, una fraternidad, un cariño mutuo. Pero eso mismo ocurre a pequeña escala en nuestro presbiterio. Creo que hay una comunión plena y sincera con el Papa. No he visto fisuras. Y los acentos que estamos viendo en Francisco cada uno de los obispos los estamos viendo como providenciales para el rejuvenecimiento de nuestras comunidades.

Damos un paso más hacia esa Iglesia Católica, Universal. Hay voces que vienen demandando un Concilio Vaticano III. Y Por otro lado estamos viendo cómo el Papa Francisco está promoviendo el instrumento de los Sínodos: para la Familia, para los jóvenes, el siguiente el de la Amazonía, … ¿es quizá esta, la de los Sínodos, una fórmula de Concilio por temas? ¿Es un modelo de aggiornamento de la Iglesia para el siglo XXI?

No. En la misma tradición de la Iglesia existe la costumbre de concilios nacionales, por zonas (Toledo, Cartago, …) en los que en comunión con “Pedro” la Iglesia se va reuniendo para dar respuesta a los problemas concretos. Eso desde los primeros siglos. Y a partir del Concilio Vaticano II esto se ha reforzado. Cada cierto tiempo y de forma sistemática, se han celebrado sínodos de obispos de carácter local o zonal. Y cuando el Papa habla de sinodalidad se refiere a caminar juntos. Lo que sí ha pasado es que, gracias a los medios de comunicación, a la participación efectiva más universal en las consultas previas, estos sínodos están teniendo más eco, sin duda alguna. La participación directa que los jóvenes han tenido en el reciente sínodo es ya una novedad.

Como miembro de la Comisión de la CEE que se ocupa del tema de la inmigración y la Trata de personas quisiera preguntarle respecto de si hay alguna novedad, algún paso que se esté dando en estos temas en la Iglesia, bien a nivel local, nacional o universal.

La primera novedad es que como este tema es cada vez más prioritario, la delegación tiene más peso y más trabajo dentro de la Conferencia Episcopal. Los más vulnerables, los más parecidos al rostro de Cristo están ahí, junto a nosotros. Y aquella intuición que surgió de constituir en todos los países un Grupo Santa Marta vemos que es difícil de encarnar, de poner en marcha. La coordinación con las fuerzas de seguridad es cada vez mayor, pero nos cuesta encontrar los cauces fluidos de colaboración constante. Pero desde la Iglesia católica en Inglaterra, donde ya han dado pasos y se ha constituido un Grupo Santa Marta nacional, nos van a ayudar. Y ahora estamos precisamente en ello en la Conferencia Episcopal española.

Por último, le pido una palabra sobre el Papa Francisco. ¿Qué destacaría de esta figura de la Iglesia?

Creo que es un hombre de Dios. El hombre que necesita hoy la Iglesia universal. Me ha impresionado mucho en esta crisis de los abusos que le ha salpicado y en la que se ha intentado atacarle en la línea de flotación, su actitud, su firmeza, su serenidad, su discernimiento. Para mi es una constante inspiración en mi servicio a la Diócesis de Vitoria. Siempre he dicho que me encuentro como pez en el agua en sus planteamientos, en su identidad, en lo que piensa de la Iglesia, y en su continuidad con los pontificados de Benedicto XVI y San Juan Pablo II.

Terminamos, si le parece, con una invitación a participar en el Jubileo Diocesano.

Queremos ser una Diócesis abierta, hospitalaria, acogedora de manera que todo el mundo está invitado a peregrinar a nuestra Catedral Nueva, a ganar la indulgencia plenaria y a visitar nuestra ciudad Vitoria-Gasteiz

La Rueda de Prensa.

Con motivo de la presentación del Año Jubilar el obispado organizó una rueda de prensa en la que monseñor Elizalde estaba acompañado por el Vicario de Ciudad y párroco de la Catedral, Unai Ibáñez, por la directora de Cáritas Vitoria, Maite Sebal y por la delegada diocesana de patrimonio Susana Aréchaga.

