Reporte Católico Laico

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Calvani, Nacionalismo Democrático y OPEP

Calvani, Nacionalismo Democrático  y OPEP

RCL les invita a leer a Luis Xavier Grisanti.-

Nacionalismo Democrático y Derecho Internacional.-

Los procesos de descolonización en África, Asia y el Caribe, la creciente brecha entre el desarrollo y el subdesarrollo de las naciones y el propio conflicto Este – Oeste dan origen, en los años 70 del siglo XX, al surgimiento de estrategias y políticas nacionalistas orientadas a la búsqueda de un nuevo orden económico mundial mas justo.

La defensa del valor de las materias primas y de los recursos naturales se convierten en un elemento crucial para la corrección de los desequilibrios en la distribución del ingreso y la riqueza mundiales. El predominio de criterios de la Guerra Fría como único elemento de interacción entre las naciones impide dar prioridad a los problemas del desarrollo en las relaciones internacionales (Calvani y la trilogía de la paz: desarrollo, justicia e igualdad, RCL, enero 2019).

Durante su ejercicio como ministro de Relaciones Exteriores (1969-1974), Arístides Calvani observa que las relaciones de dependencia entre las naciones ricas y pobres no se circunscriben al mundo capitalista, sino que también se manifiestan entre los países de economía centralizada, practicantes del “socialismo real.” Es necesario despresurizar la confrontación Este – Oeste y colocar las desigualdades socioeconómicas entre el Norte y el Sur en el tope de la agenda internacional, bajo los principios del Bien Común Universal y la Justicia Social Internacional (Calvani, la economía supranacional y la sociedad universal, RCL, enero 2019).

En el pasado, la reivindicación del principio de soberanía nacional sobre los recursos naturales se dirimía por medios violentos, intervenciones militares o nacionalizaciones traumáticas. La nacionalización de la industria petrolera mexicana en 1938 fue un acto justificado de soberanía en las condiciones de entonces; pero obstaculizó la inversión y la expansión de su capacidad productiva por décadas. Petróleos Mexicanos (PEMEX) devino en un ente burocratizado e ineficiente.

A los sistemas de dependencia económica entre naciones desarrolladas y subdesarrolladas y a los procesos traumáticos de control soberano sobre las materias primas y los recursos naturales, el presidente Caldera y el canciller Calvani anteponen el concepto del nacionalismo democrático.

El nacionalismo democrático supone reivindicar el derecho soberano de los países en desarrollo sobre sus industrias extractivas mediante el diálogo y la cooperación, no la confrontación o los conflictos armados. El nacionalismo democrático no es contra ningún país o empresa multinacional. Las relaciones económicas internacionales pueden desenvolverse respetando el ordenamiento jurídico nacional e internacional, sin infringir el Estado de Derecho y el principio de la legalidad. El nacionalismo democrático reconoce los derechos legítimos de los inversionistas y rechaza las estatizaciones arbitrarias sin indemnización. Calvani lo define:

“Ese nacionalismo es, además, democrático. No se trata, en efecto, de una «apoteosis del egoísmo nacional;» ni de crear un espíritu nacionalista que impele al exclusivismo nacional, aislando a los pueblos y oprimiéndolos. Ese fue el nacionalismo imperialista europeo, exclusivo y excluyente…Ese nacionalismo es «democrático» porque una sociedad debe corresponder al interés de las comunidades que la integran y concordar con el interés general de la región y del mundo; en otras palabras, de la humanidad…”

Las capacidades de generación de empleo y riqueza, transferencia de tecnología y de conocimientos, flujos de capital y circuitos de mercado pueden ser puestas a disposición de los países en vías de desarrollo por medio de relaciones armónicas y productivas con las naciones avanzadas y sus empresas transnacionales.

LA OPEP Y EL NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

El nacionalismo democrático no promueve la confrontación con otros países y el presidente Caldera se refiere de la siguiente manera en el caso de la OPEP:

Cuando defendemos precios mejores para nuestro petróleo es porque lo creemos justo; …cuando presentamos la proposición de un Banco de la OPEP y la dotación de fondos especiales para facilitar la situación a países en desarrollo, todo ello ha sido animado por un nacionalismo ferviente enmarcado en una honesta concepción de la justicia.”

