Reporte Católico Laico

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Doctor Luis Enrique Otero: un tesoro

Doctor Luis Enrique Otero: un tesoro

El compadre Luis Enrique Otero es un tesoro, acogiéndonos a lo que dice el Eclesiástico:”Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro”.

Jesús dijo, según San Juan:…ya no los llamo siervos los he llamado amigos porque he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre.

El amigo te acompaña en las buenas y en las malas. Alguna vez, alguien me hacía ,  muy  angustiado, una confidencia y yo le dije:  “gracias por buscarme porque para eso están los amigos”. Ese alguien era Luis Enrique Otero. En es entonces no éramos amigos, solo colegas abogados. Lo atendí, y solucionado el problema me dijo: “Esto que has hecho solo lo hace un amigo”. Hubo un acercamiento que duró más de  cincuenta años.

Mi doña y yo nos enriquecimos mucho con su amistad. Era un hombre culto y de una memoria excepcional. Nos contaba que desde los doce años empezó a leer la biblioteca de su tío. Dejó de leer en sus últimos años, fue perdiendo la vista.

No había materia que no conociera. Parece mentira pero pasaba  de hablar de la energía atómica a los poemas de Andrés Eloy Blanco.

Tenía mucho sentido del humor. Nos reímos mucho. Aquí les va una anécdota: era un hombre de la época en que el hombre no hacía nada en la casa. Hasta un vaso de había que llevarle a donde estuviera.  De vacaciones en la Isla de Margarita, lo tratábamos a cuerpo de rey,  pero un día le dije:

“Compadre ayúdeme que yo estoy operado de la hernia y no puedo hacer mucho esfuerzo” a lo que él me contestó: “y yo que no he sido operado todavía….”

Le decía a Ligia: “quítate ese yugo del gocho que lo que hace es mandarte”.  Me imitaba con el acento andino.

En una oportunidad, ante una situación muy difícil para mí me dijo: “no hay que cerrar las puertas. Estar dispuestos siempre a oír.”

Fuimos muy cercanos.  Salíamos a comer todos los sábados hasta que llegó la silla de ruedas. Lo visitábamos los sábados. Tuvimos que irnos a Canadá, pero todas las semanas lo llamábamos, hasta  unos tres o cuatro, días antes de entrar en la Gloria Celestial.

Fue un católico de comunión diaria. Devoto de María Auxiliadora. En mayo había en su casa un rosario, donde iba un gentío entre familia y amigos, con comida material incluida.

Tiene en su casa la primera imagen de María Auxiliadora que llegó a Venezuela. Es una reliquia de la historia  de los sacerdotes de Don Bosco en Venezuela.

Fuimos amigos en esta vida, ahora más con nosotros que quedamos en este valle lágrimas.

El Papa Francisco hace muchas referencias sobre la amistad: “La amistad se cultiva. En general las verdaderas amistades se dan y se van como cultivando”

En otra oportunidad dijo: paciencia y tiempo. Es necesario la paciencia para forjar una buena amistad entre dos personas. Mucho tiempo de hablar, estar juntos, conocerse y ahí se forja la amistad. Paciencia en la cual una amistad se hace real, sólida.

También habló de la amistad como regalo: “la amistad es de los más grandes regalos que una persona, que un joven puede tener y puede ofrecer… Será de las cosas más hermosas.“

Luis Enrique Otero entro al cielo de la mano de María Auxiliadora. Si fuimos amigos en esta vida, ¡cuanto más en la otra Vida.

Luis Enrique Otero: un tesoro.  Laus Deo.

Kissimmee, Florida, 09 de Febrero de 2019.

Juvenal Salcedo Cárdenas