Reporte Católico Laico

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“San Ignacio de Loyola: “Fundador sois Ignacio y general de la compañía real”

“San Ignacio de Loyola: “Fundador sois Ignacio y general de la compañía real”

RCL les invita a leer a Luis Alberto Machado Sanz.-

 En todo amar y servir

 

En el colegio San Ignacio de Caracas teníamos las competencias intercalases que eran inauguradas a principios de año en el estadio olímpico que quedaba donde en lo que al día de hoy es el “centro comercial San Ignacio”.

 

Básicamente eran competencias de juego de fútbol, poco a poco fue entrando el baseball, el basquetbol, el voleibol, el atletismo, la natación, etc.

 

El desfile era amenizado por “la banda de guerra del colegio San Ignacio”, la banda tocaba con el uniforme de gala, era un desfile, tal cual la inauguración de unas olimpíadas o de un campeonato mundial de fútbol.

 

¡Gratos tiempos de recodar!

 

Vamos a circunscribirnos al campeonato interclases del año académico 1968/1969, estudiaba tercer año de bachillerato. Los equipos estaban constituidos de la siguiente manera:

 

La selección de primero y segundo año constituían un equipo, otro equipo era la selección de tercer año, otro equipo era la selección de cuarto año y otro equipo era la selección de quinto año de bachillerato.

 

Pues bien, la final fue entre quinto año y tercer año, estamos hablando de mayo de 1969. Yo estudiaba en tercer año, no  jugaba en la selección de tercer año pero ese día fui a hacerle barra y a aupar a mis compañeros de tercer año.

 

El juego por la copa final entre tercero y quinto fue uno de los juegos de fútbol más emocionantes que he visto en mi vida:

 

 

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Hubo que ir a tiempo extra y luego a penaltis pero los penaltis parecían el cuento de nunca acabar, hasta los porteros paraban pelotas que iban a gol, como se hacía muy de noche y no había manera de Padre Rector tuvo que intervenir porque no había manera de desempatar el juego ya que era un interminable “toma y dame”, el Padre Rector era el Padre Luis Azagra SJ y en consecuencia, decide que el campeonato se tenía que decidir “por moneda al aire”; es decir, que decida la suerte.

 

 

 

Por lo tanto, los de quinto año escogieron “cara” y los de tercer año escogieron “sello”. Se tiró la moneda al aire y Simón López Contreras gritó “seeeelloooio”. Tercer año campeón de los juegos intercalases del colegio San Ignacio del año académico 1968-1969. Si no nos equivocamos, era la primera vez que un equipo de tercer año quedaba campeón. Luego vino la correspondiente premiación y se le entregó la copa de campeón al equipo de tercer año. Hasta ahora hemos narrado un emocionante partido final con el batacazo que quedara campeón el equipo de la selección de tercer año de bachillerato, algo muy emocionante pero nada súper extraordinario de no haber sucedido lo siguiente:

 

Nuestros compañeros futbolistas de tercer año le cedieron la copa de campeones a los de quinto año. No entendiendo bien aquello le pregunté qué pasaba a uno de  los jugadores de la selección de los campeones de tercer año, se lo pregunté a Gonzalo Bello, alias “Bellito” y me dijo que le habían cedido la copa a los de quinto año porque “estos se van del colegio”…

 

Pongamos la lupa en este hecho:

 

No se trataba de un regalo, limosna o dádiva, los dos se merecían la copa, hubiera estado muy bien si hubieran entregado dos copas de campeones pero solamente había una copa de campeón que se le entregó al equipo de tercero porque una monedita al aire que cayó al suelo en lado de “sello” le había dado la copa de campeón al equipo de tercer año de bachillerato, lo que hizo el equipo de tercer año no fue regalar nada, ni siquiera fue un acto de justicia sino que fue un acto de solidaridad, un acto que enmarca muy bien en lo que dijo san Ignacio, “en todo amar y servir”.

 

Recuerdo que ya faltando poco tiempo para la graduación de bachiller le hablaba al bueno del Padre Sierra sobre mis planes futuros para luego de mi graduación  y me dijo lo siguiente:

 

“No se te olvide nunca la solidaridad que te enseñamos en el colegio”.

 

2- Los defectos de los jesuitas. Sin embargo, hay un defecto que nunca se ha visto en ningún jesuita y es el siguiente:

 

Hay un libro titulado “Los defectos de los santos”, Madrid, Rialp, 1978, escrito por Jesús Urteaga, sacerdote del Opus Dei, que nació en San Sebastián, Guipúzcoa, el 7 de diciembre de 1921 y muere en Madrid, el 30 de agosto de 200, además de “Los defectos de los santos” escribió excelentes libros, entre ellos “El valor divino de lo humano” Madrid, Rialp, 1948 y “Siempre alegres: para hacer felices a los demás”, Madrid, Rialp, 1967.En el libro “Los defectos de los santos”, sin dejar de reconocer la santidad de los santos, pone su parte humana. Es decir, saca afuera esa visión de los santos como que si fueran seres extraterrestres o como si santidad fuera algo inalcanzable.