Ocurre un cambio estructural en el mercado petrolero mundial a partir de 1970. El robusto crecimiento económico global de la postguerra alienta el consumo petrolero, el cual crece a tasas del 7% interanual.  Los Estados Unidos y Venezuela llegan a su máximo de producción aquel año, dentro de los parámetros de precio y tecnología de la época. La demanda supera la oferta y sólo la OPEP puede suplir sus incrementos. En la Libia de Muammar Gadafi, el líder árabe confronta a la transnacional Occidental y deja caer la producción hasta que la empresa estadounidense cede. Libia obtiene precios de referencia mejores para sus crudos y aumentos impositivos nunca logrados.

En Venezuela, el Congreso Nacional faculta al Ejecutivo Nacional, en diciembre de 1970, a fijar unilateralmente los valores de referencia o de exportación para efectos fiscales. Una Comisión Especial del Parlamento, presidida por el entonces diputado Arturo Hernández Grisanti, aprueba una reforma de la Ley de Impuesto sobre la Renta, y el presidente Caldera firma inmediatamente su Ejecútese. El Congreso también eleva a 60% la tasa de impuesto sobre la renta a las ganancias netas de las empresas concesionarias. En febrero de 1971, la OPEP recoge en una resolución la reforma venezolana.

Es el inicio de la ola nacionalista que marcará las relaciones económicas internacionales durante la década de los años 70. Arabia Saudí, Argelia, Irán, Libia, Irak, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Venezuela nacionalizan sus industrias petroleras. Se detiene la larga depresión en los precios del petróleo, los cuales pasan de $1,80/ en 1969, a $3,71/b en 1973 (cesta venezolana de crudos y productos refinados). En 1974, luego de la Guerra del Yom Kippur y del embargo petrolero árabe a Occidente, los precios de la cesta venezolana se triplican y ascienden a $10,53/b.

El gobierno del presidente Caldera procede a poner el ejecútese a la Ley de Bienes afectos a Reversión (1971). Se promulgan la Ley que Reserva al Estado el Mercado Interno de los Hidrocarburos y la Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas Natural (1973), allanando el camino para la nacionalización que tendrá lugar con la promulgación de la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, en 1975.

El canciller Calvani no es ajeno a este singular proceso y plantea en sus intervenciones en la ONU, la necesidad de que países ricos y pobres se sienten a negociar y acuerden un “nuevo orden internacional,” que comprenda un “nuevo orden económico internacional.” La experiencia de la OPEP inspira a los países pobres del mundo y se instaura en la ONU, en 1974, el Dialogo Norte Sur, el cual persigue, mediante la negociación y la concertación, “un nuevo orden económico internacional.”

Para Arístides Calvani, la defensa racional de los recursos naturales es un imperativo inherente al principio de soberanía de los Estados:

“(La) defensa de la soberanía sobre nuestros recursos naturales (es una) consecuencia lógica del nacionalismo democrático. Es un deseo vehementemente sentido en nuestra América Latina…Un país no puede ser soberano si sus recursos naturales están fuera de su dominio o control…Implica forzosamente, una nueva ordenación de la explotación de esos recursos naturales. Se halla íntimamente ligado al fenómeno conocido como el deterioro de los términos de intercambio, a las inversiones extranjeras y a la dependencia tecnológica.” 

GLOBALIZACION Y REVOLUCION TECNOLOGIA: DE LA CONFRONTCION A LA COOPERACION

En pleno siglo XXI, el nuevo orden económico internacional y la nacionalización de industrias extractivas, concebidos como meras confrontaciones entre países del Norte y del Sur, pueden lucir desfasados o superados ante realidades como la globalización, la Revolución Tecnológica y la industrialización de naciones que antes fueron sólo exportadores de materias primas. Venezuela hizo una nacionalización petrolera que fue ejemplo a nivel internacional, sin confrontación y ajustada a Derecho. La confrontación de aquellos años ha sido sustituida por la cooperación y la convicción generalizada de que la inversión extranjera directa siempre trae beneficios para los países pobres receptores.

Si bien es cierto que la brecha entre el desarrollo y el subdesarrollo se ha reducido para muchos países, especialmente en Asia, persisten desigualdades en la división internacional del trabajo que pueden ser superadas por medio de la cooperación internacional y la inversión extranjera directa. El nuevo orden económico internacional no se alcanza sólo con la reivindicación de los precios de las materias primas, sino mediante mayores fondos destinados a la cooperación al desarrollo en la búsqueda de una sociedad universal del conocimiento. La sociedad del conocimiento es el nuevo Bien Común Universal.

@lxgrisanti