Elizalde hizo un repaso por la historia y la génesis de la construcción de la Catedral de María Inmaculada, que fue iniciada por el navarro José Cadena y Eleta, obispo de Vitoria, quien anunció su proyecto el 26 de febrero de 1905. Esta Catedral se construyó siendo Vitoria la Diócesis que acogía a Bilbao y San Sebastián, que más tarde serían diócesis independientes. Por lo tanto, esta Catedral se ideó como la Catedral para todo el País Vasco. También presentó el texto de la carta pastoral que ha escrito con este motivo y en la que subrayó como eje del año jubilar el “trabajar con entusiasmo y esperanza por la vida como vocación”.

El vicario Unai Ibáñez presentó el programa y guion de la apertura del Año Jubilar y el proyecto misionero que se llevará a cabo en la R.D. del Congo como fruto de este año Jubilar. El Apoyo a la Casa Kilela Balanda que la Diócesis de Lubumbashi dedica a la acogida y atención de mujeres embarazadas y madres con niños pequeños.
Maite Sebal presentó por su parte el proyecto de promoción social que desde Cáritas se ha escogido para ser apadrinado por el Jubileo. El “Curso de habilidades sociales y promoción laboral en tareas básicas de atención domiciliaria” que desarrollará Cáritas. Un curso de 180 horas al que podrán optar 15 personas que serán capacitadas con una formación técnica y también con habilidades sociales y de comunicación. El perfil que en gran parte accederá a este curso es el de mujer, inmigrante y sin estudios.

Susana Aréchaga, como responsable de Patrimonio, se ocupó de la oferta cultural que con motivo de los 50 años de la inauguración de la Catedral albergará el templo catedralicio: las visitas guiadas de los sábados y domingos que serán gratuitas; una exposición que ofrecerá documentos y piezas vinculadas con la historia de esta catedral; y diversos actos culturales entre los que destacó varios conciertos que están programados, aunque de momento solo tiene fecha el del próximo 13 de diciembre a favor de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Dios a cargo de la Coral de Mondragón.

Como “postre” cultural presentó a los medios, que pudieron catar, unos nevaditos que serán el dulce del jubileo y que recibirán nombre tras el concurso que abrirá este viernes el obispado a través de su cuenta de Instagram.
Durante la rueda de prensa se preguntó sobre la continuidad de las obras en la Catedral Nueva, a lo que Aréchaga dijo que el coste de cualquier actuación hoy no es como antiguamente, por lo que lo que no está dentro de las prioridades.

El obispo fue interrogado sobre la demanda de Memoria Gara sobre la iglesia de San Francisco a lo que se ha remitido al acuerdo suscrito con la Asociación 3 de marzo; sobre las declaraciones del colegio de Gaztelueta tras la sentencia que condena a uno de sus profesores, en las que, respetando las sentencias judiciales respeta también el derecho de opinión de la dirección del centro escolar; y sobre las medidas que de acogida a las víctimas de abusos y de la gestión de este tema se puedan llevar a cabo en la diócesis, donde se ha remitido a los pasos que se están dando desde la Conferencia Episcopal Española.

Non solum sed etiam

Se podrá compartir o discrepar de las opiniones y decisiones que desde el obispado de Vitoria se lleven a cabo. Pero lo que valoro sobre manera en la etapa de Monseñor Elizalde es el modelo de relación que con los medios de comunicación se está teniendo, tanto por parte del obispo, como de sus vicarios, como de la misma delegación de medios de comunicación, con un equipo que cuida no solo la relación con los profesionales de los medios de comunicación sino su presencia en las redes sociales, algo muy importante en la vida de hoy si se quiere llegar al mayor número de personas.

Y no lo digo porque hoy hayan agasajado con un dulce del jubileo y un poco de ese vino dulce que los curas usan en misa.

Vicente Luis García, 05 de diciembre de 2018-RD