 

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Recuerdo una biografía, escrita hace mucho tiempo y de no me acuerdo ahorita cuál santo, que decía que era tan santo pero tan santo, que cuando era bebé, no lactaba los días viernes, para hacer penitencia.

 

 

 

Esto último, aparte de no ser verdad, es algo cursi y ridículo, que lejos de hacerles bien a algunas personas, les hace mal. Estamos hablando de gente  que no tiene mucha formación religiosa y por lo tanto, pueda ser sensible a creer en principio este tipo de falsas historietas sobre la santidad, para luego decepcionarse al darse cuenta que esas exageraciones no son verdad.

 

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Como contrapartida, recuerdo también un chiste, de hace mucho tiempo, que era el siguiente:

 

 

 

Érase una vez, una monja muy pero muy santa, llamada Sor Emeteria. Muere Sor Emeteria y se dispara como un cohete directo al cielo.  Sor Emeteria alcanza una velocidad supersónica. Al ver tal velocidad, San Pedro el portero del cielo, se asusta y cuando Sor Emeteria, está cerca del cielo San Pedro le dice lo siguiente:

 

 

 

 

“Sor Emeteria, diga una grosería porque se va a pasar”.

 

Esto último, es tan irreal, como el santo bebé que no lactaba los viernes para hacer penitencia, tanto “el bebé penitente de los viernes” como el chiste de Sor Emeteria son deformaciones de la santidad, lo que pasa es que en el caso del “bebé penitente de los viernes” el biógrafo de este santo lo contó como que si fuera verdad, ambos casos son risibles, estrafalarios y rocambolescos…

 

El libro “Los defectos de los santos”, pone a los santos, como seres humanos, que no solamente tuvieron defectos, sino que también cometieron pecados, como por ejemplo el rey David, que cometió pecado de adulterio, asesinato y traición, contra Urías, su mejor y más fiel amigo, y su más leal militar, ya que lo mandó a matar y tuvo relaciones sexuales con su mujer.

 

 

 

Sin embargo, David se arrepintió y lloró su pecado. Como consecuencia, compuso el famoso salmo 50:

 

“Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces”

Salmo 50, 3-6

 

Dios lo castigó ya que  le dijo a David que iba a morir el hijo de David que nació de la mujer de Urías. Esto a pesar de los ruegos y las penitencias de David a Dios para que ese hijo no muriera. Sin embargo, el hijo murió. Como hemos dicho Dios le perdonó a David su pecado de adulterio y como una de las muestras de ello, posteriormente la mujer de Urías, concibió de David, al sabio rey Salomón.

 

San Pedro negó 3 veces a nuestro Señor Jesucristo pero se arrepintió. Lloró amargamente su pecado y su cobardía. Dios lo perdonó y lo ratificó como el primer papa:

 

“Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas” (Juan 21, 15-17)

 

San Pablo fue perseguidor de los cristianos. Les causó mucho sufrimiento y sin embargo, Dios lo llamó, tuvo su conversión y por lo tanto, Dios lo escogió como el  “apóstol de los gentiles”.

 

Antes de su conversión, San Agustín fue un empedernido pecador. Su conversión se debió a los ruegos de su madre, santa Mónica, así lo confiesa el mismo San Agustín, en su muy famoso libro autobiográfico titulado “Confesiones”. Luego de convertido, San Agustín, fue obispo de Hipona. Uno de los “padres de la Iglesia” y uno de los teólogos más influyentes de la historia. Y así sucesivamente con varios santos.

 

Ahora bien, al final del libro hay un capítulo titulado de la siguiente manera:

 

“El defecto que no vi en ningún santo”.

 

Y el defecto que dice el Padre Jesús Urteaga que nunca vio en ningún santo fue la tristeza.

 

Pues bien, a pesar de la santidad de los jesuitas, evidentemente alguien pudiera escribir un imaginario libro titulado “Los defectos de los jesuitas”. Al fin y al cabo solo nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María están inmunes y libres de pecado. Jesús, Dios y hombre verdadero, es semejante a nosotros en todo menos en el pecado y la Santísima Virgen es “sin pecad concebida” lo cual es el dogma de la Inmaculada Concepción, esta verdad fue proclamada como Dogma de Fe por el  Beato Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Inefables Deus.

