Reporte Católico Laico

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Salutación de Navidad del Cardenal Emérito, Jorge Urosa Savino

Salutación de Navidad del Cardenal Emérito, Jorge Urosa Savino

Saludos de Año Nuevo 2019!

A mis queridos hermanos  el Cardenal Baltazar Porras Cardozo, Administrador Apostólico de Caracas y  a todos los Obispos Auxiliares; a los venerables sacerdotes y diáconos; a los hermanos y hermanas miembros  de los Institutos de vida consagrada, y a todos los católicos de nuestra Iglesia caraqueña:   ¡Saludos y bendiciones de Dios Nuestro Señor!

Con gran afecto, al acercarse este nuevo año 2019, tengo el gusto de dirigirme a Ustedes como antiguo Arzobispo de Caracas y   miembro activo de esta caraqueña Iglesia de Dios, para saludarlos y elevar  mis mejores votos ante el Señor por su paz y bien en este nuevo año que se acerca.

LA NAVIDAD

Con gran alegría estamos celebrando el extraordinario regalo que Dios nos dio hace ya más de dos mil años: la encarnación y nacimiento de su divino hijo, Nuestro Señor Jesucristo. La Navidad reaviva en nosotros la manifestación de la inmensa bondad de Dios, quien ha querido enviarnos a su Divino Hijo, rostro   de su misericordia, para indicarnos el camino de la felicidad y de la salvación eterna. Sí hermanos: la Navidad es la presencia viva de Jesús, Dios con nosotros, nuestro hermano, y amigo, nuestro salvador, el camino la verdad y la vida.

Confortados por esa realidad, nos llenamos de esperanza en medio de tantas dificultades de todo orden. La Navidad nos recuerda la inmensa grandeza de cada uno de nosotros, personas creadas a imagen y semejanza de Dios, de su Hijo Jesús, llamados a vivir para siempre y a ser eternamente felices. Por eso, a pesar de todos los problemas que nos aquejan, podemos  enfrentar  el próximo año confiadamente, con serenidad, con fortaleza, con la seguridad de que Dios está con nosotros.

Animados por Jesús, escuchando su palabra, iluminados por la luz de Cristo, podemos caminar en  medio  de las tinieblas de un mundo violento y confundido, golpeado por la indiferencia religiosa, por el secularismo que quiere sacar a Dios de la vida de los seres humanos, por la impiedad antirreligiosa que milita en contra de  las religiones y especialmente en contra de nuestra santa Religión y de la Iglesia católica.

Fortalecidos por  la presencia de Jesús Salvador en el mundo, los animo a ir adelante confiados en  la bondad de Dios, animados a escuchar y cumplir su Palabra, que es palabra de vida eterna, y que nos guía hacia la felicidad. Y los invito a vivir con entusiasmo y determinación el mandamiento supremo de Jesús, que es el amor a Dios y el amor al prójimo.

 

EL NUEVO AÑO 2019

En las difíciles circunstancias de  gravísima crisis política económica y social en Venezuela, con tantas penurias y sufrimientos, estamos llamados por Dios Nuestro Señor   a amar a nuestros hermanos y a trabajar con fuerza por el bienestar de todos,  y especialmente a defender  los derechos humanos. Amar a Dios nos exige ser solidarios con  nuestros semejantes, y ayudarlos en cualquier circunstancia en que se encuentren. Movidos  por el amor de Dios y con su ayuda, trabajemos, pues,  con fuerza y esperanza en este nuevo año 2019 por un mundo mejor, y activamente promovamos la justicia y la paz.

Invito especialmente a los dirigentes de la sociedad, en los diversos sectores del país, en los gremios, sindicatos, universidades, academias, medios de comunicación social, en  los movimientos sociales,  en la Fuerza Armada Nacional, en los partidos y agrupaciones políticas, a luchar con fuerza por una  Venezuela próspera y fraterna, por implantar la libertad y la justicia, para superar las circunstancias difíciles y negativas en que nos encontramos.

CONCLUSION

Queridas hermanas y hermanos:

Al saludarlos con gran afecto, expreso mi cercanía y solidaridad especialmente a los que han perdido algún ser querido en este año, especialmente por la violencia tanto común como política; a los que están presos, a los que están enfermos, a quienes se encuentran solos y tristes. Dios está con nosotros, queridos hermanos. Jesús desde el pesebre de Belén y desde el árbol de la cruz nos acompaña siempre en nuestras penas.

¡Acerquémonos  más a Dios en este nuevo año! Unámonos  a Jesucristo, nuestro salvador, y vivamos como hermanos. Pidamos para ello la maternal ayuda de nuestra amorosa madre celestial, María Santísima de Coromoto, Patrona de Venezuela y de nuestra Arquidiócesis de Caracas.

Con mi afectuosa bendición episcopal,

Caracas, 27 de diciembre de 2018

 

CARDENAL JORGE UROSA SAVINO,

ARZOBISPO EMÉRITO DE CARACAS.