Reporte Católico Laico

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Así fue  ejecutado el crimen de Gandhi    (II)

Así fue  ejecutado el crimen de Gandhi    (II)

RCL les invita a leer a Raúl Sanz Machado.-

 

Fuente y referencia “Esta Noche la Libertad”. Dominique Lapierre y Larry Collins. Plaza & Janes, Editores, S.A. 1975. España.

 

A las 5.17 de la tarde de un dia como hoy,  30 de enero de 1948, el fanático hindú Nathuram Godsé, confundido entre los numerosos asistentes que acudían a la oración vespertina de Gandhi, ubicado a escasos metros, en  el jardín de su modesta residencia de Birla House en Nueva Delhi, extrajo su revólver Beretta y disparó a bocajarro 3 balazos contra el pecho desnudo de su víctima: ¡Oh…Dios mío, suspiró el Mahatma, mientras se desplomaba con su inmaculado khadi –manta blanca tejida por él, manchada de sangre–  que cubría parte de su cuerpo.  El Gobernador General de India, Lord Luis Mountbatten, amigo entrañable de Gandhi, quien había sido el ultimo Virrey y figura protagónica del proceso de independencia el año anterior, se enteró de la tragedia, cuando regresaba de un paseo a caballo y se dirigió a su Palacio, preguntando ¿Quién es el asesino?  ¿Un musulmán o un Hindú?  Nadie lo sabía. Luego se dirigió a Birla House, donde una inmensa multitud se había congregado en la puerta de entrada.  Mientras el Gobernador se abría paso, un hombre contorsionado por el odio gritó: “el que ha matado a Gandhi  es un musulmán”. Tras un súbito silencio, Mountbatten replicó airadamente: “Estás completamente loco, sabes muy bien que fue un hindú. Si el asesino es un musulmán, India sufrirá una de las matanzas más espantosas que jamás haya conocido el mundo”.

 

Su obstinado opositor musulmán, Mohammed Alí Jinnah, fundador del Pakistán tras su separación de India, envió un cálido mensaje de condolencia, donde expresó: “No puede haber controversias frente a su muerte, pues Gandhi era uno de los más grandes hombres que jamás haya conocido la comunidad hindú”. Quince días antes, Gandhi había puesto en juego su vida  por más de 100 millones de  musulmanes residenciados en India

 

El cuerpo de Gandhi fue acostado en su cama; Abha una de sus inseparables sobrinas-nietas, lo cubrió con su manta  ensangrentada, mientras su hermana Manu recogía sus escasos bienes: unos suecos de madera, sus anteojos, su Gita-Biblia espiritual–,  su viejo reloj Ingersol y su palangana, recuerdo de su prisión de Yeravda. Cuando entró el Gobernador Mountbatten, su amigo personal, la habitación ya estaba colmada. Lívido, Jawaharlal Nehru Primer Ministro de la India independiente, se hallaba sentado en el suelo, recostado a la pared con el rostro cubierto de lágrimas.  El diario Hindustan Standard, desplegó la noticia en la primera página orlada de negro, para destacar la magnitud del acontecimiento: “Gandhi ha sido asesinado por su propio pueblo, por cuya redención vivió. Esta segunda crucifixión en la historia humana, tuvo lugar un viernes, día en que fue muerto Jesús, 1915 años antes. Padre perdónalos”*

El cuerpo fue bajado a la terraza después de medianoche y permaneció allí acompañado por sus sobrinas-nietas, su secretario, sus hijos y personas que habían permanecido a su lado en las horas gloriosas u dolorosas del último año de su vida.

*Escrito en 1948 N.R.

 

Al amanecer, cuando Gandhi acostumbraba hacer su primera oración, sus compañeros se sentaron junto a su cadáver y entonaron un sentido cántico de despedida, en medio de sollozos: “Cúbrete de polvo, porque con él serás una misma cosa, toma tu baño y ponte tu vestido nuevo, porque vas a un lugar desde el que no se regresa”.  Durante toda la noche el pueblo hindú acudió a rendir homenaje a su difunto, en medio de lamentaciones, gemidos y llantos. Después a las 11 am. el cadáver fue conducido a su destino final, la pira de Rajghat, lugar de los reyes a  orillas del Yamuna.  Ante el inmenso desfile, el hombre que había contribuido más que nadie a lograr la independencia del imperio británico recibía a su muerte, un homenaje que sobrepasaba todos los sueños de los Virreyes. Los hijos de Gandhi depositaron su cuerpo en la pira sobre grandes leños de madera de sándalo, en medio de una indescriptible confusión donde todos querían tocar el sudario y derramar flores. En el momento en el que el inmenso brasero llegaba a su apogeo, de un millón de voces brotó un clamoroso despido: “El Mahatma Gandhi se ha hecho inmortal”.  Sus restos fueron sumergidos, 12 días después de la cremación, en el río Sangman  uno de los más sagrados del hinduismo que fluía hacia el mar.

La muerte de Gandhi puso fin a las matanzas religiosas de las ciudades y aldeas de la India que la  asolaba desde hacía 2 años. El  asesino Nathuran fue apresado en el acto con el revólver humeante en la mano, sin oponer resistencia.  Posteriormente cayeron apresados sus cómplices, Narayan  Apté y Vishnu Karkare a causa de una mujer que condujo a la detención de otros implicados. El proceso se abrió el 27 de mayo de 1948 y el asesino Godsé reinvindicó para sí la entera responsabilidad del hecho, siendo condenado a la pena capital y algunos de los cómplices,  a cadena perpetua,  aunque fueron indultados, por buena conducta,  cuando cumplieron 21 años de cárcel. Los hijos de Gandhi e innumerables discípulos, honraron la memoria de su padre elevando reiteradas peticiones de clemencia, para salvarles la vida a los principales implicados.  Jawaharlal Nehru, el más íntimo compañero del profeta de la no violencia, se negó a intervenir para salvarles la vida. Al rechazar el indulto, al amanecer del 15 de noviembre de 1949, fueron conducidos al patíbulo de la prisión de Ambala para sufrir la pena de la horca.

Quedó el monumento edificado por la India a la gloria del Mahatma Gandhi; es una simple plataforma de piedra negra, erigida en el emplazamiento de su pira funeraria a la orilla del rio sagrado Yamuna, donde quedaron grabadas sus palabras, como un testamento imperecedero:

“Quisiera que la India fuese lo bastante libre y fuerte para ser capaz de ofrecerse en holocauto por un mundo mejor. Cada hombre debe sacrificarse por su familia, ésta por la aldea, la aldea por el distrito, el distrito por la provincia, la provincia por la nación y la nación por todos. Deseo el advenimiento del  Khundai Ráj, el  Reino de Dios sobre la Tierra”