 

De resto, del Papa para abajo todos somos pecadores:

 

«Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra» Juan 8: 7 y además «Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos». Juan 8: 9

 

El hermano ayudado por su hermano es tan fuerte como una ciudad amurallada

 

Frater qui adjuvatur a fratre quasi civitas firma” —“El hermano ayudado por su hermano es tan fuerte como una ciudad amurallada”. Proverbios 18: 1

 

Lo que vimos en el punto anterior en que los campeones de tercer año  le ceden la copa a los de quinto año “porque se iban del colegio” es un ejemplo de esa solidaridad que nos enseñaron los jesuitas. En lo personal, luego de 18 años en que estudié con los jesuitas, no puedo negar que con más de uno tuve conflictos y problemas con algunos de ellos, por mi culpa o por la culpa de ellos o por culpa de los dos o como sea pero jamás a la hora de las chiquitas, a la hora que los busqué porque los necesitaba, porque necesitaba su ayuda, su apoyo o lo que fuere, ninguno me falló y cuando digo “ninguno”, literalmente quiero decir ninguno (estudié 13 años en colegio San Ignacio de Caracas y 5 años en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). 

 

Igual me pasó con mis compañeros en el San Ignacio y en la UCAB, cuando los necesité ninguno me falló y cuando digo “ninguno”, literalmente quiero decir ninguno. Y esto que experimenté yo, lo vi con todos los otros compañeros en relación con todos sus compañeros, bien sea del San Ignacio o de la UCAB.

 

Por lo tanto, jamás vi falta de solidaridad, ni en jesuita ni en alumno de jesuita. Sea cuales quiere que fueren los defectos de los jesuitas o de los alumnos de los jesuitas, se ve que en todos caló muy hondo el lema de San Ignacio:

 

“En todo amar y servir”.

 

 

Este verdadero sentido de la confraternidad  de los jesuitas, que la practicaron y nos la enseñaron, me trajo a la mente |la siguiente publicación:

 

“Martín Luther King murió convencido en que la confraternidad humana es una fuerza más poderosa que el odio”

 

 

(Arístides BastidasEl Nacional”, autor de la columna “la ciencia amena”, titular de prensa que salió publicado 5 de abril de 1968, al día siguiente del asesinato de Martín Luther King jr.)

 

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3- “Una crítica injusta es un elogio disfrazado”. 

 

Una de las cosas que más le tengo que agradecer a Dios en mi vida es haber estudiado 18 años de mi vida con los jesuitas:

 

 

Hay por ejemplo movimientos de apostolado fundados por los jesuitas que admiro, conozco y quiero mucho, tales como por ejemplo  la maravillosa obra “Fe y Alegría” fundada por el insigne jesuita, el Padre Velaz SJ.  También quiero y admiro mucho a San Ignacio de Loyola y demás santos y beatos de la Compañía de Jesús y a la vez, admiro profundamente la innegable obra jesuita a través de la historia. Lo que soy, en muy buena parte, se lo debo a los jesuitas, lo cual me hace tener una deuda eterna de gratitud hacia ellos. De una manera u otra los jesuitas marcaron mi vida y además le agradezco a Dios el haber conocido la vida y obra de “nuestro Padre San Ignacio”.

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Alguien, de mi afecto, una vez me quiso decir una antipatía y me dijo lo siguiente:

 

“Luis, pareces un jesuita”.

 

A lo que le respondí lo siguiente:

 

“No parezco un jesuita, soy un jesuita…”.

 

Pretendió hacerme una crítica comparándome con los jesuitas ya que no estaba de acuerdo con algo que le dije. Sin embargo, lo que hizo, aunque no fue esa intención, fue decirme un elogio, es lo que dice Dale Carnegie en su libro “como suprimir preocupaciones y disfrutar de la vida: 

 

“Una crítica injusta es un elogio disfrazado”. 

 

Claro: la respuesta no fue literal, fue una manera de salirle al paso a una afirmación que más que contra mí fue dicha contra los jesuitas y pensándolo bien, de alguna manera, me siento como una suerte de “jesuita laico” lo cual es  una expresión que canónicamente no existe, es una expresión que acabo de inventar cuando al escribir estas líneas me recordé del episodio que acabo de narrar  con la persona de mi afecto que dijo una antipatía.

 

Tuve el privilegio que me tocaran buenos y excelentes profesores, algunos laicos y otros religiosos jesuitas, tales como Manuel Barroso que nos dio castellano y literatura y que fue “profesor guía”, el profesor Placido Lizancos que también nos dio castellano y literatura, un profesor gallego que nos decía que Cristóbal Colón era gallego, que había nacido en Galicia y que habían documentos al respecto; otro profesor era Miguel Osende Cuenca, otro simpático gallego que nos daba inglés y que en vez de decir “yesterday” decía “jesterday”, Francisco Tarajano que nos daba física y matemáticas  y que era a la vez poeta, Palmiro González que nos dio química, era ingeniero petrolero y se compenetró mucho con nosotros, Esteban Bernal  y José Rolán alias “Rolito” quienes sabían mucho de historia universal, el Padre Mendoza, alias “Boston” porque estudió en el Boston College que nos dio biología y nos dio un concepto cristiano de la ciencia, el Padre Salaverría SJ y Mariano Fuentes SJ, grandes profesores de religión y no Podía faltar en esta lista los muy queridos hermanos, entre ellos el Hermano Petit SJ que hacía excursiones con nosotros, el Hermano Bonet SJ, de Villa Loyola, el Hermano Garmendia SJ que estuvo como director de La Banda, el Hermano Calvo SJ que trabajó e inauguró el campo de Baseball, el Hermano Laca SJ que era el portero, el Hermano Pedro el de “la ventanita” de la librería, el Hermano Gerena que era el cocinero, el Hermano Zubizarreta que cuidada la piscina, el Hermano Pepe, ductor y guía del Dr Rafael Caldera, ex presidente de Venezuela y ex alumno del colegio San Ignacio, el Hermano Pepe murió en España y en el primer gobierno del Dr Caldera, éste logró la repatriación de sus restos mortales a Venezuela a que fuera enterrado con sus compañeros jesuitas, etc, etc, etc .

 

Por otra parte si de alguno se pudiera decir que fue un “jesuita laico” fue Germán Catillo Pinto, un verdadero apóstol de la docencia, quien entre muchas buenas o cosas nos enseñó que las cosas buenas hay que hacerlas, que hay que ser personas de bien y que las leyes hay por la convicción, porque es lo correcto y no por miedo a la sanción o a la coacción porque si no es así no se harán cuando se pueda burlar la coacción a la sanción.

 

 

Me he encontrado por ejemplo, con ex compañero del colegio San Ignacio, muy querido por mí, que al decir de él,  perdió la fe nunca la tuvo. En lo personal creo que lo que tiene es una indigestión teológica/religiosa que hace que no sepa en lo que cree si es que en algo cree, Sin embargo,  me confesó que de las mejores cosas que le ha pasado en si vida es haber estudiado en el colegio San Ignacio y que hizo los nueve primeros viernes más adelante hablaremos de esto).

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4- El 31 de julio es el día de San Ignacio de Loyola. 

 

San Ignacio es uno de los santos más grandes que hay y una de las figuras históricas más  interesantes:

 

 

Había una hermosa costumbre en la época de nuestras abuelas que era la de celebrar los santos y no los cumpleaños, por ejemplo las “Josefinas” hacían un gran fiestón el día 19 de marzo, día de San José; las “Carmenes” el 16 de julio, día de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, celebraban su santo “las Conchitas”, el 12 de Diciembre, día de Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe, lo celebraban las llamadas “Guadalupe”.

 

 

Por cierto que el santuario de la Virgen de Guadalupe es después de Roma, el segundo lugar de peregrinación de mayor afluencia de peregrinos y además es la mayor procesión de América, siendo la segunda peregrinación en América la del el 14 de Enero, en Barquisimeto, estado Lara, Venezuela, día de Nuestra Señora la Virgen de la Divina Pastora, celebrando su santo ese día los que se llaman Pastor o Pastora; el 13 de junio, día de San Antonio de Padua, es el día que celebraban los  “Antonio”, las “Antonieta” o “Antonia

 

El 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo celebraban los que se llamaran Pedro o Pablo, o Pedro Pablo;  el 18 de Noviembre, día de Nuestra Señora la Virgen del Rosario de la Chiquinquirá: la Chinita, celebran las que se llaman Chiquinquirá, el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís, celebraban las franciscas, el 27 de noviembre, día de la Virgen Milagrosa, celebraban las Milagros” y el 31 de julio celebraban las “Ignacia”, etc

 

 

Pareciera que esta hermosa costumbre de venerar a la Santísima Virgen, a los Ángeles y a los santos, creemos que se ha perdido mucho, ojalá estemos equivocados…

 

Sin embargo, creo que sí nos quedó como la cualidad de ser “ignaciano”, la veneración a la Virgen del Colegio que los que hemos estudiado en el Colegio San Ignacio de Caracas, la llevamos en la cartera junto con la cédula de identidad y sobre todo en el corazón….

 

Este es el primer envío de una serie de varios artículos sobre “San Ignacio de Loyola: “Fundador sois Ignacio y general de la compañía real”

 

 

 

LUIS ALBERTO MACHADO SANZ

 

Abogado

machadosanz@gmail.com

 

@caballitonoble